El Comando Sur de las Fuerzas Armadas estadounidenses llevó a cabo una operación militar no anunciada en territorio venezolano durante la jornada del viernes, desplegando equipo aerotransportado de última generación en las inmediaciones de su representación diplomática en Caracas.

La maniobra incluyó el sobrevuelo de dos convertiplanos Bell Boeing MV-22 Osprey y al menos un helicóptero modelo MH-60S Knighthawk, todos bajo operación del Cuerpo de Marines. Estas aeronaves realizaron aproximaciones a la sede de la embajada norteamericana en la capital venezolana.

De manera simultánea, efectivos navales estadounidenses posicionaron frente a la costa caribeña de Venezuela el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima, clasificado como portaviones ligero, junto con el crucero lanzamisiles USS Lake Erie. Ambas embarcaciones permanecieron en aguas internacionales cercanas durante varias horas.

El ejercicio se realizó sin notificación previa a las autoridades venezolanas, según reportes locales. Fuentes del Pentágono no han emitido declaraciones oficiales sobre los objetivos específicos de la operación ni su duración estimada.

La presencia militar estadounidense en la región caribeña ha sido intermitente en años recientes, con ejercicios de entrenamiento y operaciones de seguridad que Washington describe como parte de su estrategia hemisférica. Venezuela mantiene relaciones diplomáticas tensas con Estados Unidos desde hace más de una década.

El despliegue de equipamiento militar de alto perfil en zona urbana representa un evento inusual en la práctica diplomática contemporánea, aunque las embajadas estadounidenses cuentan con protocolos de seguridad que contemplan evacuaciones de emergencia mediante transporte aéreo.