El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha lanzado una advertencia contundente a los pequeños negocios del país: la adopción de pagos digitales no es una opción, sino una necesidad imperante para su supervivencia en el mercado actual. Ante las preocupaciones expresadas por comerciantes sobre los posibles costos derivados de la recién aprobada Ley de Economía Digital, Ebrard defendió enfáticamente la transición hacia los cobros electrónicos, argumentando que la resistencia a esta modernización significará, inevitablemente, quedarse rezagado y perder clientela.

“Si tú no te incorporas a lo que es comercio digital, te vas a ir quedando fuera”, sentenció el funcionario durante un evento donde se presentó una nueva opción de inversión móvil. Sus declaraciones surgen en un contexto donde la digitalización de las transacciones financieras se acelera, impulsada en gran medida por los hábitos de consumo que se consolidaron tras la pandemia de COVID-19. Ebrard subrayó que la estrategia del gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum está diseñada para beneficiar a estos pequeños establecimientos, permitiéndoles así acceder a un segmento creciente de consumidores que prefieren o dependen de métodos de pago electrónicos.

El Riesgo de la Resistencia

La inquietud de muchos pequeños empresarios radica en la potencial obligación de adquirir terminales punto de venta (TPV) y los costos asociados, así como la posible disminución en el uso del efectivo, una práctica aún muy arraigada en ciertos sectores. Sin embargo, Ebrard desestimó estos temores, asegurando que la banca comercial tiene la responsabilidad de facilitar el acceso a estas herramientas tecnológicas. “No creo que eso haga ningún daño, al contrario. A ver, una terminal, los bancos te la tienen que dar, así vendas gorditas o tortas o lo que sea”, afirmó, aunque sin detallar las condiciones específicas ni quién asumiría los gastos de instalación, mantenimiento o las comisiones por transacción.

El argumento central del Secretario de Economía se centró en el riesgo comercial inherente a mantener exclusivamente el efectivo como método de pago. Desde su perspectiva, la capacidad de aceptar diversas formas de pago, incluyendo tarjetas de crédito y débito, transferencias electrónicas y billeteras digitales, amplía significativamente las oportunidades de venta y fideliza a una base de clientes más amplia y diversa. La exclusión de estos métodos modernos, advirtió, limita el alcance del negocio y lo hace menos competitivo frente a aquellos que sí se han adaptado.

Avances y Objetivos en la Digitalización

Ebrard destacó los avances logrados en la materia, informando que durante el último año se ha logrado la incorporación de un millón de pequeños negocios al ecosistema de pagos digitales. Estos establecimientos, que van desde vendedores de dulces y alimentos hasta artesanos, anteriormente no contaban con la infraestructura para aceptar pagos con tarjeta. El objetivo para el presente año es ambicioso: sumar otro millón de micro y pequeños negocios a esta transformación digital.

El mensaje es claro: el tamaño del negocio o el tipo de producto que ofrece no deben ser un obstáculo para adoptar tecnologías que faciliten las transacciones. La meta es democratizar el acceso a las herramientas financieras digitales, permitiendo que incluso los negocios más modestos puedan competir y prosperar en la economía moderna.

La Ley de Economía Digital: Un Marco para el Futuro

Estas declaraciones se producen en el marco de la reciente aprobación de la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos por parte del Congreso, impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum. El Senado dio luz verde al decreto el pasado 20 de octubre, y ahora está en manos del Ejecutivo para su promulgación y entrada en vigor. Esta legislación tiene como propósito fundamental expandir la adopción de pagos electrónicos y digitales en todo el país.

Entre sus disposiciones clave, la ley busca facilitar la contratación remota de servicios financieros y establece que las autoridades gubernamentales, en sus tres niveles, deberán aceptar estos medios de pago para la realización de trámites y servicios. Además, se contempla la implementación de la CURP Digital como un mecanismo de identificación válido para la contratación de servicios financieros a distancia, simplificando procesos y aumentando la seguridad.

Un aspecto crucial de la ley es la facultad otorgada a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para identificar sectores estratégicos y actividades específicas donde los pagos digitales podrían, bajo ciertas condiciones y con periodos de transición definidos, convertirse en la única forma de pago aceptada. Es importante destacar que el decreto no contempla una eliminación inmediata y generalizada del uso del efectivo, sino una transición gradual y regulada.

Infraestructura y Alternativas Digitales

Como parte de esta política de fomento a la digitalización, el gobierno planea capitalizar la infraestructura existente, como la Red de Transferencia Electrónica de Fondos (SPEI) y el sistema de Pagos por Código QR (CoDi). En septiembre, la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones explicó que CoDi ofrece una alternativa atractiva para los pequeños negocios, permitiendo realizar cobros directamente desde el teléfono celular, sin comisiones y con la acreditación inmediata de los fondos. Esta opción se presenta como una solución viable y de bajo costo para aquellos que buscan modernizar sus sistemas de cobro sin incurrir en gastos elevados por terminales tradicionales.

La visión del gobierno es clara: construir un ecosistema financiero más inclusivo y eficiente, donde la tecnología sirva como puente para conectar a más mexicanos con oportunidades económicas. La resistencia al cambio, advierte Ebrard, no solo limita el crecimiento individual de los negocios, sino que frena el desarrollo económico general del país, al dejar fuera a un segmento importante de la población de los beneficios de la economía digital.

En este sentido, el llamado a la acción es para que los empresarios, sin importar su tamaño o giro, abracen las herramientas digitales. La modernización de los sistemas de pago es vista no solo como una adaptación a las nuevas tendencias, sino como un pilar fundamental para fortalecer el sector productivo y asegurar su competitividad a largo plazo en un mundo cada vez más interconectado.