Victoria, la emblemática cerveza de Grupo Modelo, ha lanzado una vez más su esperada campaña de Día de Muertos, consolidando una tradición que ya supera la década. Este año, la marca busca cautivar al público con "El amor es eterno", una conmovedora historia protagonizada por un colibrí, desarrollada en colaboración con la agencia Wieden+Kennedy México. La narrativa se despliega a través de una película que entrelaza la animación artesanal con emotivas escenas, buscando mantener viva la expectativa y la conexión emocional con los consumidores.
El Colibrí Regresa como Símbolo de Amor
El colibrí, ave que ya había sido protagonista en la campaña de 2022, retoma su papel central en esta nueva entrega. La historia se sitúa en una taquería, el sueño de Javier, quien anhela construir junto a su esposa Carmen. Es ella quien, tras su partida, regresa del Mictlán en forma de colibrí para acompañarlo en la tan esperada inauguración del local. Esta elección no es casual; se basa en la arraigada creencia popular mexicana de que la visita de un colibrí es un presagio o la manifestación de un ser querido fallecido, un símbolo poderoso de amor y recuerdo que resuena profundamente en la celebración del Día de Muertos.
La ambientación de la película es un homenaje a la riqueza visual de México, incorporando escenarios inspirados en majestuosos volcanes, exuberantes jardines botánicos, así como en los entrañables espacios de consumo como taquerías, cantinas y restaurantes. Esta cuidadosa selección de escenarios no solo enriquece la narrativa visual, sino que también vincula de manera orgánica la historia con los lugares donde los consumidores disfrutan de la cerveza Victoria, fortaleciendo la asociación entre la marca y la experiencia de celebración.
La banda sonora de "El amor es eterno" corre a cargo de una versión en vivo de "Amor Eterno", el icónico tema de Juan Gabriel, grabada en el prestigioso Palacio de Bellas Artes. Esta elección musical añade una capa adicional de emotividad y resonancia cultural a la campaña, conectando generaciones a través de una melodía que evoca sentimientos de amor perdurable y recuerdo.
La Maestría de la Animación Artesanal
La producción de la película es una proeza técnica y artística. Combina escenas filmadas con actores reales con más de 90 segundos de animación en stop motion, una técnica que requiere una dedicación meticulosa. Para dar vida al colibrí, se fotografió una figura de madera de 35 centímetros en múltiples posiciones, logrando 130 movimientos distintos. Paralelamente, se elaboraron a mano 4,013 flores de cempasúchil utilizando la técnica de papel maché, cada una un testimonio del esfuerzo artesanal. Según la marca, la creación de estas secuencias animadas implicó la captura de más de 2,352 cuadros y requirió más de 125 horas de trabajo intensivo, destacando el valor de la manufactura manual que Victoria busca exaltar en su argumento publicitario.
Este enfoque en el trabajo manual tiene un precedente claro en la campaña de 2025, "A ti, ¿quién te espera?", también desarrollada con Wieden+Kennedy México y dirigida por el dúo YUCA. Aquella campaña utilizó más de 2,500 cuadros pintados a mano para narrar la historia de Jorge, un comerciante, y su fiel xoloitzcuintle, Rogelio. La conexión entre contenido y producto se extendió a una edición especial de cerveza y al innovador "Cajaltar", un empaque de 12 latas que se transformaba en una ofrenda, permitiendo al consumidor interactuar con la campaña más allá de la simple visualización.
Diversificación de la Estrategia Comercial
La estrategia de Victoria no se limita a la cerveza. En 2023, la marca exploró otras vías de conexión con el consumidor a través de la colaboración con Panam. La colección "Una noche para ponernos al día" incluyó tenis, chamarras y playeras de edición limitada, con poco más de 3,000 pares de tenis a un precio de 1,350 pesos. Esta iniciativa demostró la capacidad de la marca para llegar a su público mediante artículos coleccionables que trascienden la temporada de Día de Muertos.
En 2024, la campaña "Recuérdame viviendo" se centró en la idea de mantener viva la memoria de los seres queridos a través de las experiencias cotidianas, las canciones y la ropa. Paralelamente, Victoria y Ogilvy México lanzaron "Somos Ofrendas Vivas", una serie de historias sobre las visitas de los difuntos, y presentaron la cerveza Victoria Cempasúchil, inspirada en la leyenda de Xóchitl y Huitzilin.
La fórmula comercial de Victoria parece consolidada: incorporar símbolos icónicos de la celebración y productos de temporada, mientras se renueva la narrativa y la ejecución año tras año. Esta acumulación de antecedentes fortalece la asociación entre Victoria y el Día de Muertos, convirtiéndola en una suerte de franquicia publicitaria. El video principal de la campaña de este año, titulado "La muerte es temporal, el amor es eterno", publicado en el canal oficial de Victoria México, ha superado los 69 millones de reproducciones, evidenciando el alcance y la resonancia de la marca.
El principal desafío para Victoria reside en sostener la expectativa del público. Si bien la repetición de códigos fortalece el reconocimiento de marca, existe el riesgo de que la familiaridad excesiva haga predecible la próxima campaña. La clave estará en seguir innovando en la narrativa y la ejecución, manteniendo el equilibrio entre la tradición y la frescura que ha caracterizado su éxito durante más de una década, asegurando que el amor, como el colibrí, siga volando eternamente en la memoria de los consumidores.
En el contexto del sector empresarial y productivo mexicano, campañas como la de Victoria demuestran la importancia de la creatividad y la conexión cultural para fortalecer el vínculo con el consumidor. La inversión en producción de alta calidad y la utilización de técnicas artesanales no solo realzan el valor percibido del producto, sino que también contribuyen a la preservación y difusión de las tradiciones mexicanas. Este enfoque, que combina la visión comercial con el respeto por la identidad cultural, es un modelo a seguir para otras empresas que buscan consolidar su presencia en el mercado y generar un impacto positivo y duradero.
La estrategia de Victoria, al integrar elementos tan diversos como la animación stop motion, la música de Juan Gabriel y la iconografía del Día de Muertos, crea una experiencia multisensorial que va más allá de la simple publicidad. Se trata de construir un universo narrativo alrededor de la marca, invitando al consumidor a ser parte de una historia que celebra la vida, el recuerdo y el amor eterno. Este tipo de campañas, que apelan a las emociones y a la identidad cultural, son particularmente efectivas en un mercado tan competitivo como el mexicano, donde la autenticidad y la conexión genuina son factores clave para el éxito a largo plazo.