El Estadio Azteca, ahora conocido como Estadio Banorte, se encuentra en una encrucijada crucial tras su participación como sede del Mundial 2026. La inversión realizada para su modernización debe transformarse ahora en un activo rentable que permita saldar la considerable deuda contraída con Banorte. Grupo Ollamani, la empresa propietaria del inmueble y escindida de Televisa, ha trazado una estrategia ambiciosa para afrontar este desafío financiero, delineando las fuentes de ingresos que sostendrán el pago del crédito y los eventos clave que marcarán su futuro inmediato.
El Peso de la Deuda
Al cierre del primer trimestre de 2026, Grupo Ollamani reportó un saldo deudor de 2,297.7 millones de pesos con Banorte, según su informe financiero. Este crédito, originalmente autorizado por 2,100 millones de pesos, se incrementó debido a disposiciones adicionales para cubrir necesidades de liquidez y la devolución del IVA de las inversiones efectuadas. El financiamiento tiene una vigencia de 12 años, con vencimiento en marzo de 2037. Hasta enero de 2027, Ollamani se limitará a pagos trimestrales de intereses, para luego iniciar la amortización del capital con pagos semestrales a partir de febrero de ese mismo año.
El Regreso del Balompié Nacional
La principal apuesta de Grupo Ollamani para rentabilizar el Estadio Azteca es el retorno del futbol de la Liga MX. El Club América, histórico inquilino, compartirá el recinto con Cruz Azul, reciente campeón de liga, y el Atlante, que regresa a Primera División tras una década. La incorporación de un tercer equipo incrementará significativamente la actividad en el estadio, asegurando al menos 24 partidos de temporada regular por torneo, sin contar posibles encuentros de liguilla. Esta mayor frecuencia de juegos se traducirá en un aumento sustancial de ingresos por concepto de boletaje, alimentos y bebidas, estacionamiento, palcos y publicidad, elementos vitales para fortalecer el flujo de efectivo necesario para cubrir el crédito.
Se anticipa que el precio de los boletos podría ajustarse para reflejar las nuevas zonas de hospitalidad, servicios y experiencias mejoradas que ofrece el estadio tras su remodelación, contribuyendo así a la rentabilidad del recinto. La gestión de la cancha será un factor clave, buscando un equilibrio entre la actividad deportiva y otros eventos.
Conciertos: Un Motor de Ingresos Clave
Más allá del deporte, los conciertos y espectáculos masivos se perfilan como otro pilar fundamental en la estrategia de ingresos de Grupo Ollamani. El recinto ya ha demostrado su potencial en este rubro con eventos de gran convocatoria como los de Bad Bunny. La agenda para lo que resta de 2026 incluye presentaciones de figuras de talla internacional como Elton John, con dos conciertos de despedida en octubre, y Ricardo Arjona, quien ofrecerá dos fechas en diciembre. La intención es consolidar los espectáculos masivos como una actividad permanente, compitiendo con otros recintos de gran capacidad y diversificando las fuentes de ingresos del inmueble. Este enfoque busca replicar el éxito de eventos pasados con leyendas como Michael Jackson y U2, pero de manera más regular.
La NFL Vuelve al Coloso
El futbol americano profesional de la NFL también jugará un papel importante en la estrategia de Grupo Ollamani para potenciar los ingresos del Estadio Azteca. Tras un periodo de ausencia, el inmueble volverá a albergar un partido oficial de la liga estadounidense. El primer encuentro de esta nueva etapa ya está programado, marcando el regreso de la NFL al histórico recinto y añadiendo otra fuente de ingresos significativa para el estadio. La expectativa es que la presencia de la NFL no solo genere ingresos directos por el evento, sino que también atraiga turismo y promueva la imagen del estadio a nivel internacional.
El Futuro del Estadio Azteca: Un Equilibrio Delicado
La estrategia de Grupo Ollamani para pagar la deuda del Estadio Azteca se basa en una diversificación inteligente de sus actividades. La combinación de la Liga MX, conciertos de primer nivel y la NFL busca maximizar el aprovechamiento del inmueble, convirtiéndolo en un centro de entretenimiento de clase mundial. Sin embargo, el éxito de este plan dependerá de la capacidad de la empresa para gestionar eficientemente los recursos, atraer eventos de alta demanda y mantener la calidad de las instalaciones, especialmente la cancha, que deberá soportar múltiples usos. El reto es transformar la inversión de la remodelación en un flujo de ingresos constante y suficiente para cubrir las obligaciones financieras, asegurando así la viabilidad a largo plazo del icónico Estadio Azteca.
El sector empresarial y productivo ve con optimismo este plan de rescate, reconociendo el potencial del Estadio Azteca como un motor económico y un símbolo de la capacidad de México para albergar eventos de gran magnitud. La apuesta por diversificar la oferta de entretenimiento es vista como una estrategia sólida para garantizar la rentabilidad y el pago de la deuda, fortaleciendo la imagen del país en el ámbito deportivo y cultural. La colaboración con Banorte en este esquema financiero subraya la confianza del sector bancario en la recuperación y el futuro del emblemático recinto.
La participación del Estadio Azteca en el Mundial 2026, aunque concluyó, sentó las bases para esta nueva etapa. La infraestructura mejorada y la experiencia adquirida durante el torneo son activos valiosos que Grupo Ollamani pretende capitalizar. La visión es clara: convertir al Estadio Azteca no solo en un lugar para eventos deportivos, sino en un destino de entretenimiento integral, capaz de generar ingresos constantes y diversificados que respalden su operación y el cumplimiento de sus compromisos financieros. La gestión de la marca Estadio Azteca, ahora ligada a Banorte, será fundamental para atraer tanto a los aficionados como a los organizadores de eventos.
El éxito de esta estrategia no solo beneficiará a Grupo Ollamani y a Banorte, sino que también tendrá un impacto positivo en la economía local y nacional, a través de la generación de empleos, el turismo y la promoción de la imagen de México como un país capaz de organizar y mantener recintos de clase mundial. La diversificación de eventos, desde el deporte hasta la música, es clave para asegurar un flujo de ingresos constante y robusto, permitiendo al Estadio Azteca superar sus desafíos financieros y consolidarse como un referente del entretenimiento en América Latina.