19 AÑOS DE RESISTENCIA MAGISTERIAL
La Sección 22 de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) en Oaxaca ha conmemorado su décimo noveno aniversario de la Guelaguetza Magisterial y Popular. Este evento, que se ha consolidado a lo largo de casi dos décadas, se presenta no solo como una celebración cultural, sino como un firme bastión de resistencia y una clara contrapropuesta a la festividad oficial organizada por el gobierno estatal.
Yenny Pérez Martínez, secretaria general de la gremial, fue enfática al señalar que esta manifestación cultural es un espacio vital para la reivindicación de los derechos y la identidad del magisterio. En contraste, la Guelaguetza promovida por el gobierno de Salomón Jara Cruz, mandatario emanado de Morena, fue calificada por la líder sindical como una mera "actividad empresarial", despojada de su esencia popular y transformista.
EL GOBIERNO DE MORENA Y LA "ACTIVIDAD EMPRESARIAL"
La crítica de la CNTE apunta directamente a la administración de Salomón Jara Cruz, a quien acusan de mercantilizar una tradición profundamente arraigada en la identidad oaxaqueña. Según Pérez Martínez, la versión oficial de la Guelaguetza ha perdido su significado original, convirtiéndose en un espectáculo enfocado en la generación de ingresos y la promoción turística, descuidando la participación y las demandas de las comunidades y los trabajadores de la educación.
Esta dicotomía entre la Guelaguetza Popular y la oficial subraya la persistente tensión entre el magisterio disidente y las autoridades estatales. Mientras la CNTE busca mantener viva la esencia de la festividad como un acto de protesta y reafirmación cultural, el gobierno morenista es percibido por el sindicato como un agente de transformación de las tradiciones con fines meramente económicos.
ANTECEDENTES DE UN CONFLICTO PERMANENTE
La Guelaguetza Magisterial y Popular nació hace 19 años como una respuesta directa a lo que los maestros consideraban la apropiación y manipulación de la festividad por parte de las élites políticas y económicas. Desde entonces, se ha convertido en un símbolo de la lucha del magisterio por mantener su autonomía y defender sus derechos frente a las políticas educativas y laborales impuestas por los gobiernos en turno.
Históricamente, la CNTE ha utilizado espacios como la Guelaguetza para visibilizar sus demandas, que a menudo incluyen mejoras salariales, condiciones laborales dignas, y la defensa de la educación pública y gratuita. La organización de su propia festividad les permite controlar el mensaje y asegurar que las voces de los maestros y las comunidades sean escuchadas sin filtros ni mediaciones gubernamentales.
EL PAPEL DE LOS EJIDATARIOS Y CAMPESINOS
En este contexto de resistencia, la participación de ejidatarios y campesinos en la Guelaguetza Magisterial y Popular adquiere una relevancia particular. Estos sectores, a menudo marginados y afectados por políticas de desarrollo que priorizan la inversión privada y los megaproyectos, encuentran en la festividad de la CNTE un espacio para articular sus propias luchas y demandas.
La alianza entre el magisterio y el sector campesino no es nueva. Ambos grupos comparten una historia de resistencia frente a lo que perciben como un modelo de desarrollo impulsado por gobiernos, incluyendo el actual de Morena, que favorece intereses corporativos sobre el bienestar de las comunidades locales y los trabajadores. La Guelaguetza Popular se convierte así en un foro para fortalecer la solidaridad y la acción colectiva entre diversos sectores sociales.
IMPLICACIONES POLÍTICAS Y SOCIALES
La confrontación entre la CNTE y el gobierno de Salomón Jara Cruz en Oaxaca no es un hecho aislado, sino que refleja las tensiones más amplias que existen a nivel nacional entre el magisterio y el gobierno federal, así como con las administraciones estatales. La crítica a la "actividad empresarial" de la Guelaguetza oficial es un eco de las preocupaciones sobre la mercantilización de la cultura y los servicios públicos.
