El panorama económico global para 2026 y 2027 se vislumbra complejo, según las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). La institución financiera internacional ha mantenido sus estimaciones de crecimiento en 3.0 por ciento para 2026 y 3.4 por ciento para 2027, cifras que se sitúan por debajo del 3.5 por ciento registrado entre 2024 y 2025. Sin embargo, la nota preocupante reside en la expectativa de un incremento en la inflación global, que pasaría de 4.1 por ciento en 2025 a 4.7 por ciento en 2026, para luego descender a 3.9 por ciento en 2027.
Riesgos Geopolíticos y Volatilidad de Materias Primas
El informe "Perspectivas Económicas Mundiales" de julio del FMI subraya que, si bien los riesgos para la economía global se han equilibrado en comparación con abril, la balanza sigue inclinándose hacia escenarios negativos. La posibilidad de un nuevo conflicto en Oriente Medio es una de las principales amenazas. Un recrudecimiento de las tensiones en esta región podría prolongar la volatilidad de los precios de las materias primas, exacerbar las disrupciones en las cadenas de suministro, incrementar los costos y deteriorar las condiciones financieras a nivel mundial.
Las proyecciones del FMI asumen una reapertura gradual del Estrecho de Ormuz a partir de mediados de julio, con una normalización de las condiciones previas a la guerra para marzo de 2027. Se espera que las severas escaseces se mitiguen mediante la reducción de inventarios. No obstante, se anticipa que algunas economías emergentes y en desarrollo, carentes de reservas estratégicas y en competencia con naciones más ricas por cargamentos disponibles, podrían enfrentar dificultades.
Fragmentación Comercial y Tecnológica: Doble Filo
Otro de los riesgos significativos identificados por el organismo es la potencial aceleración de la fragmentación del comercio. Este fenómeno podría mermar la producción global y presionar al alza los precios. Adicionalmente, una corrección en las expectativas de mercado impulsadas por avances tecnológicos podría intensificar los riesgos a la baja. La erosión de los márgenes de maniobra en las políticas económicas de los países también amplifica estas vulnerabilidades.
En cuanto al comercio internacional, se prevé una desaceleración en el crecimiento del volumen, pasando de un 5 por ciento en 2025 a 3.5 por ciento en 2026, con una recuperación esperada a 4.3 por ciento en 2027. Este escenario subraya la interconexión y fragilidad de las cadenas de valor globales.
Factores de Alivio y Desaceleración Regional
Por otro lado, el FMI también contempla factores que podrían impulsar la economía. Entre ellos se encuentran una normalización más rápida de lo esperado en los mercados energéticos, una inversión en tecnología superior a la proyectada, un resurgimiento de la cooperación internacional que reduzca las barreras comerciales y reformas estructurales que fomenten el crecimiento a mediano plazo.
En el bloque de las economías avanzadas, el crecimiento se proyecta en 1.7 por ciento para 2026 y 1.8 por ciento para 2027. La zona euro, en particular, enfrentará un crecimiento estimado del 0.9 por ciento en 2026 y 1.2 por ciento en 2027. La previsión para 2026 en esta región es 0.2 puntos porcentuales inferior a la de abril, reflejando un arrastre negativo del primer trimestre, especialmente en Irlanda, y una dinámica general débil, agravada por los altos precios de la energía y la baja confianza del consumidor.
Dinámicas en Economías Emergentes y Asia
Las economías emergentes y en desarrollo, en conjunto, verían una desaceleración a 3.8 por ciento en 2026, seguida de una recuperación a 4.5 por ciento en 2027. Las revisiones son heterogéneas, influenciadas por la dependencia de las materias primas, la ubicación geográfica, las remesas, el turismo, la sensibilidad a las condiciones financieras y la posición en las cadenas de valor tecnológicas.
China, un motor clave de la economía global, vería su crecimiento disminuir a 4.6 por ciento en 2026. El aumento de los precios mundiales del petróleo, la incertidumbre persistente y obstáculos estructurales internos afectarían negativamente su actividad económica. En contraste, India se perfila como una de las economías de mayor crecimiento, con una proyección del 6.4 por ciento, impulsada por el dinamismo del consumo privado y el sector servicios.
América Latina: Un Panorama Mixto
Para América Latina y el Caribe, se espera un crecimiento estable de 2.4 por ciento en 2026, con un repunte modesto a 2.7 por ciento en 2027. Las dinámicas internas de cada país serán determinantes. Brasil mantendría una resiliencia en 2026, aunque desaceleraría al año siguiente. En México, se anticipa una leve aceleración del crecimiento, favorecida por políticas domésticas menos restrictivas, aunque la incertidumbre general continuará siendo un factor limitante para la actividad económica.
El FMI enfatiza la necesidad de políticas fiscales prudentes y reformas estructurales para navegar este complejo entorno. La gestión de la inflación y la mitigación de los riesgos geopolíticos serán cruciales para estabilizar la economía mundial y asegurar un crecimiento más robusto y sostenible en los próximos años.