En un ambicioso esfuerzo por consolidar la autosuficiencia energética, el Gobierno de México, bajo la visión estratégica de la Secretaría de Energía (SENER) y con el impulso de la administración anterior, ha dado pasos firmes hacia la recuperación de la soberanía en este sector crucial.

Durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y con Rocío Nahle García al frente de la SENER, se delineó e implementó una política nacional enfocada en fortalecer las capacidades productivas del país. Esta estrategia se tradujo en inversiones históricas destinadas a revitalizar la generación eléctrica, optimizar la transmisión, modernizar la refinación y expandir la infraestructura energética nacional.

El objetivo primordial de estas acciones fue claro: disminuir la dependencia de combustibles y energía provenientes del extranjero, al tiempo que se reforzaba el papel preponderante de las empresas estatales, Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), como pilares del desarrollo energético nacional.

En el ámbito de la generación eléctrica, se destinó una suma superior a los 20 mil millones de dólares para apuntalar el Sistema Eléctrico Nacional. Este impulso se materializó en la construcción de 13 nuevas centrales de ciclo combinado, capaces de aportar aproximadamente 18 mil megawatts de generación base, asegurando un suministro constante y confiable.

Paralelamente, se dio vida al Parque Solar Puerto Peñasco, un proyecto fotovoltaico de gran envergadura que se erige como uno de los más importantes en toda América Latina, marcando un hito en la adopción de energías renovables.

La modernización de la infraestructura de transmisión también fue una prioridad. Se amplió la Red Nacional de Transmisión con la instalación de más de tres mil 500 kilómetros de nuevas líneas eléctricas, complementadas por la construcción y rehabilitación de 190 subestaciones, garantizando así la distribución eficiente de la energía a lo largo y ancho del territorio.

En el sector hidroeléctrico, se llevó a cabo la modernización de 20 centrales, optimizando su rendimiento y eficiencia. Asimismo, se renovaron las licencias de operación de la Central Nucleoeléctrica de Laguna Verde, asegurando su funcionamiento seguro y conforme a los más altos estándares internacionales por dos décadas más.

En lo que respecta a la refinación, un pilar fundamental para la autosuficiencia en combustibles, el Gobierno Federal impulsó decididamente la construcción de la Refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco. Esta obra monumental se concibió como una pieza estratégica para incrementar significativamente la producción nacional de gasolinas y diésel.

Complementando este esfuerzo, se implementó un programa integral de rehabilitación del Sistema Nacional de Refinación, enfocado en recuperar la capacidad operativa de las seis refinerías existentes, maximizando su potencial productivo.

Un movimiento audaz en esta materia fue la adquisición de la refinería Deer Park en Texas, Estados Unidos. Esta operación fortaleció de manera considerable la capacidad de procesamiento de combustibles destinada al mercado mexicano, diversificando las fuentes de suministro y asegurando la disponibilidad.

En una jugada clave para reequilibrar el mercado eléctrico, se concretó la compra de 13 plantas de generación que pertenecían a la empresa Iberdrola. Esta adquisición elevó sustancialmente la participación de la CFE en el mercado eléctrico nacional, reforzando la seguridad energética del país y consolidando el control estatal sobre recursos estratégicos.

Estas acciones conjuntas representan los cimientos de una política de soberanía energética que prioriza la recuperación de la capacidad productiva del Estado, el fortalecimiento de Pemex y CFE, la expansión de la infraestructura crítica y la incesante búsqueda de la autosuficiencia en electricidad y combustibles. Una visión impulsada desde la SENER, bajo la dirección de Rocío Nahle, que busca un futuro energético más seguro y autónomo para México.