El gobierno de Morena, que prometió un cambio profundo y un enfoque en el bienestar social, enfrenta críticas de sectores que consideran que sus políticas, en la práctica, no se diferencian sustancialmente de las administraciones anteriores en cuanto a la relación con movimientos sociales y la gestión de recursos culturales y naturales.
LA RESISTENCIA COMO EJE CENTRAL
La celebración de los 19 años de la Guelaguetza Magisterial y Popular reafirma el compromiso de la Sección 22 de la CNTE con la resistencia y la defensa de la identidad oaxaqueña. La festividad se consolida como un símbolo de la capacidad del magisterio para generar sus propios espacios de expresión y organización, al margen de las estructuras gubernamentales.
Este evento anual no solo celebra la diversidad cultural de Oaxaca, sino que también sirve como un recordatorio constante de las luchas sociales y políticas que continúan vigentes en el estado y en el país. La CNTE, a través de su Guelaguetza, proyecta una imagen de unidad y determinación frente a los desafíos que enfrentan los trabajadores y las comunidades.
EL FUTURO DE LA TRADICIÓN
La persistencia de la Guelaguetza Magisterial y Popular plantea interrogantes sobre el futuro de las tradiciones en México y el papel que deben jugar los gobiernos en su preservación y promoción. Mientras la CNTE defiende una visión de la Guelaguetza como un espacio de resistencia y expresión popular, el gobierno de Oaxaca parece inclinarse por un modelo más enfocado en el turismo y la economía.
La narrativa de la CNTE sugiere que la verdadera esencia de la Guelaguetza reside en su capacidad para dar voz a los sectores marginados y para mantener viva la memoria histórica y cultural de Oaxaca. La crítica a la versión oficial como "actividad empresarial" es una llamada de atención sobre los riesgos de la mercantilización de la cultura y la necesidad de proteger las tradiciones de la instrumentalización política y económica.
UN LLAMADO A LA REFLEXIÓN
La conmemoración de este aniversario es, en última instancia, un llamado a la reflexión sobre el significado de las tradiciones y su relación con las luchas sociales. La Guelaguetza Magisterial y Popular de la CNTE se erige como un testimonio de la vitalidad de los movimientos sociales y su capacidad para reinventar y resignificar los espacios culturales en defensa de sus ideales.
La postura de la CNTE frente a la administración de Morena en Oaxaca subraya la complejidad de las relaciones entre los movimientos sociales y los gobiernos progresistas, y la importancia de mantener una vigilancia crítica para asegurar que las promesas de cambio se traduzcan en acciones concretas que beneficien a los sectores más vulnerables de la sociedad.
LA VOZ DE LOS TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN
La secretaria general Yenny Pérez Martínez ha sido una figura clave en la articulación de estas demandas. Su liderazgo al frente de la Sección 22 ha permitido mantener la cohesión del magisterio y fortalecer su capacidad de movilización y resistencia. La Guelaguetza Popular es, en gran medida, un reflejo de esta fortaleza organizativa.
El mensaje enviado desde Oaxaca por la CNTE es claro: la resistencia cultural y social es fundamental para defender los derechos y la identidad de los pueblos. La festividad se consolida como un espacio donde las voces de los maestros y campesinos resuenan con fuerza, desafiando las narrativas oficiales y reafirmando su compromiso con un proyecto de nación más justo e inclusivo.
UN LEGADO DE LUCHA
Con 19 años de existencia, la Guelaguetza Magisterial y Popular se ha ganado un lugar en la historia de Oaxaca como un símbolo de la lucha magisterial y campesina. Su continuidad, a pesar de las presiones y los intentos por opacarla, demuestra la resiliencia de estos movimientos sociales.
La festividad se proyecta como un legado de resistencia que trasciende el ámbito cultural, convirtiéndose en un referente de la lucha por la justicia social y la defensa de la soberanía popular frente a las políticas que buscan privatizar y mercantilizar la vida pública. La CNTE reafirma su papel como un actor político fundamental en la entidad.