La Ciudad de México y el Estado de México podrían ver una transformación significativa en su programa de verificación vehicular a partir de 2027. La Iniciativa Climática de México (ICM) ha presentado una audaz propuesta a la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) para modificar los requisitos de los hologramas Cero, Doble Cero y Exento, buscando que la evaluación de los vehículos se base de manera más precisa en su nivel real de emisiones y eficiencia.
Nuevos Criterios para una Mejor Calidad del Aire
La propuesta de ICM no se limita a los métodos de prueba actuales. Busca incorporar tres parámetros clave para determinar el impacto ambiental de cada automóvil: el rendimiento de combustible, las emisiones evaporativas y la durabilidad de los sistemas de control de contaminantes. El objetivo es claro: que la verificación vehicular sea una herramienta más efectiva para mejorar la calidad del aire en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) y garantizar el derecho a un medio ambiente sano.
Históricamente, el programa de verificación ha sido un pilar en la lucha contra la contaminación atmosférica en la capital del país. Sin embargo, la ICM señala que la antigüedad de un vehículo no es un indicador infalible de su nivel de contaminación. Vehículos más antiguos, pero con tecnologías de control de emisiones deterioradas, podrían seguir obteniendo hologramas que les permiten circular con menos restricciones, a pesar de emitir contaminantes perjudiciales.
El Holograma Exento Bajo la Lupa
Uno de los puntos más relevantes de la propuesta es la redefinición del holograma Exento. La ICM sugiere que este distintivo se reserve exclusivamente para vehículos que no generan emisiones contaminantes por el escape, es decir, vehículos eléctricos o de cero emisiones. Esto contrastaría con la práctica actual, donde algunos vehículos con motores de combustión interna también pueden acceder a este holograma bajo ciertas condiciones.
La idea detrás de esta modificación es asegurar que los vehículos que disfrutan de exenciones circulatorias sean aquellos que verdaderamente contribuyen a la reducción de la contaminación directa por escape. Esto enviaría una señal clara a la industria automotriz y a los consumidores sobre la importancia de transitar hacia tecnologías más limpias.
Más Allá del Escape: Emisiones Evaporativas y Eficiencia
La propuesta de ICM va más allá de las emisiones directas del tubo de escape. La inclusión del rendimiento de combustible como un factor de evaluación busca premiar la eficiencia de los vehículos. Un coche que consume menos combustible, en general, tiende a generar menos emisiones y a tener un menor impacto ambiental. Esta métrica podría incentivar la compra y uso de vehículos más eficientes.
Asimismo, las emisiones evaporativas, aquellas que se liberan cuando el combustible se evapora del tanque y del sistema de inyección, son otro foco de atención. Estos compuestos orgánicos volátiles (COVs) contribuyen a la formación de ozono y otros contaminantes secundarios. Evaluar y controlar estas emisiones es crucial para una estrategia integral de calidad del aire.
La durabilidad de los sistemas de control de emisiones es el tercer pilar. La propuesta busca asegurar que los vehículos no solo cumplan con los estándares de emisión al momento de la verificación, sino que mantengan dichos niveles a lo largo de su vida útil. Esto implicaría una revisión más profunda de la tecnología y el mantenimiento de los sistemas anticontaminación.
Contexto de Contaminación en la ZMVM
La Zona Metropolitana del Valle de México enfrenta un desafío constante en materia de calidad del aire. Se estima que en esta área circulan alrededor de 6.5 millones de vehículos con una antigüedad de hasta 20 años, y cada año se suman aproximadamente 300 mil unidades nuevas. Este parque vehicular, sumado a otros factores como la actividad industrial y las condiciones geográficas, genera altas concentraciones de contaminantes.
La contaminación por ozono, en particular, ha mostrado una tendencia al alza en los registros de monitoreo de los últimos años. El ozono troposférico es un contaminante secundario que se forma a partir de reacciones químicas entre óxidos de nitrógeno (NOx) y compuestos orgánicos volátiles (COVs) en presencia de luz solar. Es un irritante respiratorio que agrava enfermedades como el asma y puede afectar la salud de toda la población.
El Camino Hacia 2027
La propuesta de ICM ha sido presentada formalmente ante la CAMe, el organismo encargado de coordinar las políticas ambientales en la megalópolis. El siguiente paso es que las autoridades competentes analicen la viabilidad técnica y operativa de estas modificaciones. Si se aprueba, los nuevos criterios podrían comenzar a aplicarse durante el primer semestre de 2027.
Por el momento, los automovilistas en la Ciudad de México y el Estado de México no necesitan realizar ningún trámite adicional ni preocuparse por cambiar sus hologramas actuales. Las reglas vigentes del programa de verificación vehicular seguirán aplicándose hasta que exista una modificación oficial aprobada por la CAMe.
La iniciativa de ICM representa un esfuerzo por modernizar y hacer más robusto el programa de verificación vehicular, alineándolo con los avances tecnológicos y las necesidades apremiantes de mejorar la calidad del aire. El éxito de esta propuesta dependerá de la voluntad política y la colaboración entre los diferentes niveles de gobierno y la sociedad civil para enfrentar uno de los mayores retos ambientales del país.