Estados Unidos ha dado un golpe preliminar a la industria fresera de México al determinar que el producto se vende en el mercado estadounidense por debajo de su valor normal. Esta resolución, emitida por el Departamento de Comercio de EE. UU., abre la puerta a la imposición de cuotas antidumping que oscilan entre el 3.37% y el 5.28%, poniendo en jaque exportaciones anuales valoradas en mil millones de dólares.
La Secretaría de Economía de México ha expresado su "grave preocupación" ante la decisión, calificándola de arbitraria y alertando sobre el impacto negativo para casi 5,000 productores mexicanos, el 97% de los cuales son pequeños y medianos agricultores con superficies de cultivo de 10 hectáreas o menos. La actividad, que genera alrededor de 151,000 empleos, se encuentra ahora en una encrucijada comercial.
La Disputa por las "Fresas de Invierno"
El origen de esta controversia se remonta al 31 de diciembre de 2025, cuando productores del estado de Florida solicitaron una investigación sobre las importaciones de fresa mexicana. La petición introdujo dos elementos clave que la Secretaría de Economía considera problemáticos: la separación de las llamadas "fresas de invierno" del resto de las fresas y la evaluación del daño sobre un mercado regional del este de Estados Unidos, en lugar de considerar el mercado nacional en su totalidad.
La investigación abarca las fresas mexicanas cosechadas o importadas entre el 1 de noviembre y el 31 de marzo, independientemente de si son convencionales u orgánicas, enteras o cortadas, con o sin tallo, y sin importar su presentación comercial. A pesar de que la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (ITC) había concluido preliminarmente en marzo que no existían bases para considerar las fresas de invierno como un producto distinto ni para reconocer un mercado regional separado, el Departamento de Comercio ha mantenido ambos criterios en su resolución preliminar. La dependencia mexicana argumenta que esta aplicación resulta inconsistente con los acuerdos comerciales y altera la naturaleza de la investigación.
Implicaciones para el Sector Agrícola
La decisión preliminar de Estados Unidos no solo afecta a las grandes empresas exportadoras, sino que también podría elevar los costos de acceso al mercado para miles de pequeñas y medianas unidades agrícolas. México exportó 263,000 toneladas de fresa a Estados Unidos durante 2025, sumando un valor de mil millones de dólares. Una cuota antidumping definitiva podría tener un efecto dominó, sentando un precedente para que otros productores estadounidenses impulsen investigaciones similares contra otras exportaciones hortofrutícolas mexicanas.
La Secretaría de Economía ha señalado que los supuestos empleados por el Departamento de Comercio no son consistentes con el Acuerdo Antidumping de la Organización Mundial del Comercio ni con diversas disposiciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La dependencia se compromete a dar seguimiento al procedimiento en coordinación con productores y exportadores para defender el acceso de la fresa mexicana al mercado estadounidense y evitar que estos criterios cuestionados se extiendan a otros productos agrícolas.
El Camino Hacia una Decisión Final
La investigación continuará por dos vías paralelas. Por un lado, el Departamento de Comercio de EE. UU. deberá emitir su determinación final sobre la existencia y magnitud del dumping. Por otro lado, la ITC analizará si las importaciones mexicanas causan o amenazan con causar daño material a la industria estadounidense. La Secretaría de Economía anticipa que la resolución final de la ITC se dará a conocer a principios de 2027.
Si alguna de las dos autoridades emite una decisión negativa, no se establecerá una orden antidumping definitiva. Sin embargo, si ambas determinaciones resultan afirmativas, Estados Unidos tendrá la facultad de aplicar las cuotas correspondientes. Este proceso subraya la fragilidad de las cadenas de suministro agrícola y la importancia de la diplomacia comercial para salvaguardar los intereses de los productores mexicanos frente a las políticas comerciales de sus socios.
En el contexto económico actual, la protección de las exportaciones agrícolas es fundamental para la balanza comercial de México y para el sustento de miles de familias. La Secretaría de Economía se enfrenta al desafío de revertir esta determinación preliminar y asegurar que las prácticas comerciales se apeguen a los marcos legales internacionales, evitando así un precedente perjudicial para el sector agroalimentario del país.
La resolución preliminar del Departamento de Comercio de EE. UU. se basa en la premisa de que las exportaciones mexicanas de fresa se realizan a precios inferiores a los de su mercado de origen o a un valor calculado con base en sus costos. El margen determinado, que varía entre empresas, sirve como base para fijar el depósito o la cuota que enfrentarían las importaciones investigadas. La Secretaría de Economía ha manifestado su desacuerdo con los criterios utilizados para calcular este valor, argumentando que no reflejan la realidad del mercado ni las prácticas comerciales justas.
La dependencia mexicana ha enfatizado que la industria fresera es un pilar importante para la economía de varias regiones del país, especialmente en los estados del occidente y centro. La posibilidad de aranceles adicionales podría desincentivar la producción y la exportación, afectando la competitividad de la fresa mexicana frente a otros orígenes o incluso frente a la producción nacional estadounidense. La defensa de este sector se convierte así en una prioridad estratégica para el gobierno mexicano, que busca mantener el acceso a uno de sus mercados más importantes.
El análisis de daño por parte de la ITC es crucial, ya que determinará si las importaciones mexicanas realmente perjudican a la industria estadounidense. La Secretaría de Economía confía en que, al presentar argumentos sólidos y evidencia clara, se pueda demostrar que las exportaciones mexicanas no causan un daño material y que las prácticas comerciales son legítimas. La colaboración con los productores y exportadores será fundamental para recopilar la información necesaria y construir una defensa robusta ante las autoridades estadounidenses.
La resolución final, esperada para principios de 2027, definirá el futuro de las exportaciones de fresa mexicana a Estados Unidos. Mientras tanto, la industria se mantiene en vilo, a la espera de que la diplomacia y los argumentos técnicos prevalezcan sobre las medidas proteccionistas que podrían mermar uno de los sectores agrícolas más dinámicos de México.