La captura de Ismael "El Mayo" Zambada García, uno de los capos más buscados del Cártel de Sinaloa, ha desatado una disputa diplomática y de narrativas entre México y Estados Unidos. Mientras agencias federales estadounidenses, como el FBI y Seguridad Nacional, se han atribuido el mérito de la operación que culminó con la presentación del narcotraficante ante la justicia de la Unión Americana, el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado su profunda inconformidad por la falta de notificación y la presunta violación a la soberanía nacional.
EU SE ATRIBUYE EL ÉXITO OPERATIVO
Tras la comparecencia de "El Mayo" Zambada ante tribunales estadounidenses, funcionarios de alto nivel de la administración Biden no tardaron en presumir el éxito de sus agencias. Alejandro N. Mayorkas, entonces secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, declaró públicamente que la desarticulación del Cártel de Sinaloa fue posible "gracias a la dedicación de los valientes agentes de Investigaciones de Seguridad Nacional y sus socios". Estas declaraciones, que cobran relevancia a casi dos años de la detención ocurrida el 25 de julio de 2024, subrayan la narrativa de Washington sobre su papel protagónico en la lucha contra el narcotráfico.
Por su parte, Christopher Wray, exdirector del FBI, afirmó en su momento que la comparecencia de "El Mayo" representaba un "contundente recordatorio del compromiso" de la corporación "para buscar justicia". Wray enfatizó que el FBI "no cejará en su empeño de perseguir a quienes participan y facilitan las sofisticadas operaciones del cártel, que causan un daño inmenso a los estadounidenses y envenenan a las comunidades de todo el país". Estas palabras buscaban reafirmar la determinación de las fuerzas del orden estadounidenses en su lucha contra las organizaciones criminales transnacionales.
Steven G. James, quien fungía como superintendente de la Policía Estatal de Nueva York, también se sumó a la atribución de méritos, sosteniendo que la presentación de "El Mayo" Zambada ante la justicia fue "el resultado del incansable trabajo de las fuerzas del orden en todos los niveles para frenar el tráfico de drogas ilegales". La suma de estas declaraciones pinta un cuadro donde las agencias de Estados Unidos se posicionan como las artífices principales de la captura del capo sinaloense.
LA MOLESTIA MEXICANA: SOBERANÍA Y FALTA DE INFORMACIÓN
La principal molestia del gobierno mexicano, encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum, radica en la forma en que se llevó a cabo la operación y la posterior falta de comunicación por parte de las autoridades estadounidenses. La revelación periodística del periodista Luis Chaparro, que sugiere que el FBI ejecutó una operación para secuestrar y detener a "El Mayo" Zambada en territorio estadounidense, presuntamente bajo acuerdos con integrantes del crimen organizado, ha exacerbado la tensión.
Fuentes del gobierno mexicano han señalado que la falta de notificación sobre una operación de esta magnitud, que involucra la captura de un capo mexicano en circunstancias que podrían implicar acuerdos con otros criminales, representa una grave violación a la Constitución y a los acuerdos internacionales en materia de seguridad y procuración de justicia. La Presidenta Sheinbaum ha rechazado categóricamente que el gobierno mexicano busque proteger a "El Mayo" Zambada, afirmando que el objetivo es esclarecer la presunta violación a la soberanía y a los marcos legales.
Ernestina Godoy, fiscal general de la República, confirmó que, a pesar de las constantes solicitudes de información por parte del gobierno mexicano, las agencias de Estados Unidos no respondieron a estas peticiones. Esta opacidad por parte de Washington ha generado un ambiente de desconfianza y ha alimentado las sospechas sobre la metodología empleada en la captura del narcotraficante.
