Un violento sismo de magnitud 7.4 ha puesto de rodillas a Colombia, con su epicentro localizado en el remoto municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. La sacudida, que ocurrió el pasado lunes, ha dejado a esta localidad parcialmente incomunicada y sumida en un panorama de destrucción, aunque las autoridades han confirmado, con un suspiro de alivio, que no se han registrado pérdidas humanas.

El alcalde de San José del Palmar, León Fabio Marín Moncada, detalló la magnitud de los daños: alrededor de 400 viviendas han resultado afectadas, y al menos 20 edificaciones han colapsado por completo. La infraestructura básica ha sufrido un duro golpe, con cortes generalizados en el suministro eléctrico y serios problemas en el abasto de agua potable, sumiendo a los habitantes en una situación de precariedad extrema.

San José del Palmar, un municipio que apenas alberga a unos 5.800 habitantes, se encuentra en el sureste del Chocó, una región históricamente marginada y olvidada por el Estado colombiano. Su ubicación geográfica lo conecta con Risaralda y Valle del Cauca, dos de los departamentos que han sufrido el embate más severo del terremoto, complicando aún más la respuesta a la emergencia.

La situación se agrava en las zonas rurales aledañas, donde la falta de señal telefónica ha dificultado enormemente las labores de comunicación y evaluación de daños. Las autoridades han reportado serias dificultades para contactar a algunos habitantes, lo que genera una creciente preocupación por su estado y bienestar.

La única vía de acceso terrestre a San José del Palmar permanece intransitable debido a los severos daños en la carretera. Esto ha obligado a que la ayuda humanitaria y los equipos de rescate deban ser desplegados vía aérea. Este miércoles, helicópteros de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) lograron llegar al municipio, transportando suministros esenciales y personal de apoyo.

La gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba-Curi, se trasladó hasta San José del Palmar este miércoles, dos días después del sismo, para evaluar de primera mano la magnitud de la catástrofe y coordinar los esfuerzos de respuesta. Su visita, aunque tardía para algunos, es crucial para visibilizar la crisis que atraviesa la región.

Durante su estancia, la gobernadora Córdoba-Curi también dio una noticia alentadora: una familia de cuatro personas que se encontraba reportada como desaparecida en Quibdó, la capital departamental, fue localizada sana y salva. Explicó que la familia no se encontraba en el lugar donde se realizaba la búsqueda inicial y había quedado incomunicada en otra zona.

El Chocó, uno de los departamentos más empobrecidos de Colombia, ha registrado hasta el momento 14 fallecidos a causa del terremoto. La gobernadora informó que solo resta localizar a una persona en un punto específico para dar por concluidas las labores de búsqueda y rescate en el departamento, un alivio en medio de la tragedia.

“Es una gran noticia para los chocoanos y también para el país”, afirmó la gobernadora, subrayando la importancia de cada vida recuperada.

El balance general del terremoto en Colombia es desolador. Según el último reporte de la UNGRD, el sismo ha dejado un saldo de 239 muertos, 3.755 heridos y 287 personas desaparecidas. Estas cifras, aunque impactantes, podrían seguir actualizándose a medida que avanzan las labores de rescate y evaluación.

Este terremoto, el más potente que ha azotado a Colombia en lo que va del siglo XXI, se registró el lunes a las 07:34 hora local (12:34 GMT). Su epicentro se ubicó a una profundidad de 103 kilómetros en San José del Palmar, una zona que, por su lejanía y falta de recursos, se ha visto particularmente vulnerable ante la devastación.

La fragilidad de la infraestructura en regiones como el Chocó, sumada a la falta de inversión histórica, exacerba las consecuencias de desastres naturales como este. La reconstrucción de San José del Palmar y otras zonas afectadas representará un desafío monumental para el gobierno colombiano, que deberá priorizar la atención a estas comunidades olvidadas.

El sismo también ha reavivado el debate sobre la preparación y respuesta ante desastres naturales en Colombia. Si bien la respuesta inicial ha evitado un número mayor de víctimas mortales en el epicentro, la incomunicación y la falta de recursos en San José del Palmar evidencian las profundas brechas de desigualdad que persisten en el país, haciendo que las poblaciones más vulnerables sean las más expuestas a las consecuencias de la naturaleza.

La comunidad internacional ha comenzado a ofrecer su apoyo, y se espera que en los próximos días se movilicen recursos adicionales para la atención de la emergencia y el inicio de las labores de reconstrucción. Sin embargo, la magnitud de la devastación y la complejidad logística en zonas como San José del Palmar sugieren que la recuperación será un proceso largo y arduo, que requerirá un compromiso sostenido por parte de las autoridades y la sociedad en general.

En contexto, Colombia se encuentra en una zona de alta actividad sísmica, ubicada en el Cinturón de Fuego del Pacífico. Los sismos de gran magnitud son una amenaza recurrente, y la gestión del riesgo de desastres debe ser una prioridad constante para el Estado, con un enfoque especial en las regiones más apartadas y vulnerables, como el Chocó, que hoy sufren las consecuencias de un evento natural devastador.