La política en Baja California se sacude ante la creciente posibilidad de una fractura en las alianzas que han sostenido al oficialismo. Jaime Bonilla Valdez, exgobernador del estado y una figura prominente del Partido del Trabajo (PT), ha intensificado su acercamiento con Movimiento Ciudadano (MC), liderado por Dante Delgado Ranauro. Este acercamiento, materializado en una segunda reunión entre ambos políticos, ha encendido las alarmas sobre el futuro de la coalición PT-Morena-PVEM en la entidad, especialmente de cara a las elecciones de 2027.

La cita entre Bonilla y Delgado, acompañada por figuras clave de MC y el PT en Baja California como Karla Ruiz, exalcaldesa de Tijuana y coordinadora de MC estatal, y Montserrat Caballero, coordinadora estatal del PT, se da en un contexto de tensiones crecientes. Bonilla ha sido una voz crítica hacia la actual administración estatal, encabezada por Marina del Pilar Ávila Olmeda, gobernadora de Morena. Recientemente, Ávila Olmeda acusó a Bonilla de orquestar una campaña de desprestigio en su contra, filtrando audios polémicos y acusándolo de "tenderle trampas".

Bonilla, por su parte, ha negado categóricamente las acusaciones de la gobernadora, deslindándose de cualquier intento de perjudicarla y, de hecho, revirando con señalamientos sobre supuestos nexos de la mandataria con el crimen organizado, a quien considera su "peor enemigo". Esta escalada de declaraciones públicas ha puesto en evidencia las profundas grietas dentro de lo que se suponía era un bloque político unido.

El PT, ¿un camino independiente?

Las conversaciones entre Bonilla y Delgado no son un hecho aislado. El exgobernador ya había manifestado en meses anteriores la posibilidad de que el PT buscara la gubernatura de Baja California por la vía independiente, sin el respaldo de Morena y el Partido Verde. Esta postura, que antes podía interpretarse como una estrategia de negociación, ahora cobra una dimensión distinta ante la cercanía con MC, un partido que compite directamente con la coalición oficialista.

La reunión tuvo como objetivo, según declaraciones de Bonilla, "identificar coincidencias, compartir experiencias y mantener un diálogo abierto sobre los retos que enfrenta nuestro estado". Sin embargo, el trasfondo político es innegable: fortalecer al PT en Baja California y explorar posibles alianzas electorales que podrían reconfigurar el panorama político estatal.

El propio Bonilla ha expresado en el pasado su descontento con la forma en que Morena ha manejado la política en Baja California, sugiriendo que el partido guinda no ha sabido capitalizar el apoyo ciudadano y ha caído en disputas internas que debilitan su proyecto.

Reacciones y el fantasma de la división

Las fricciones entre Bonilla y Ávila Olmeda no han pasado desapercibidas a nivel nacional. Ricardo Monreal Ávila, coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, hizo un llamado a ambos políticos para "serenarse y actuar con prudencia". Monreal calificó las actitudes y acusaciones públicas como "lamentables" y advirtió que tales conflictos "socavan la confianza del pueblo en el movimiento" y dificultan la preparación para "un proceso complejo y difícil", especialmente en Baja California, donde se avecina la renovación de la gubernatura.

El senador de Morena subrayó la importancia de resolver las diferencias internas de manera privada y constructiva, en lugar de ventilarse en la esfera pública, lo cual, según su perspectiva, genera un ambiente de inestabilidad y desconfianza.

La postura de Bonilla, quien fue gobernador de Baja California de 2019 a 2021, es crucial. Su influencia dentro del PT y su capacidad para movilizar bases electorales lo convierten en un actor político de peso. Su acercamiento a Movimiento Ciudadano, un partido que se ha posicionado como una "tercera vía" frente a las fuerzas tradicionales de Morena y la oposición, podría ser una jugada estratégica para asegurar su futuro político y el del PT en la región.

Implicaciones para 2027

La potencial ruptura de la alianza PT-Morena en Baja California tendría implicaciones significativas para las elecciones de 2027. Morena, que ha dependido de estas coaliciones para mantener su hegemonía en varios estados, podría ver mermada su fuerza electoral si el PT decide competir por separado o, peor aún, aliarse con MC. Esto abriría una ventana de oportunidad para la oposición, aunque la fragmentación del voto también podría jugar en contra de cualquier bloque opositor consolidado.

Históricamente, las alianzas electorales han sido fundamentales para el éxito de Morena. Sin embargo, las pugnas internas y las ambiciones personales de figuras como Jaime Bonilla pueden poner en jaque estas estructuras. La reunión con Dante Delgado sugiere que Bonilla está explorando alternativas serias, más allá de las meras declaraciones de inconformidad.

El escenario político en Baja California se vuelve cada vez más complejo. La gobernadora Marina del Pilar enfrenta no solo la presión de la oposición, sino también las divisiones internas dentro de su propio partido y de sus aliados. La jugada de Jaime Bonilla, al reunirse con el líder de MC, podría ser el primer paso hacia una reconfiguración del tablero político, donde el PT podría buscar un destino propio, lejos de la órbita de Morena.

La política mexicana está en constante movimiento, y Baja California no es la excepción. Las próximas semanas y meses serán determinantes para definir si la alianza oficialista se mantiene o si la figura de Jaime Bonilla, junto con Movimiento Ciudadano, marca el inicio de una nueva era política en el estado, una que podría significar un golpe considerable para la estrategia de Morena a nivel nacional.