El peso mexicano ha cerrado la semana cotizando alrededor de los 17 pesos por dólar, un nivel que no se había visto desde 2024. Este hito ha reavivado el debate sobre los fundamentos que sustentan la fortaleza de la divisa y, crucialmente, si estos niveles pueden mantenerse durante el resto de 2026.

Este viernes, el tipo de cambio finalizó en 17.0308 unidades por divisa estadounidense, lo que se traduce en una apreciación acumulada del 5.46% en lo que va del año. Paralelamente, el índice DXY, que mide la fortaleza del dólar frente a una cesta de divisas principales, experimentó un retroceso del 0.33%.

El "Superpeso" y sus Determinantes

La explicación detrás del avance del peso mexicano se aleja cada vez más de factores puramente domésticos. Expertos como Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico de Monex, advierten que un peso excesivamente fuerte no necesariamente refleja una economía robusta, sino que puede ser el resultado de flujos financieros predominantes.

En las últimas semanas, se ha configurado un escenario internacional favorable para las monedas emergentes. La disminución de la presión sobre los precios energéticos, tras una pausa en el conflicto de Medio Oriente, junto con señales de menor inflación en Estados Unidos y una Reserva Federal que ha mantenido sin cambios su tasa de referencia, han contribuido a este panorama.

Ramón de la Rosa, director de Estrategias de Mercados de Actinver, detalla que esta nueva información ha modificado las expectativas de los inversionistas. Si previamente se anticipaban hasta tres alzas en la tasa de interés estadounidense en los próximos meses, ahora solo se espera una hacia finales de 2026. Este cambio ha debilitado al dólar y, de forma simultánea, ha beneficiado a otros activos de riesgo, como las acciones tecnológicas y el oro.

El Carry Trade y la Búsqueda de Rendimiento

Si bien el diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos se ha reducido a unos 275 puntos base, cerca de mínimos históricos, Banamex señala que el atractivo persiste en las tasas de mayor plazo. El diferencial en este segmento, que ronda los 450 puntos base, continúa favoreciendo la demanda por activos mexicanos.

Esto sugiere que la apreciación reciente del peso no puede atribuirse únicamente al "carry trade", una estrategia que aprovecha las diferencias en las tasas de interés. La debilidad estructural del dólar, las tasas de largo plazo en México y la búsqueda global de rendimiento también están jugando un papel crucial.

Banamex incluso habla del resurgimiento de la estrategia "vender Estados Unidos", mediante la cual los inversionistas reducen su exposición a activos estadounidenses ante las dudas sobre la política económica, monetaria y fiscal de ese país. El índice DXY ha retrocedido alrededor del 1.5% desde finales de julio, y se prevé que esta tendencia continúe.

Riesgos Latentes para la Moneda Mexicana

Sin embargo, la fortaleza actual del peso no garantiza que los niveles cercanos a 17 por dólar se mantengan sin correcciones. Los analistas advierten sobre dos frentes de riesgo significativos.

El primero es de naturaleza geopolítica. El cierre del Estrecho de Ormuz y la posibilidad de una reactivación del conflicto entre Estados Unidos e Irán podrían elevar nuevamente los precios del petróleo, reavivar las presiones inflacionarias en EE. UU. y modificar las expectativas sobre las tasas de la Fed.

El segundo riesgo es de carácter comercial. A pesar del funcionamiento del T-MEC, la administración estadounidense ha acusado a China de utilizar a México para triangular mercancías y evadir aranceles. Esto podría derivar en posibles medidas comerciales restrictivas contra productos mexicanos.

Ante estos factores, Actinver proyecta que el tipo de cambio podría regresar a un rango de 17.80 a 18.20 pesos por dólar en 2027. Banamex, por su parte, ajustó su estimación para el cierre de 2026 de 17.90 a 17.50 pesos por dólar, y prevé 17.90 para finales de 2027.

Janneth Quiroz se muestra cautelosa ante la idea de que el dólar permanezca por debajo de los 17 pesos de forma prolongada, argumentando que una parte considerable de los factores positivos ya está descontada en el precio actual. Considera que es posible que el tipo de cambio se mantenga en niveles elevados, pero con episodios de volatilidad.