La Ciudad de México alberga diez árboles patrimoniales con edades que oscilan entre los 100 y 700 años, pero la Secretaría del Medio Ambiente local aún no ha dado a conocer un plan de manejo específico para garantizar su preservación.
Estos ejemplares, reconocidos por su valor histórico y ecológico, permanecen sin una estrategia clara que defina las acciones necesarias para mantener su salud y longevidad, según reportes recientes.
La demora en la publicación del documento ha generado preocupación entre especialistas en arboricultura urbana, quienes señalan que árboles de esta antigüedad requieren atención especializada y monitoreo constante para prevenir enfermedades, plagas o daños estructurales.
La dependencia capitalina no ha especificado una fecha para hacer público el plan de manejo, ni ha detallado las razones del retraso en su elaboración o difusión.
Los árboles patrimoniales de la capital representan un legado natural invaluable, testigos silenciosos de siglos de historia urbana. Su cuidado adecuado no solo preserva biodiversidad, sino también la memoria colectiva de la ciudad.
Hasta el momento, las autoridades ambientales no han emitido declaraciones oficiales sobre los plazos para implementar medidas concretas de protección para estos gigantes verdes.