Microsoft ha dado un golpe de timón en su división de videojuegos Xbox, anunciando una profunda reorganización que incluye el despido de 3,200 empleados, lo que representa aproximadamente el 20% de su plantilla. La medida, que se ejecutará a lo largo de 2027, busca revitalizar un negocio que, según la propia dirección, no atraviesa un momento saludable.
REESTRUCTURACIÓN RADICAL
La directora ejecutiva de Xbox, Asha Sharma, comunicó a los empleados que la división opera con márgenes significativamente inferiores a los de negocios comparables, lo que hace imperativa una reestructuración. "Nuestro negocio hoy no es saludable", afirmó Sharma, subrayando la necesidad de "simplificar la estructura de la empresa y reinvertir los recursos en proyectos de mayor envergadura". Esta decisión marca el movimiento más significativo desde que Sharma asumió el liderazgo de Xbox en febrero, heredando una división que ella misma ha calificado como "en crisis".
La compra de Activision Blizzard por 69 mil millones de dólares en 2023, una de las mayores adquisiciones en la historia de la industria, no ha logrado revertir la tendencia negativa. Xbox ha enfrentado dificultades para lanzar títulos exitosos, ha experimentado una marcada caída en las ventas de consolas y se enfrenta a un mercado cada vez más competitivo y saturado.
Sharma ya había advertido previamente sobre la preocupante caída del "margen de responsabilidad", un indicador clave de rentabilidad para Microsoft, que se situaba en apenas el 3%. Los ingresos anuales también han sufrido un desplome considerable, una situación que la directiva calificó como insostenible.
Los despidos se llevarán a cabo en dos fases: mil 600 empleados serán cesados de inmediato, mientras que el resto se distribuirá a lo largo de los próximos doce meses. Estas cifras se suman a otros 3,200 despidos anunciados por Microsoft en áreas ajenas a Xbox, principalmente en el sector comercial. En total, los recortes anunciados ascienden a 6,400 puestos de trabajo, lo que representa menos del 3% de la fuerza laboral global de Microsoft, estimada en unos 228,000 empleados.
MÁS CAMBIOS EN EL HORIZONTE
La reorganización en Xbox no será un hecho aislado. Sharma advirtió que "otras divisiones de Microsoft también afrontarán procesos similares de reorganización". La compañía está destinando cuantiosos recursos al desarrollo de inteligencia artificial y la construcción de centros de datos, lo que ha llevado a la implementación de medidas de austeridad en otras áreas. Esta estrategia de reducción de personal se ha vuelto habitual en el sector tecnológico para contener costos, sumándose a las dos grandes rondas de despidos que ya afectaron a unas 15,000 personas en Microsoft durante el año pasado.
Los movimientos en Xbox tendrán repercusiones significativas en la industria del videojuego, donde la compañía compite directamente con gigantes como PlayStation de Sony y Nintendo. La estrategia de adquisiciones agresivas, liderada por el anterior director ejecutivo Phil Spencer, buscaba fortalecer el catálogo de Xbox Game Pass, el servicio de suscripción de videojuegos de Microsoft. Sin embargo, el crecimiento de este servicio, comparado con un modelo tipo Netflix, ha mostrado signos de estancamiento.
ESTUDIOS CLAVE EN VENTA
La reestructuración también implica la venta de cuatro estudios de desarrollo de videojuegos y el inicio de un proceso para desprenderse de un quinto. Entre los estudios que cambiarán de manos se encuentran Ninja Theory, responsable de la aclamada saga Hellblade, y Undead Labs, creadores de State of Decay. Ambos estudios continuarán desarrollando sus proyectos actuales, Senua y State of Decay 3, en colaboración con Xbox.
Otros dos estudios, Double Fine (Psychonauts) y Compulsion Games (South of Midnight), serán escindidos y volverán a estar bajo el control de sus fundadores. Estas compañías recibirán financiamiento para continuar operando y conservarán la propiedad intelectual de sus desarrollos. Finalmente, Xbox iniciará consultas con Arkane Studios (creadores de Blade), con sede en Lyon, Francia, para explorar "opciones estratégicas" que podrían resultar en su venta o escisión, un proceso que se anticipa más lento debido a la legislación laboral francesa.
Estos estudios fueron adquiridos bajo la dirección de Phil Spencer, quien impulsó una agresiva política de adquisiciones para nutrir el catálogo de Xbox Game Pass. La venta de estos estudios marca un giro significativo en esa estrategia, reflejando las dificultades financieras y la necesidad de optimizar recursos en un mercado de videojuegos en constante evolución.
La industria del videojuego observa con atención estos movimientos, que podrían redefinir el panorama competitivo y las estrategias de los principales actores del sector. La consolidación y reestructuración parecen ser la norma en un sector que busca adaptarse a las nuevas demandas del mercado y a las presiones económicas globales.
El futuro de Xbox dependerá de su capacidad para implementar estas medidas de manera efectiva y de su habilidad para innovar y lanzar productos que resuenen con los jugadores en un entorno cada vez más desafiante. La reestructuración es un paso necesario, pero el éxito a largo plazo dependerá de la ejecución y la visión estratégica que Microsoft logre desplegar en los próximos años.