LA SOMBRA DEL 11-S Y LA ACUSACIÓN CUBANA

La Habana, Cuba – A un cuarto de siglo de los devastadores ataques del 11 de septiembre de 2001, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha reavivado las polémicas declaraciones de Fidel Castro Ruz, el histórico líder de la Revolución Cubana. Díaz-Canel afirmó que las palabras de Castro, quien en su momento señaló la imperiosa necesidad de combatir el terrorismo desde su raíz, erradicando primero el "terrorismo de Estado" y los "genocidios", cobran una vigencia renovada en el panorama internacional actual.

UN LEGADO DE ACUSACIONES

Las palabras del mandatario cubano resuenan en un contexto global marcado por conflictos y tensiones geopolíticas. Al traer a colación las reflexiones de Fidel Castro, Díaz-Canel no solo evoca la memoria del líder revolucionario, sino que también posiciona a Cuba en una postura de crítica hacia las potencias mundiales, sugiriendo que la lucha contra el terrorismo es hipócrita si no se abordan las acciones de los propios Estados que, según esta perspectiva, actúan de manera terrorista o genocida.

EL "TERRORISMO DE ESTADO": UN CONCEPTO INCÓMODO

El concepto de "terrorismo de Estado" se refiere a actos de violencia o intimidación perpetrados por un gobierno contra su propia población o contra otros países, a menudo para alcanzar objetivos políticos. Históricamente, Cuba ha sido una voz crítica en foros internacionales, denunciando lo que considera intervencionismo y agresiones por parte de potencias hegemónicas. La mención de este término por parte de Díaz-Canel busca, sin duda, generar un debate sobre la responsabilidad de los Estados en la generación de violencia y desestabilización a nivel global.

GENOCIDIOS Y LA IMPUNIDAD GLOBAL

De manera similar, la referencia a los "genocidios" apunta a las atrocidades cometidas a lo largo de la historia, muchas de las cuales han quedado impunes o han sido minimizadas por la comunidad internacional. Cuba, que ha sufrido un prolongado bloqueo económico y ha sido objeto de diversas campañas de desestabilización, se presenta a sí misma como víctima de un sistema internacional que, según su visión, protege a los poderosos y castiga a los débiles.

EL CONTEXTO DE LA DECLARACIÓN

La declaración de Díaz-Canel se produce en un momento en que las relaciones internacionales están particularmente tensas. Si bien la fuente original no especifica a qué eventos o países se refería directamente el presidente cubano, la retórica empleada sugiere una crítica generalizada a la política exterior de ciertas naciones y a la inacción de organismos internacionales ante crisis humanitarias y conflictos armados. La evocación de Fidel Castro, una figura icónica para la izquierda latinoamericana y mundial, busca dotar de mayor peso y resonancia a estas acusaciones.

IMPLICACIONES Y REACCIONES ESPERABLES

Es previsible que estas declaraciones generen reacciones encontradas. Por un lado, serán aplaudidas por aquellos países y movimientos sociales que comparten la visión crítica de Cuba hacia el orden mundial y las políticas de las grandes potencias. Por otro lado, es probable que sean condenadas por los países señalados implícitamente, quienes podrían desestimarlas como propaganda o retórica anticapitalista y antiimperialista, desprovista de fundamento.

LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO: UNA PERSPECTIVA CUBANA

Desde la perspectiva cubana, la lucha contra el terrorismo no puede ser selectiva. Debe ser integral y abordar todas sus manifestaciones, incluyendo aquellas que emanan de las estructuras de poder estatales. Esta visión contrasta con enfoques que priorizan la lucha contra grupos terroristas específicos, a menudo sin cuestionar las causas subyacentes o las responsabilidades de actores estatales en la generación de climas de violencia.

EL LEGADO DE CASTRO Y LA POLÍTICA EXTERIOR CUBANA

Fidel Castro fue un férreo opositor al imperialismo y un defensor de la soberanía de los pueblos. Sus discursos a menudo abordaban temas como la justicia social, la igualdad y la crítica al sistema capitalista. La política exterior cubana, incluso bajo la presidencia de Díaz-Canel, ha mantenido muchos de los principios defendidos por Castro, buscando proyectar una imagen de resistencia y solidaridad con los países del Sur Global.

EL TIEMPO Y LA MEMORIA

Veinticinco años después del 11-S, un evento que marcó un antes y un después en la política global y la percepción de la seguridad, las palabras de Castro, ahora rescatadas por Díaz-Canel, invitan a una reflexión profunda. ¿Se ha avanzado realmente en la erradicación del terrorismo, o simplemente se han reconfigurado sus actores y escenarios? La pregunta queda abierta, pero la postura cubana es clara: la solución pasa por desmantelar las estructuras de poder que, según su análisis, perpetúan la violencia y la injusticia a escala global.

UN LLAMADO A LA ACCIÓN GLOBAL

En última instancia, el mensaje del presidente cubano es un llamado a la acción. No se trata solo de recordar el pasado, sino de proyectar una visión de futuro donde la paz y la seguridad se construyan sobre bases de justicia y respeto a la soberanía de todas las naciones. La erradicación del "terrorismo de Estado" y los "genocidios" se presenta como el primer paso indispensable para alcanzar un mundo verdaderamente libre de terrorismo.

EL DEBATE CONTINÚA

La postura de Cuba, aunque predecible dada su historia y su alineamiento ideológico, sin duda avivará el debate internacional sobre las causas del terrorismo y las responsabilidades de los Estados. En un mundo cada vez más interconectado pero también más fragmentado, las reflexiones de líderes como Díaz-Canel, que se remontan a las ideas de figuras históricas como Fidel Castro, buscan ofrecer una perspectiva alternativa a los discursos dominantes sobre seguridad y orden mundial.

LA PERSPECTIVA DE LA FUENTE ORIGINAL

La Jornada, medio que publica esta nota, es conocido por su línea editorial crítica hacia las políticas de Estados Unidos y sus aliados, y por su simpatía hacia gobiernos de izquierda en América Latina. Por lo tanto, el enfoque de la nota, que da voz a la acusación cubana sin contrapeso aparente, se alinea con la propia perspectiva editorial del periódico, presentando la declaración de Díaz-Canel como un punto de vista legítimo y relevante en el debate global sobre el terrorismo y la justicia internacional.