La Ciudad de México se encuentra al borde de una crisis de agua que, según expertos, podría superar en gravedad a la que actualmente azota a Guadalajara. La advertencia proviene de especialistas consultados por El Financiero, quienes señalan un panorama sombrío marcado por la sobreexplotación de los acuíferos subterráneos, la fuga masiva de agua en la red de distribución y una inversión pública insuficiente para modernizar la infraestructura y aprovechar fuentes alternativas como la captación de lluvia.

La doctora Delia Montero Contreras, investigadora y miembro fundador de la Red de Agua de la UAM, describe la situación como crítica en todas las etapas del ciclo del agua: desde la captación y purificación hasta la distribución. Si no se toman medidas urgentes, advierte, cada vez más habitantes de la capital se verán privados de este recurso vital.

Un Futuro Hídrico Incierto

José Luis Luege Tamargo, exsecretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales y expresidente de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), es categórico al afirmar que, si bien la crisis en Guadalajara es grave, el problema de la Ciudad de México es "mucho más grave, a mediano plazo". Su diagnóstico apunta a una "mala planificación en el manejo del líquido y del abastecimiento".

La columna vertebral del suministro de agua en la capital descansa en sus acuíferos subterráneos, de los cuales se extrae aproximadamente el 70 por ciento del total. Sin embargo, estos acuíferos se encuentran en un "estado crítico de sobreexplotación", según la terminología de los hidrólogos. "Seguimos sacando agua del acuífero. Es nuestra fuente más importante y no la recargamos", lamenta Montero Contreras, subrayando la insostenibilidad del modelo actual.

Estrés Hídrico Crónico

La Ciudad de México recibe un promedio de 29 mil 702 litros de agua por segundo, según datos de SEGIAGUA de 2025. Para mantener este nivel de abasto, la megalópolis opera en un estado de "estrés hídrico", una condición que, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se presenta cuando una región extrae el 25 por ciento o más de sus recursos renovables de agua dulce.

La Región Hidrológico-Administrativa XIII Aguas del Valle de México, que engloba a la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), presenta un grado de presión sobre el recurso hídrico del 128.7 por ciento, clasificado como "Muy Alto" en el Programa Hídrico Nacional 2026-2030. Esto significa que el volumen de agua extraída supera la disponibilidad renovable local en casi un 29 por ciento. A pesar de esta alarmante cifra, el temido "Día Cero del Agua" aún no se materializa gracias a la diversidad de fuentes de suministro de la ciudad.

Fugas y Desigualdad en la Distribución

La problemática no se limita a la extracción. La doctora Montero Contreras también señala deficiencias graves en la distribución. Muchas zonas de la Ciudad de México sufren de "tandeo", un suministro intermitente que reduce el acceso al agua a unas pocas horas por semana. "La distribución no es pareja para toda la ciudad", asevera.

Otro factor crítico es la pérdida masiva de agua debido a fugas. Se estima que el 40 por ciento del total del abastecimiento se pierde en la red de tuberías obsoletas. A pesar de la existencia de tecnologías capaces de detectar estas fugas de manera rápida, la inversión para su reparación y modernización parece ser una asignatura pendiente.

Fuentes de Suministro Bajo Presión

El Anexo Estadístico del Primer Informe de Gobierno de la Ciudad de México de 2025 detalla las principales fuentes de suministro: los acuíferos y pozos de la capital, y las presas del Sistema Cutzamala. De los acuíferos y pozos locales se extraen alrededor de 20 mil 443 litros por segundo, mientras que el Sistema Cutzamala aporta un promedio de seis mil 662 litros por segundo, lo que representa aproximadamente el 22 por ciento del total.

Históricamente, la Ciudad de México ha dependido de la extracción subterránea, un método que, si bien ha permitido el crecimiento de la urbe, hoy muestra sus límites. La recarga de estos acuíferos es insuficiente, y la dependencia de fuentes externas como el Cutzamala, que a su vez enfrenta sus propios desafíos de disponibilidad, añade una capa más de vulnerabilidad al sistema hídrico de la capital.

Implicaciones y el Camino a Seguir

La combinación de sobreexplotación, fugas y una distribución inequitativa dibuja un escenario preocupante para la Ciudad de México. La falta de inversión sostenida en infraestructura hídrica, la ausencia de políticas efectivas de recarga de acuíferos y la resistencia a adoptar tecnologías más eficientes para la detección y reparación de fugas son factores que agravan la situación.

Analistas señalan que la crisis del agua en la capital no es solo un problema técnico, sino también de gobernanza y planificación a largo plazo. La necesidad de una visión integral que aborde tanto la oferta como la demanda, promueva el uso eficiente del recurso y garantice un acceso equitativo para todos los habitantes es más urgente que nunca. La inacción ante esta "bomba de tiempo" hídrica podría tener consecuencias sociales, económicas y ambientales devastadoras para la Ciudad de México en los próximos años.

En contexto, la crisis del agua en la Ciudad de México es un reflejo de desafíos hídricos más amplios que enfrenta México y otras grandes metrópolis a nivel mundial. La urbanización acelerada, el cambio climático y la gestión ineficiente de los recursos hídricos son factores comunes que exigen soluciones innovadoras y un compromiso político firme para asegurar la sostenibilidad del suministro de agua para las generaciones futuras.

La situación actual demanda una reevaluación profunda de las políticas hídricas, con un enfoque renovado en la conservación, la eficiencia y la equidad. La inversión en infraestructura moderna, la promoción de tecnologías de ahorro de agua y la educación ciudadana sobre la importancia de este recurso son pasos cruciales para mitigar la crisis y construir un futuro hídrico más seguro para la capital del país.