El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) para 2027 dibuja un panorama desolador para la inversión pública en México. Las proyecciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) indican que el gasto destinado a infraestructura física se mantendrá estancado, mientras que los intereses de la deuda pública continuarán su escalada, superando con creces los recursos disponibles para el desarrollo del país.
Inversión Pública a la Baja, Deuda al Alza
Según los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) 2027, la inversión física representará apenas el 2.6% del Producto Interno Bruto (PIB) tanto en 2026 como en 2027. En contraste, el costo financiero de la deuda pública experimentará un incremento, pasando del 3.7% del PIB en 2026 al 4.0% en 2027. Esta disparidad se traduce en cifras alarmantes: para el próximo año, el pago de intereses de la deuda ascenderá a 1.58 billones de pesos, superando en 548,500 millones de pesos el presupuesto asignado a la inversión física, que será de 1.03 billones de pesos.
Esto significa que por cada peso destinado a obras e infraestructura, el gobierno destinará cerca de 1.53 pesos al servicio de la deuda pública. Esta situación, que se inició en 2022, se proyecta que continúe y se amplíe hasta 2032, cuando el costo financiero de la deuda podría alcanzar el 3.7% del PIB, mientras que la inversión pública en infraestructura apenas llegaría al 1.5% del PIB.
El Sector Privado como Solución (¿o Excusa?)
Hacienda justifica el menor dinamismo en la inversión física argumentando que será complementada por la participación del sector privado, a través de esquemas de inversión mixta estipulados en la Ley del Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica. El titular de la SHCP, Édgar Amador Zamora, señaló que se ofrecen estímulos fiscales para dinamizar la inversión privada, especialmente en zonas industriales estratégicas, la región fronteriza norte y en el propio paquete fiscal para 2027.
Amador Zamora destacó que el Plan de Inversión en Infraestructura contempla más de 300,000 millones de dólares en inversión pública y mixta hasta 2030 en sectores clave como energía, ferrocarril, carreteras, puertos, salud, agua y educación. Sin embargo, la asignación presupuestaria para 2027, equivalente al 2.6% del PIB, dependerá en gran medida de estos proyectos público-privados.
Trenes: La Apuesta Principal
Dentro de la inversión física para 2027, la partida más significativa se destinará a los trenes, con 300,750 millones de pesos. Le siguen las inversiones productivas de Pemex (255,529 millones de pesos) y CFE (60,991 millones de pesos). No obstante, analistas como Sunny Villa Juárez, directora de Fortalecimiento y Administración del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), cuestionan si esta apuesta por los trenes es la estrategia más efectiva para detonar el crecimiento económico.
Factores que Inflan la Deuda
El incremento en el pago de intereses de la deuda se explica, en parte, por un mayor saldo de la deuda pública o de los Requerimientos Financieros del Sector Público, que pasará del 54% al 55% del PIB, según estimaciones de Hacienda. Fitch Ratings, por su parte, prevé que esta cifra alcance el 58% del PIB al cierre de 2026. Otro factor relevante es la expectativa de un tipo de cambio más elevado, estimado en 18 pesos por dólar, lo que incrementa la valuación en pesos de la deuda contratada en moneda extranjera.
Además, la posibilidad de un periodo de alzas en la tasa de referencia de la Reserva Federal (FED) representa un riesgo latente. Si la FED incrementa sus tasas, es probable que otras economías sigan el mismo camino, lo que podría impactar el costo financiero de la deuda mexicana. Mariana Campos, directora general de México Evalúa, advierte que el paquete fiscal es vulnerable a estas alzas y a posibles incumplimientos en la producción petrolera.
Aunque la deuda externa e interna están mayormente contratadas a tasas fijas, lo que mitiga el impacto inmediato de las alzas, el costo financiero podría aumentar para la contratación de nuevos financiamientos, como explica José Luis Clavellina, economista en jefe en el CIEP.
Perspectivas a Mediano Plazo
Hacienda proyecta que la brecha entre la inversión física y el costo financiero de la deuda se ampliará aún más hacia 2032. Para ese año, se estima que la inversión física represente el 1.5% del PIB, 1.1 puntos porcentuales menos que en 2026. Mientras tanto, el costo financiero de la deuda se ubicaría en 3.7% del PIB, un porcentaje menor al de 2027, pero 2.4 veces mayor que los recursos destinados al desarrollo de infraestructura pública.
En el mediano plazo, el gasto en inversión física se ajustará para cumplir con los objetivos de déficit fiscal, ubicándose en un promedio del 1.7% del PIB entre 2028 y 2032. Esta estrategia subraya la prioridad de controlar el déficit fiscal por encima de la inversión en infraestructura.
Proceso Legislativo
El análisis del PPEF 2027 avanza en la Cámara de Diputados. La Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública celebró una reunión con la subsecretaria de Egresos, Bertha Gómez Castro, quien aseguró que el presupuesto está formulado con responsabilidad y disciplina en el manejo de la deuda. Según sus declaraciones, el costo financiero para 2027 representa una disminución real del 2.9% respecto a lo aprobado para 2026.
Los diputados de la comisión están convocados para el cinco de noviembre para continuar con el análisis del proyecto presentado por Hacienda el 8 de septiembre. La fecha límite para su discusión y aprobación en el pleno es el 15 de noviembre, un plazo ajustado para debatir las implicaciones de un presupuesto que prioriza el pago de la deuda sobre la inversión en el futuro del país.