CONSECUENCIAS INTERNAS Y LA GUERRA DEL CÁRTEL
La presunta traición y la subsecuente detención de "El Mayo" Zambada, orquestada o facilitada por elementos del propio crimen organizado, habrían desencadenado una profunda división al interior del Cártel de Sinaloa. Esta fractura se ha manifestado en la confrontación abierta entre "Los Chapitos", facción liderada por los hijos de Joaquín "El Chapo" Guzmán, y "La Mayiza", el grupo leal a "El Mayo" Zambada. Los efectos de esta guerra interna aún se sienten en diversas regiones del país, particularmente en Sinaloa, donde la violencia ligada a estas pugnas ha escalado.
En el contexto de esta disputa, las autoridades mexicanas aún investigan las muertes y desapariciones relacionadas con la captura del capo. Entre los casos pendientes se encuentran el asesinato de Héctor Melesio Cuén y la desaparición de un agente estatal que presuntamente fungía como escolta de "El Mayo" Zambada. La falta de avances concretos en estas investigaciones, casi dos años después de los hechos, añade una capa de complejidad a la ya de por sí delicada situación.
ANTECEDENTES Y EL CONTEXTO DE LA LUCHA ANTINARCO
La detención de "El Mayo" Zambada, aunque celebrada por Estados Unidos, se produce en un contexto de intensificación de la violencia relacionada con el narcotráfico en México. Históricamente, el Cártel de Sinaloa ha sido una de las organizaciones criminales más poderosas y extendidas a nivel global, controlando vastas redes de producción y trasiego de drogas. La figura de "El Mayo" Zambada, conocido por su bajo perfil y su habilidad para evadir la justicia durante décadas, se había convertido en un símbolo de la impunidad en el combate al crimen organizado.
La estrategia de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico ha sido históricamente una de presión constante sobre los cárteles mexicanos, a menudo a través de operaciones encubiertas, extradiciones y programas de cooperación bilateral. Sin embargo, la reciente controversia subraya las tensiones inherentes a esta colaboración, especialmente cuando se percibe una falta de respeto a la soberanía y a los procedimientos legales de México. La administración Sheinbaum ha insistido en la necesidad de un enfoque más respetuoso y coordinado, donde la información se comparta de manera transparente y las operaciones se realicen en conjunto, respetando las competencias de cada nación.
IMPLICACIONES POLÍTICAS Y DIPLOMÁTICAS
La disputa por la narrativa de la captura de "El Mayo" Zambada tiene importantes implicaciones políticas y diplomáticas. Para el gobierno de Estados Unidos, atribuirse el éxito de operaciones contra capos de alto perfil refuerza su imagen de determinación en la lucha contra el crimen organizado, un tema sensible en la política interna estadounidense. Para el gobierno mexicano, la falta de notificación y la percepción de una operación unilateral por parte de Estados Unidos representa un desafío a su autoridad y a su capacidad para controlar su propio territorio y sus investigaciones.
La Presidenta Sheinbaum se enfrenta a la presión de demostrar que su administración no es pasiva ante las acciones de agencias extranjeras en suelo mexicano y que defenderá la soberanía nacional. La respuesta del gobierno mexicano, aunque firme en su reclamo, ha buscado mantener un canal de comunicación abierto para evitar una ruptura diplomática mayor. Sin embargo, la desconfianza generada por este incidente podría afectar futuras colaboraciones en materia de seguridad, un área crucial para ambos países dada la interconexión de sus fronteras y economías.
EL FUTURO DE LA LUCHA CONTRA EL NARCO
La captura de "El Mayo" Zambada, independientemente de quién se lleve el crédito, marca un hito en la historia del narcotráfico en México. Sin embargo, la fragmentación del Cártel de Sinaloa y la persistencia de la violencia sugieren que la lucha contra el crimen organizado está lejos de terminar. El futuro de esta batalla dependerá de la capacidad de ambos gobiernos para coordinar esfuerzos de manera efectiva, respetando sus respectivas soberanías y fortaleciendo sus instituciones de procuración de justicia. La transparencia y la cooperación genuina serán claves para desmantelar las redes criminales que continúan afectando a ambos lados de la frontera.