A pesar de mostrar una solidez envidiable y fundamentos robustos, las principales instituciones bancarias de México se encuentran en la mira de un entorno desafiante que podría mermar su desempeño en los próximos años. Un análisis reciente de S&P Global Ratings, división para el mercado mexicano, subraya que, si bien los bancos están bien posicionados para sortear las turbulencias, los obstáculos internos son significativos y requieren atención urgente.

El reporte de la calificadora internacional señala que el sistema bancario mexicano opera en un contexto de crecimiento económico moderado, con proyecciones que apenas alcanzan el 1.0 por ciento para el presente año y una recuperación gradual estimada en 2.0 por ciento para 2027. Esta debilidad económica intrínseca limita la productividad del sector y, consecuentemente, la demanda de crédito, un motor fundamental para la banca.

Incertidumbre Externa y Amenazas Locales

La incertidumbre generada por la política comercial de Estados Unidos, particularmente ante la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) sin una renovación definitiva, ha exacerbado la cautela en el sector. Esta falta de certeza ha frenado la inversión privada, un componente vital para la dinamización económica y, por ende, para la actividad crediticia.

Sin embargo, el análisis de S&P Global Ratings pone el dedo en la llaga al identificar los retos estructurales que aquejan a México. La alta informalidad laboral, la debilidad del Estado de derecho y, de manera crucial, los persistentes problemas de inseguridad, son factores que, según los expertos, continúan restringiendo el potencial de crecimiento económico del país. Estos elementos no solo afectan la capacidad de pago de los ciudadanos y empresas, sino que también generan un clima de desconfianza que desalienta la inversión y el consumo.

Ante este panorama, se proyecta que el crédito otorgado por los principales bancos del país experimente un crecimiento de entre 6.0 y 8.0 por ciento durante el presente año, impulsado principalmente por el segmento de consumo. No obstante, la calidad de esta cartera podría verse comprometida si los factores de riesgo locales no son abordados de manera efectiva.

Los Gigantes Bancarios Bajo la Lupa

La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ha identificado a BBVA México, Santander, Banorte, Citi, Banamex, Scotiabank, HSBC e Inbursa como instituciones de importancia sistémica local. Su eventual quiebra, se advierte, podría desestabilizar el sistema financiero mexicano y la economía en general. El G-7, conformado por estos bancos (a excepción de Citi), registró una cartera de crédito neta de 6.2 billones de pesos, lo que representó un alza anual real de 3.58 por ciento, su mejor avance desde marzo del año anterior.

Las utilidades de estas instituciones sumaron 121 mil 715 millones de pesos, un incremento real anual de 1.7 por ciento. Si bien estas cifras reflejan una rentabilidad, el dinamismo observado es el más moderado desde la caída registrada en febrero de este año, lo que sugiere una desaceleración en la generación de beneficios.

La Banca, Sólida pero Vigilante

Roberto Soto, director ejecutivo senior de instituciones financieras de HR Ratings, coincide en que la solidez de la banca mexicana es un punto a favor. Sin embargo, enfatiza la importancia de que las instituciones mantengan niveles de solvencia adecuados para cumplir con la regulación y gestionar su perfil de riesgo. La desaceleración de la inflación es un factor positivo, pero el desempeño general de la economía y sus indicadores seguirán siendo determinantes para el futuro de la banca, tanto digital como tradicional.

Vicente Gómez, responsable de calificaciones en Moody‘s Local México, apunta que el reciente aumento en la morosidad de la cartera de consumo, que alcanzó el 3.55 por ciento en junio, puede atribuirse a un crecimiento económico por debajo de su potencial, años de alta inflación y una menor canalización de transferencias públicas. A pesar de ello, descarta un problema sistémico inminente, asegurando que el sistema bancario tiene la capacidad de gestionar estos incrementos.

Víctor Manuel Herrera, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), sugiere que, si bien la banca está sana en general, es probable que se observe un endurecimiento en la concesión de crédito al consumo, especialmente en tarjetas de crédito, como medida para estabilizar el rápido avance de la morosidad.

Inclusión y el Desafío Digital

La entrada de siete bancos totalmente digitales al sistema mexicano abre la puerta a un aumento en las cifras de inclusión financiera. Uno de sus principales retos será expandir la penetración del crédito, yendo más allá de atender a clientes ya bancarizados en otras instituciones. Además, estos nuevos actores deberán demostrar la rentabilidad de sus modelos de negocio bajo la licencia bancaria, que implica mayores costos de reservas y una regulación más estricta, considerada por algunos como costosa a nivel local.

S&P Global Ratings anticipa que la evolución tecnológica será clave para que los principales bancos amplíen su alcance comercial, optimicen costos operativos y mejoren la experiencia del cliente. La captación de recursos por parte de los intermediarios financieros también avanza, aunque los detalles específicos de esta tendencia aún están por consolidarse en el panorama general.