El fantasma del huachicol, esa práctica ilícita de perforar ductos para robar combustibles, ha resurgido con fuerza en 2026, marcando un preocupante incremento en las tomas clandestinas. Durante el primer trimestre del año, se registraron un total de 2,563 perforaciones ilegales en ductos de gasolinas y diésel, lo que se traduce en una alarmante frecuencia de una toma cada 51 minutos y 27 segundos. Esta cifra representa un alza del 8.6% respecto al trimestre anterior y un 4.8% en comparación con el mismo periodo de 2025, según datos del Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (IGAVIM).

Los meses de enero, febrero y marzo de 2026 acumularon 897, 771 y 895 tomas clandestinas, respectivamente. El huachicol, más allá de ser un simple robo para la venta en mercados informales, se ha consolidado como una fuente vital de financiamiento para grupos criminales, incluso siendo reconocido por el gobierno de Estados Unidos como una de sus principales líneas de negocio. La expectativa es que esta tendencia al alza continúe a lo largo del año, impulsada por un aparente cambio en las prioridades de la estrategia gubernamental.

Un Cambio de Prioridades que Abre la Puerta al Crimen

Fuentes consultadas por Expansión, que prefirieron mantener el anonimato, señalan que la intensificación de los operativos contra el llamado "huachicol fiscal" y el reforzamiento de las aduanas desde el año pasado habrían desviado recursos y atención. Estos esfuerzos, que incluyeron decomisos históricos de hidrocarburos e investigaciones sobre funcionarios de la Marina, gobernadores y legisladores presuntamente vinculados a redes de importación y comercialización ilícita, habrían relajado la vigilancia en los tramos de ductos. Esta menor supervisión ha creado un terreno fértil para el resurgimiento del huachicol tradicional.

Hidalgo y Jalisco, Epicentros del Robo de Combustible

El robo de combustibles mediante perforaciones ilegales se concentra en 18 de las 32 entidades del país. Hidalgo se mantiene a la cabeza, con 731 tomas clandestinas en el primer trimestre de 2026, un incremento del 19.8% respecto al año anterior, lo que equivale a una perforación cada tres horas. Le sigue de cerca Jalisco, con 578 tomas, un aumento del 27.6% y también una perforación cada tres horas en promedio. El Estado de México presenta el crecimiento más drástico, con un incremento cercano al 99%, al pasar de 95 tomas en el primer trimestre de 2025 a 189 en el mismo periodo de 2026.

En contraste, estados como Zacatecas, Yucatán, Tlaxcala, San Luis Potosí, Colima, Guerrero, Morelos y Nayarit reportaron cero tomas clandestinas, lo que sugiere una efectividad localizada de las estrategias de seguridad o una menor incidencia del problema en esas regiones.

La Larga Historia del Huachicol y sus Ciclos

El problema del huachicol no es nuevo. En 2012, se registraron 1,635 tomas clandestinas a lo largo de todo el año. La cifra escaló dramáticamente hasta alcanzar un pico de 14,956 perforaciones ilegales en 2018, coincidiendo con el final del sexenio de Enrique Peña Nieto y el inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador.

La crisis de desabasto de combustibles de principios de 2019, derivada de la estrategia para combatir el robo, obligó al cierre de ductos y a la distribución mediante pipas. Esta medida, aunque redujo significativamente el robo a 9,132 tomas en 2020, no erradicó el problema. Tras un periodo de relativa calma, las cifras comenzaron a ascender nuevamente, con una excepción en 2024 y 2025. Las proyecciones para 2026, basadas en el comportamiento de los primeros meses, apuntan a un nuevo repunte.

Implicaciones y el Futuro del Combate al Huachicol

El resurgimiento del huachicol plantea serias interrogantes sobre la efectividad y sostenibilidad de las estrategias implementadas por el gobierno federal. La aparente priorización de otras modalidades de robo de hidrocarburos ha dejado un vacío que el crimen organizado ha sabido capitalizar. Las implicaciones van más allá de las pérdidas económicas directas; el financiamiento que el huachicol proporciona a las organizaciones delictivas fortalece sus capacidades operativas y su influencia en diversas regiones del país.

El análisis de la tendencia histórica sugiere que el combate al huachicol requiere un enfoque multifacético y constante, que no solo se centre en la disuasión y el decomiso, sino también en la inteligencia y la vigilancia continua de la infraestructura crítica. La falta de un resguardo adecuado y la rotación de prioridades estratégicas parecen ser los talones de Aquiles que permiten la persistencia de este delito.

El Papel de los Grupos Criminales

Es crucial entender que el huachicol no es una actividad aislada. Está intrínsecamente ligada a la operación de grupos criminales que controlan redes de extracción, transporte y comercialización. Estos grupos no solo se benefician económicamente, sino que utilizan los recursos obtenidos para financiar otras actividades ilícitas, como el narcotráfico, la extorsión y el tráfico de armas. La persistencia del huachicol, por lo tanto, es un indicador directo de la fortaleza y adaptabilidad de estas organizaciones.

La Perspectiva de Especialistas

Especialistas en seguridad y energía han advertido en repetidas ocasiones sobre la necesidad de mantener una vigilancia estricta y una estrategia integral contra el robo de combustibles. Señalan que la complacencia o el desvío de recursos hacia otras áreas pueden tener consecuencias graves y duraderas. La tendencia al alza observada en 2026 es una clara advertencia de que el problema no ha sido resuelto y que se requieren ajustes urgentes en las políticas públicas.

El Impacto en la Economía y la Infraestructura

Las tomas clandestinas no solo representan un robo de recursos, sino que también generan daños significativos a la infraestructura de Petróleos Mexicanos (Pemex). Las perforaciones pueden causar fugas, explosiones e incendios, poniendo en riesgo la seguridad de las comunidades aledañas y generando costos elevados de reparación. Además, la interrupción del suministro a través de ductos afecta la cadena de distribución de combustibles, pudiendo generar desabasto y volatilidad en los precios.

¿Qué Sigue para el Gobierno Federal?

Ante este repunte, el gobierno federal se enfrenta al desafío de reevaluar y fortalecer sus estrategias de combate al huachicol. Será necesario un análisis profundo de los factores que han contribuido a este resurgimiento, así como la implementación de medidas correctivas que garanticen una vigilancia efectiva y una respuesta contundente contra los responsables. La lucha contra el robo de combustibles es una batalla continua que exige atención y recursos constantes para proteger la infraestructura energética del país y mermar el financiamiento del crimen organizado.

La Necesidad de una Estrategia Sostenible

La historia del huachicol en México demuestra que las soluciones a corto plazo o los cambios de enfoque estratégico pueden ser contraproducentes. Se requiere una política pública sostenida en el tiempo, con metas claras, indicadores medibles y una coordinación efectiva entre las diferentes instancias de gobierno. La participación ciudadana y la denuncia de actividades sospechosas también son elementos clave para complementar los esfuerzos oficiales y construir un frente común contra este delito.

El Huachicol como Reflejo de Problemas Mayores

El repunte del huachicol en 2026 no debe verse de forma aislada. Es un síntoma de problemas más profundos relacionados con la seguridad, la corrupción y la debilidad institucional. Mientras no se aborden estas causas subyacentes, el robo de combustibles seguirá siendo un desafío persistente y una fuente de recursos para el crimen organizado, afectando la economía, la seguridad y el desarrollo del país.