La banca en México atraviesa un momento de notable solidez y fortaleza, con una capacidad y una disposición férrea para incrementar el otorgamiento de crédito. Así lo afirmó Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), en un claro mensaje de confianza hacia el sector productivo y los consumidores.

Romano destacó que el crecimiento actual del crédito y de los préstamos se sitúa en rangos de entre 8 y 11 por ciento, cifras que superan significativamente el ritmo de expansión de la economía nacional. Este dinamismo, señaló, es una muestra clara de la vitalidad del sistema financiero y su potencial para impulsar el desarrollo.

"México todavía tiene una penetración del crédito baja en comparación con nuestros principales socios. ¿Qué quiere decir? Que la banca necesita y quiere prestar más y tiene con qué prestar más", recalcó el líder de la ABM, subrayando la oportunidad de mercado existente y la voluntad del sector para capitalizarla.

En el marco del Quinto Congreso de Educación Financiera de la ABM, Romano abordó también el persistente uso del efectivo en el país, donde alrededor del 80 por ciento de las transacciones superiores a 500 pesos se realizan con billetes y monedas. Sin embargo, reconoció que esta tendencia está en proceso de transformación gracias a la creciente adopción de cuentas digitales accesibles desde dispositivos móviles.

La digitalización y el avance de la inteligencia artificial, según Romano, jugarán un papel crucial en la integración natural de la educación financiera en la vida cotidiana de los mexicanos. Estas herramientas, anticipó, facilitarán un mayor acceso al ahorro y al crédito, elementos fundamentales para potenciar la productividad tanto de personas como de pequeñas y medianas empresas.

El Riesgo del Estrés Financiero

Por otro lado, Alberto Gómez Alcalá, presidente de la Comisión de Empoderamiento del Cliente de la ABM, lanzó una advertencia sobre las posibles consecuencias de descuidar la educación financiera. Señaló que, de no atenderse adecuadamente esta agenda, el país podría enfrentar un severo problema de estrés financiero.

"Si no estamos solucionando bien la agenda de educación financiera, vamos a tener un problema que trasciende a la industria financiera e incluso puede generar un tema de salud pública", enfatizó Gómez Alcalá, resaltando la interconexión entre el bienestar financiero y la salud general de la población.

El economista detalló que los resultados de encuestas conjuntas con el Inegi y la Condusef sobre estrés financiero han arrojado información valiosa acerca de las repercusiones de esta problemática en la sociedad. El estrés financiero, explicó, puede manifestarse en problemas de salud, mermar la productividad laboral e incluso obstaculizar el crecimiento económico.

Ante este panorama, Gómez Alcalá consideró imperativo que las autoridades y el sector privado colaboren estrechamente para abordar el problema de manera integral y efectiva.

Hacia una Mayor Inclusión y Bienestar

Uno de los aprendizajes clave en materia de educación financiera, según Gómez Alcalá, es que el conocimiento por sí solo no es suficiente. Es fundamental traducirlo en habilidades prácticas y conductas concretas por parte de los usuarios de servicios financieros para que puedan alcanzar sus metas.

Para lograrlo, se han incorporado enfoques de disciplinas como la psicología, la neurociencia y la economía conductual, con el fin de comprender mejor los procesos de toma de decisiones de las personas, reconociendo que la racionalidad no siempre es el factor determinante al elegir productos financieros.

Gómez Alcalá también destacó la importancia de la coordinación entre autoridades y el sector privado. Esta sinergia permite aprovechar la vasta información sobre el comportamiento de los usuarios que generan los intermediarios financieros para diseñar políticas públicas más efectivas y focalizadas.

La educación financiera, subrayó, debe orientarse hacia acciones prácticas, alcanzar una escala que garantice un impacto real y contar con mecanismos robustos para medir sus resultados y ajustar estrategias.

Si bien algunos esfuerzos deben ser impulsados de manera individual por cada institución financiera, otros requieren una coordinación gremial sólida o una colaboración estrecha con las autoridades. Una mejor articulación, explicó, facilitaría la obtención de diagnósticos más precisos sobre las conductas financieras de la población y la identificación de las estrategias más exitosas.

Emilio Romano reiteró que el objetivo de la banca debe trascender la mera colocación de productos y servicios. Una inclusión financiera más profunda y efectiva debe traducirse en una mejora tangible en la calidad de vida de los mexicanos.

El presidente de la ABM concluyó señalando que para la banca es igualmente beneficioso contar con clientes financieramente sanos, aquellos que comprenden y utilizan adecuadamente los productos financieros, y que son capaces de cumplir con sus obligaciones crediticias. El reto, en última instancia, reside en asegurar que los servicios financieros se empleen de manera que generen beneficios concretos y medibles para las familias y las empresas, desde facilitar decisiones de consumo e inversión hasta impulsar proyectos productivos que fortalezcan la economía nacional.