Grupos que representan a víctimas del terrorismo patrocinado por Irán han alzado la voz para instar a Estados Unidos a no devolver fondos a Teherán. La exigencia se produce en un contexto de negociaciones para un posible acuerdo de paz, donde la liberación de activos iraníes congelados se perfila como una condición clave, pero que enfrenta una fuerte oposición.

La manifestación, organizada en el Capitolio por la organización American Victims of State-Sponsored Terrorism United y sus aliados, se opone frontalmente al levantamiento de sanciones contra Irán. Los afectados demandan que el presidente Donald Trump instruya al Departamento del Tesoro para que los fondos iraníes, sobre los cuales muchas víctimas han obtenido sentencias judiciales favorables a lo largo de los años, sean destinados a compensaciones.

Rich Leydet, un exmarine estadounidense herido en el atentado de 1984 contra la embajada de EU en Beirut, expresó el sentir de los afectados: "Es desgarrador haber sido víctima de Hezbolá y su terror patrocinado por Irán hace 42 años, y seguir oyendo hablar de ellos hoy en día, de que siguen matando gente". Leydet advirtió que cualquier concesión financiera a Irán por la paz no conducirá a la tranquilidad, sino a futuros ataques terroristas en la región y más allá.

La administración Trump había identificado el levantamiento de sanciones y la devolución de activos congelados como puntos centrales de un memorándum de 14 puntos diseñado para poner fin a los combates en la región. Sin embargo, este acuerdo se encuentra prácticamente paralizado tras un reciente recrudecimiento de los enfrentamientos. A pesar de ello, funcionarios de ambos países afirman mantener su compromiso con las conversaciones, y la concesión de alivio financiero a Irán se considera un elemento casi seguro en cualquier pacto que se logre. Se estima que los activos congelados de Irán oscilan entre 24 mil y 100 mil millones de dólares.

Antecedentes de la Tensión

Al inicio del conflicto con Irán, el presidente Trump había señalado el apoyo de Teherán a milicias regionales y grupos terroristas desde la revolución de 1979 como una de sus motivaciones. Citó 47 años de ataques y "asesinatos" como justificación para su postura. Estas declaraciones recordaban sus críticas previas al expresidente Barack Obama por realizar pagos a Irán como parte del Plan de Acción Integral Conjunto de 2015, argumentando que dicho dinero financiaría más actos de terrorismo.

Ahora, con la región al borde de una guerra total, la posibilidad de un acuerdo de paz depende en gran medida de la disposición a devolver activos iraníes congelados. El gobierno estadounidense se enfrenta a una extensa lista de víctimas de estos 47 años de conflicto y terrorismo.

La Voz de las Víctimas

Entre los asistentes a la manifestación en el Capitolio se encontraban representantes de 10 organizaciones distintas. Estas agrupaciones incluyen a víctimas y familiares de atentados como los de la embajada de Beirut y el cuartel de los marines en 1983, el secuestro del vuelo 847 de TWA en 1985, los ataques del 11 de septiembre, y las víctimas estadounidenses del ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023.

En una carta dirigida al presidente Trump, los grupos señalaron que, a pesar de haberse otorgado más de 156 mil millones de dólares en indemnizaciones a víctimas y familias estadounidenses a lo largo de los años, aún no se ha efectuado ningún pago. "Las víctimas no deberían tener que luchar contra su propio gobierno para acceder a los fondos que fueron congelados debido al terrorismo de Irán", declaró Angela Mistrulli, presidenta nacional de Familias Unidas del 11-S y fundadora de Víctimas Estadounidenses del Terrorismo Patrocinado por el Estado.

Mistrulli enfatizó que las organizaciones representadas solicitan al gobierno que retenga los activos congelados y se abstenga de levantar las sanciones mientras la deuda que Irán tiene con las víctimas estadounidenses permanezca impaga. Los grupos también han iniciado acercamientos con legisladores para exponer su postura y buscar apoyo.

Implicaciones y Contexto Geopolítico

La postura de las víctimas añade una capa de complejidad a las ya difíciles negociaciones entre Estados Unidos e Irán. La posibilidad de que Donald Trump, conocido por su postura firme contra Irán, acceda a liberar fondos congelados es vista con escepticismo por algunos sectores, mientras que otros la consideran una jugada estratégica para lograr un acuerdo de paz duradero.

Históricamente, la devolución de activos congelados a regímenes considerados patrocinadores del terrorismo ha sido un tema polémico en la política exterior estadounidense. Las administraciones anteriores han enfrentado presiones similares por parte de víctimas y grupos de derechos humanos, quienes argumentan que tales acciones legitiman o financian futuras actividades ilícitas.

El contexto actual, marcado por la escalada de tensiones en el Estrecho de Ormuz y enfrentamientos directos, hace que cualquier acuerdo de paz sea particularmente delicado. La inclusión de la liberación de fondos como parte de un posible pacto subraya la urgencia de ambas partes por encontrar una salida diplomática, aunque los obstáculos, como la oposición de las víctimas, son significativos.

El Futuro del Acuerdo

La oposición de las víctimas de terrorismo representa un desafío considerable para la administración Trump. Su capacidad para negociar un acuerdo de paz que satisfaga tanto a Irán como a las demandas de justicia de los afectados será crucial para determinar el éxito de estas gestiones. La comunidad internacional observa de cerca, consciente de las implicaciones que un acuerdo de esta naturaleza podría tener para la estabilidad regional y la lucha contra el terrorismo.

La situación pone de manifiesto la intrincada red de intereses y agravios que rodean las relaciones entre Estados Unidos e Irán, donde la búsqueda de la paz debe equilibrarse con la necesidad de rendición de cuentas y compensación para aquellos que han sufrido las consecuencias del terrorismo patrocinado por el Estado.