La Asociación de Bancos de México (ABM), bajo la dirección de Emilio Romano, ha disipado temores sobre la inminente Ley de Economía Digital, asegurando que su implementación no será un golpe draconiano para el sector productivo ni para los consumidores. En una conferencia de prensa, Romano detalló que la adopción de pagos digitales y electrónicos se llevará a cabo de manera paulatina y ordenada, bajo la supervisión de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Implementación Gradual y Considerada
El líder de la ABM enfatizó que la estrategia no contempla medidas inmediatas ni abruptas. Por el contrario, se diseñarán mecanismos y plazos adecuados para facilitar la transición, tomando en cuenta las particularidades de diversos sectores de la población. Esto incluye a personas de mayor edad o a aquellos que aún no tienen acceso pleno a servicios bancarios, garantizando así una inclusión financiera progresiva y sin exclusiones.
Romano afirmó que el nuevo marco legal es visto positivamente por el gremio bancario, el cual se declara listo para colaborar y acompañar a los sectores clave en la adaptación a las nuevas disposiciones. La intención es que la digitalización de las transacciones financieras sea un proceso natural y beneficioso para todos los actores económicos.
Sectores Clave y el Rol de Hacienda
La Ley de Economía Digital, una vez publicada en el Diario Oficial de la Federación, otorgará a la SHCP un plazo de 15 días para definir los llamados “sectores clave” que deberán operar exclusivamente con pagos digitales. Si bien la ABM no especificó cuáles serán estos sectores, se anticipa que los tres niveles de gobierno estarán obligados a aceptar pagos digitales para trámites, permisos e impuestos, sirviendo como punta de lanza para la adopción generalizada.
Se especula que sectores como las gasolineras y las casetas de cobro de carreteras podrían ser de los primeros en transitar hacia la aceptación exclusiva de medios digitales. La ABM considera que el propio gobierno debe dar el ejemplo en la implementación de cobros digitales para sus servicios, sentando un precedente para el resto de la economía.
Debate sobre Constitucionalidad y Perjuicios
Ha surgido un debate jurídico, impulsado por despachos como Uruchurtu y Snipeliski, sobre la posible inconstitucionalidad de la ley. La crítica principal se centra en la facultad que el Congreso de la Unión ha delegado a la SHCP para determinar qué sectores limitarán el uso de efectivo, sin establecer parámetros claros o criterios definidos en la propia ley. El artículo 13 de la Ley de Economía Digital, señalan, no define qué constituye un “sector estratégico” ni establece las condiciones que justificarían dicha restricción.
Ante este cuestionamiento, Emilio Romano adoptó una postura pragmática. Si bien reconoce la existencia del debate legal, lo considera “irrelevante” desde la perspectiva del gremio bancario. Argumenta que para que una ley sea declarada inconstitucional, debe existir un perjuicio tangible para alguien. Romano no visualiza un escenario donde alguien prefiera pagar en efectivo si tiene la opción de hacerlo de manera digital, sugiriendo que la preferencia por el efectivo es más una cuestión de hábito que de necesidad o beneficio inherente.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación será, en última instancia, la encargada de resolver cualquier controversia legal que pudiera surgir en torno a la constitucionalidad de la ley. Sin embargo, la ABM parece confiada en que el proceso de implementación gradual y la naturaleza voluntaria de la adopción digital para la mayoría de los usuarios mitigarán las objeciones.
Dinamismo de la Economía Mexicana
En el mismo encuentro con la prensa, la ABM aprovechó para compartir una visión optimista sobre el estado actual de la economía mexicana. Se confirmó que el país está experimentando un buen dinamismo, con indicadores que sugieren una recuperación en marcha. El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), medido por el Inegi, reportó una expansión mensual del 0.6% en agosto, y un crecimiento anual del 3.5%.
Emilio Romano destacó que, si bien se está en las fases iniciales de esta recuperación, se observan signos positivos en áreas clave como el comercio exterior, la construcción y el consumo interno. Estos avances refuerzan la confianza en que la economía mexicana está tomando un nuevo impulso.
Las proyecciones del consenso de mercado también reflejan este optimismo. Se espera que la economía mexicana cierre el año con un crecimiento anual del 1.5%, una cifra significativamente mayor al 0.8% pronosticado a principios de 2026. Este ajuste al alza en las expectativas subraya la resiliencia y el potencial de crecimiento del país en el corto y mediano plazo.
La ABM se compromete a seguir monitoreando de cerca estos indicadores y a colaborar con las autoridades para asegurar que la transición hacia una economía digital sea fluida y beneficiosa, fortaleciendo así el ecosistema financiero y productivo de México.