La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha oficializado una modificación sustancial en la composición metálica de la moneda de 10 pesos mexicanos. A partir de 2026, el núcleo de esta popular denominación dejará de ser fabricado con alpaca plateada, una aleación comúnmente utilizada, para dar paso a un material más moderno: acero recubierto de níquel. Esta decisión, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF), responde a una propuesta aprobada por la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) en una sesión celebrada el pasado 27 de febrero.

La resolución detalla que este cambio afectará exclusivamente a la parte central de la moneda. El anillo exterior, que hasta ahora mantiene su distintiva tonalidad dorada, continuará elaborándose con la aleación de bronce y aluminio que se ha empleado hasta la fecha. La alpaca plateada, que conformaba el centro, es una mezcla de cobre, níquel y zinc, y a pesar de su nombre, no contiene plata real.

Un Cambio Impulsado por la Ley Monetaria

Esta modificación en la acuñación de la moneda de 10 pesos se enmarca dentro de la reforma al artículo tercero de la Ley Monetaria de los Estados Unidos Mexicanos, la cual fue publicada el pasado 19 de enero. Dicha reforma abrió la puerta a la incorporación de nuevos componentes en la fabricación de la moneda, permitiendo así la exploración de materiales alternativos.

Tras un análisis exhaustivo de las opciones disponibles, que incluyeron la plata sterling, la alpaca plateada y el acero recubierto de níquel, Banxico determinó que esta última era la alternativa más idónea para la nueva composición metálica de la pieza. La elección del acero recubierto de níquel no es casual; Hacienda ha señalado que esta decisión busca optimizar el proceso de fabricación, fortalecer las medidas de seguridad para prevenir falsificaciones y permitir la integración de tecnologías más avanzadas en la producción de moneda.

Beneficios y Consideraciones del Nuevo Material

La adopción del acero recubierto de níquel para el núcleo de la moneda de 10 pesos podría traducirse en una reducción de los costos de producción. Esto se debe a que el nuevo material requiere menores cantidades de metales como el cobre y el níquel, cuyos precios en los mercados internacionales suelen ser volátiles. La optimización en el uso de estos metales podría generar ahorros significativos para el Estado en el largo plazo.

En cuanto a las propiedades físicas, la alpaca plateada se distingue por su ductilidad y resistencia a la corrosión. Por otro lado, el acero aporta una mayor dureza y durabilidad a la pieza. El recubrimiento de níquel, además de conferir un aspecto plateado similar al material anterior, actúa como una capa protectora contra el desgaste diario, asegurando la longevidad del acabado.

Una ventaja adicional del nuevo material podría ser la mejora en el reconocimiento de las monedas por parte de sistemas automatizados. Las propiedades magnéticas del acero podrían facilitar la lectura y el manejo de las piezas por parte de cajeros automáticos, máquinas expendedoras y otros equipos bancarios, agilizando las transacciones y reduciendo posibles errores.

Sin embargo, especialistas en numismática y materiales han señalado que este cambio podría generar algunas diferencias perceptibles. Entre ellas se incluyen variaciones en el peso, el sonido característico al caer y la textura de las monedas. Existe también la posibilidad de que el acero expuesto, en caso de un deterioro severo del recubrimiento de níquel, pueda presentar oxidación, aunque se espera que el recubrimiento minimice este riesgo.

Las Monedas Actuales Mantienen su Valor

Es importante destacar que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha sido enfática al aclarar que las monedas de 10 pesos que actualmente se encuentran en circulación conservarán su poder liberatorio. Esto significa que seguirán siendo plenamente válidas y podrán ser utilizadas en cualquier tipo de transacción económica sin restricción alguna. El cambio de material no implicará una sustitución inmediata de las piezas existentes.

Las nuevas monedas, fabricadas con la composición metálica actualizada, comenzarán a acuñarse durante el ejercicio fiscal de 2026. Este proceso se llevará a cabo una vez que se concluyan todos los ajustes técnicos necesarios para la producción. Aunque la dependencia no ha especificado una fecha exacta para el inicio de la acuñación ni el volumen de producción estimado, se anticipa que será un proceso gradual.

Las monedas elaboradas con alpaca plateada continuarán circulando hasta que el Banco de México determine su retiro, lo cual ocurrirá de manera natural a medida que las piezas se desgasten. Por lo tanto, los ciudadanos no deberán apresurarse a cambiar sus monedas actuales, ya que seguirán siendo un medio de pago legal y aceptado en todo el territorio nacional. Este cambio representa una evolución en la tecnología de acuñación y una adaptación a las condiciones del mercado de metales, buscando eficiencia y seguridad en el sistema monetario mexicano.