El Kremlin ha decidido que los ciudadanos rusos pagarán de su bolsillo el costo de la guerra en Ucrania. Tras la contundente victoria de su partido en las recientes elecciones legislativas, el gobierno ruso ha propuesto una serie de medidas fiscales impopulares que, de aprobarse, recaerán sobre la mayoría de la población, con la notable excepción de aquellos que combaten activamente en el frente.
La campaña militar, que se acerca a su quinto aniversario, continúa consumiendo recursos a un ritmo alarmante. Fuentes independientes estiman que la maquinaria bélica rusa eroga aproximadamente 30 millones de dólares diarios, una cifra que exige una solución financiera urgente. Ante este panorama, la administración de Vladímir Putin parece haber optado por trasladar la carga económica a los contribuyentes, rompiendo promesas previas de no recurrir a un aumento de impuestos.
El Costo de la Guerra y la Promesa Rota
El presidente Putin había declarado previamente que no repetiría los errores de la Unión Soviética en cuanto a una carrera armamentista con Occidente. Sin embargo, las recientes declaraciones sugieren un endurecimiento de la postura rusa, especialmente tras los ataques ucranianos durante el proceso electoral, que, según el Kremlin, alejan la posibilidad de reanudar las negociaciones de paz mediadas por Estados Unidos. Estas negociaciones se encuentran estancadas desde febrero.
La negativa inicial del Kremlin a considerar un alza impositiva, expresada por el portavoz presidencial Dmitri Peskov antes de los comicios, contrasta ahora con la propuesta del Ministerio de Finanzas. Aunque el titular de la cartera, Antón Siluánov, también había negado previamente tal posibilidad, la coyuntura actual parece haber forzado un cambio de estrategia.
La justificación oficial para estas medidas se centra en la presentación del proyecto de presupuesto para el próximo trienio. El déficit público ha experimentado un aumento significativo, proyectándose en un 2.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Además, las regiones del país enfrentan escasez de fondos para sostener programas sociales esenciales.
Prioridades y Cargas Fiscales
El comunicado oficial subraya que la "prioridad estratégica del presupuesto" es garantizar la financiación de las necesidades de defensa y seguridad nacional, así como el apoyo social a los participantes en la "operación militar especial" y sus familias. Los fondos recaudados se destinarán al suministro de armamento y equipo a las Fuerzas Armadas, y a la modernización de la industria de defensa.
Históricamente, el Estado ruso destina alrededor del 40 por ciento de su presupuesto a defensa y seguridad. A pesar de que el presidente Putin había manifestado en el pasado su intención de reducir este gasto con el tiempo, la realidad actual parece indicar lo contrario.
La propuesta de Finanzas incluye la incorporación de "rentas pasivas" a la base general del impuesto sobre la renta de las personas físicas. Esto implicaría un aumento de la tasa impositiva del 13-15 por ciento actual al 22 por ciento, afectando aproximadamente a 4 millones de ciudadanos, un 6 por ciento de la población. Estas rentas pasivas abarcan ingresos por dividendos, participaciones en capital, intereses de depósitos, operaciones con valores y derechos digitales, venta de inmuebles y participaciones sociales, así como ingresos derivados de seguros y contratos de donación.
Para los dividendos pagados a ciudadanos extranjeros no residentes, especialmente aquellos en cuentas "C" creadas tras el inicio de la guerra, el impuesto se elevaría al 35 por ciento. El economista Dmitri Polevói estima que estas nuevas medidas fiscales podrían generar entre 500 mil y 700 mil millones de rublos anuales (aproximadamente 6 a 8 mil millones de dólares) para las arcas del Estado.
Impacto en Empresas y Consumidores
Los grandes negocios tampoco quedan exentos. Se propone incrementar las cargas fiscales para los beneficios de los principales productores de oro (un 20 por ciento), así como para las industrias de fertilizantes y metales no ferrosos (un 30 por ciento). Cabe recordar que un aumento previo del 10 por ciento a las empresas de hidrocarburos y carbón ya había generado cerca de 4 mil millones de dólares.
Además, el gobierno planea elevar en un 22 por ciento los impuestos sobre las compras en línea realizadas en el extranjero y sobre los envíos procedentes de terceros países. Los consumidores rusos deberán pagar un impuesto adicional de 100 rublos (poco más de un dólar) por cada artículo adquirido en el exterior cuyo valor supere los 200 euros.
Otras medidas contemplan un tributo de hasta 2 mil rublos (cerca de 24 dólares) por pasaje para los usuarios del transporte aéreo. También se incrementarán las cargas impositivas para los trabajadores autónomos, particularmente mensajeros y conductores, pasando del 4-6 por ciento al 13 por ciento. Adicionalmente, se evalúa un aumento en los impuestos de importación de automóviles, del 10 al 20 por ciento, una medida que en el pasado ya había provocado un alza significativa en los precios de los vehículos. Las tarifas por la venta de bebidas alcohólicas, desde cerveza hasta vodka, también podrían experimentar un incremento.