El gasto de los hogares mexicanos continúa demostrando una notable resiliencia, perfilándose a alcanzar 15 meses consecutivos de expansión y consolidándose como el principal pilar de la actividad económica nacional. Este dinamismo en el consumo privado es un factor clave que sostiene la demanda interna en un contexto donde otros componentes de la economía muestran un ritmo de crecimiento más moderado.
Sólido Desempeño del Gasto de los Hogares
Las estimaciones del Indicador Oportuno del Consumo Privado (IOCP), proporcionadas por el Inegi, anticipan un crecimiento anual del consumo privado de 2.8 por ciento para mayo y de 2.6 por ciento para junio. Estas cifras, de confirmarse, extenderían la racha positiva que ha caracterizado al gasto de los hogares en los últimos meses, demostrando su capacidad para impulsar la economía.
Aunque la previsión para junio sugiere una ligera moderación en comparación con mayo, el panorama general sigue siendo de expansión. Janneth Quiroz, directora de análisis económico de Monex, ha señalado que el consumo, junto con las exportaciones manufactureras, ha sido fundamental para el crecimiento económico. La fortaleza del mercado laboral, con una tasa de desempleo históricamente baja y un aumento sostenido de los salarios reales gracias a una inflación controlada, ha permitido que el poder adquisitivo de las familias se mantenga e incluso crezca.
Factores Clave del Impulso al Consumo
Además de la solidez del mercado laboral, otros elementos contribuyen significativamente al impulso del consumo privado. Las remesas enviadas desde Estados Unidos continúan siendo una fuente vital de ingresos para millones de familias mexicanas, aportando un flujo constante de recursos que se traduce en mayor capacidad de gasto. Asimismo, el ciclo de reducción de tasas de interés implementado por el Banco de México (Banxico) comienza a tener un efecto positivo, aliviando gradualmente el costo del financiamiento para los hogares y las empresas.
Sin embargo, los analistas advierten que la evolución del consumo en la segunda mitad del año también dependerá del desempeño de las exportaciones manufactureras. Si ambos motores, consumo y exportaciones, mantienen un comportamiento favorable, la economía mexicana podría sostener una trayectoria de expansión sólida. Por el contrario, una desaceleración simultánea en ambos frentes elevaría el riesgo de un crecimiento más lento hacia el cierre del año.
Recuperación Secuencial y Perspectivas
En términos mensuales, el IOCP estima un incremento del consumo privado de 0.4 por ciento en mayo y de 0.1 por ciento en junio, lo que significaría cuatro meses consecutivos de alzas. Rodolfo Ostolaza, subdirector de Estudios Económicos de Banamex, considera que esta moderación no implica una pérdida de fuerza, sino un crecimiento más pausado y controlado. La trayectoria mensual sugiere una recuperación del consumo durante el segundo trimestre, tras una caída observada en el primero.
Con base en las estimaciones del IOCP, el consumo habría registrado un crecimiento trimestral de 1.1 por ciento entre abril y junio. Esta cifra genera incluso riesgos al alza para las previsiones de crecimiento del consumo para todo el año 2026, que se sitúan alrededor del 2.0 por ciento. La resiliencia del gasto de los hogares es un factor determinante para la economía.
Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, coincide en que el comportamiento del consumo es consistente con un proceso de normalización y no con un cambio de tendencia. Los salarios reales, el alto nivel de ocupación y las remesas siguen respaldando el ingreso disponible de los hogares. No obstante, prevé que en la segunda mitad del año el gasto avance a un ritmo más moderado, a medida que la creación de empleo se desacelere y las condiciones monetarias restrictivas persistan.
Sergio Luna, economista en jefe de Banco Mifel, destaca que el hecho de que el gasto de los hogares avance por encima del Producto Interno Bruto (PIB) también evidencia la debilidad que enfrentan otros componentes de la demanda agregada, particularmente la inversión y el gasto público. Por ello, una desaceleración del consumo dificultaría una recuperación económica más vigorosa. En resumen, si bien el consumo privado es un motor esencial, la consolidación de un crecimiento económico robusto dependerá de la recuperación del dinamismo en la inversión y otros componentes de la demanda interna, evitando así una dependencia excesiva del gasto de los hogares.