México se ha posicionado en el radar de China como uno de los mercados con mayor fricción comercial, situándose en el top 3 junto a India y Estados Unidos. Esta tensión, sin embargo, no ha logrado mermar el interés y la confianza de las empresas chinas en el potencial económico y productivo del país. A pesar de las presiones externas, particularmente las que emanan de Estados Unidos en el marco de la revisión del T-MEC para limitar la influencia china en las cadenas de suministro, las compañías del gigante asiático continúan fortaleciendo su presencia y explorando nuevas oportunidades de negocio en territorio mexicano.

Barreras Comerciales y Resistencia del Intercambio

La fricción comercial se manifiesta en diversas medidas. México, desde enero de 2026, ha implementado un alza arancelaria para 1,463 fracciones arancelarias de sectores clave como el automotriz, textil, siderúrgico, plástico, calzado y electrodomésticos. Estas medidas afectan principalmente a naciones sin acuerdos comerciales preferenciales, siendo China uno de los principales objetivos. Adicionalmente, se han aplicado cuotas antidumping, como la impuesta a la lámina de policarbonato de origen chino. Por su parte, China ha respondido con depósitos provisionales a las importaciones de nuez pecana mexicana, una medida que, aunque formalmente derivada de investigaciones antidumping, se percibe en el contexto de las tensiones bilaterales.

Pese a estas barreras, el intercambio comercial entre México y China ha demostrado una notable resiliencia. Los datos reflejan un crecimiento sostenido, con un volumen bilateral que alcanzó los 109,376 millones de dólares en 2025. En el primer semestre de 2026, el comercio bilateral sumó 57,362 millones de dólares, un incremento del 5.6% respecto al mismo periodo del año anterior. China continúa siendo un proveedor importante para México, con ventas por 45,537 millones de dólares, mientras que las exportaciones mexicanas a China, aunque menores, también muestran dinamismo, alcanzando los 11,825 millones de dólares.

Gigantes Chinos y su Huella Productiva en México

La presencia de empresas chinas en México es significativa y abarca diversos sectores estratégicos. En telecomunicaciones, gigantes como Huawei y ZTE mantienen operaciones robustas. Lenovo ha establecido plantas de fabricación de servidores en Monterrey, mientras que Hisense opera importantes instalaciones de producción de televisores y electrodomésticos en Baja California y Nuevo León, empleando a más de 7,000 personas y con una producción anual cercana a los 5.25 millones de televisores y 400,000 refrigeradores. En el sector de movilidad y servicios, DiDi se ha consolidado como un actor relevante.

El sector automotriz también ha visto una creciente participación de marcas chinas como BYD, SAIC Motor (propietaria de MG), Geely, Chirey y Great Wall Motor, que comercializan sus vehículos en el mercado mexicano. Si bien la integración productiva de algunas de estas marcas aún está en desarrollo, como en el caso de BYD que aún no concreta una planta de manufactura, su presencia comercial es cada vez más fuerte. En el ámbito de los recursos naturales, Ganfeng Lithium destaca por su proyecto de litio en Sonora, aunque enfrenta desafíos regulatorios y disputas con el gobierno mexicano por la cancelación de concesiones.

La Inversión China: Cifras y Metodologías

La cuantificación de la inversión china en México presenta matices. La Secretaría de Economía reporta un acumulado de 5,878 millones de dólares hasta 2025. Sin embargo, el Monitor de la OFDI china en América Latina y el Caribe 2026, elaborado por Enrique Dussel Peters, estima una cifra considerablemente mayor, ascendiendo a 26,451 millones de dólares. Esta discrepancia se explica, en parte, por la forma en que se rastrean las transacciones: el capital que llega a través de filiales o sociedades domiciliadas en terceros países puede ser clasificado bajo otra nacionalidad en los registros oficiales.

Entre 2000 y 2025, México acumuló 209 transacciones de inversión china, generando 267,167 empleos asociados. En el periodo 2020-2025, México se consolidó como el principal destino regional en cuanto a número de operaciones (98) y empleos generados (157,338). En términos de monto, ocupó el tercer lugar con 11,567 millones de dólares, representando el 17.41% del total latinoamericano. Si bien la inversión identificada mostró un crecimiento significativo de 2020 a 2024, pasando de 1,508 a 3,017 millones de dólares, experimentó una notable caída a 588 millones en 2025, con un descenso en las operaciones de 22 a 15, lo que sugiere una reacción del capital ante la incertidumbre geopolítica y las tensiones comerciales.

El T-MEC y la Estrategia de Estados Unidos

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha trascendido la agenda tradicional de aranceles y reglas de origen. Expertos señalan que Estados Unidos busca utilizar el tratado como una herramienta para reconfigurar las cadenas de suministro, ejercer mayor vigilancia sobre las inversiones y, fundamentalmente, reducir la dependencia de insumos provenientes de Asia, con un enfoque particular en China. La estrategia estadounidense apunta a la creación de cadenas de valor norteamericanas que puedan competir eficazmente con el modelo productivo chino.

David Fonseca Corral, vinculado al seguimiento del T-MEC en el Senado, explica que Washington pretende incorporar mecanismos de protección contra la influencia de insumos asiáticos, especialmente chinos, y establecer controles sobre inversiones en sectores estratégicos como puertos, aeropuertos, semiconductores e infraestructura crítica. Si bien estas propuestas podrían traducirse en reglas de origen más estrictas y mayor trazabilidad, la implementación de restricciones generales al capital chino podría, advierten algunos analistas, vulnerar la soberanía económica de México. Las negociaciones en curso determinarán el alcance final de estas disposiciones, que aún no constituyen un acuerdo cerrado.

Perspectivas Empresariales y Confianza en el Futuro

En medio de este complejo panorama de tensiones comerciales y reconfiguraciones geopolíticas, el sector empresarial chino mantiene una perspectiva mayoritariamente positiva respecto a México. El Informe sobre el entorno empresarial de México 2025, elaborado por el Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional (CCPIT), revela que el 56.9% de las empresas chinas consultadas evalúa favorablemente las condiciones del país. Más alentador aún, el 66.2% de estas compañías mantiene expectativas optimistas sobre el futuro, y un contundente 86.2% prevé que la cooperación con sus contrapartes mexicanas se mantendrá estable o incluso se fortalecerá.

Esta confianza se sustenta en la percepción de un mercado dinámico, una fuerza laboral calificada y un marco de oportunidades que, a pesar de los desafíos, sigue siendo atractivo. Los empresarios chinos ven en México un socio estratégico para la diversificación de sus operaciones y el acceso a mercados, lo que subraya la importancia de mantener un diálogo constructivo y un entorno de certidumbre para la inversión extranjera. La capacidad de México para navegar estas complejas relaciones internacionales, manteniendo al mismo tiempo un ambiente propicio para los negocios, será clave para capitalizar el interés persistente de las empresas chinas y fortalecer su posición como destino de inversión.