Jorge Vergara, un nombre sinónimo de éxito empresarial en México, demostró una vez más su audacia y visión estratégica al transformar la filial de Chivas en Estados Unidos, Chivas USA, en uno de los negocios más rentables y singulares de su prolífica carrera. Lo que comenzó como una arriesgada apuesta por replicar el fenómeno del Club Deportivo Guadalajara en suelo estadounidense, culminó en una operación financiera que multiplicó por catorce la inversión inicial, vendiendo la franquicia a la Major League Soccer (MLS) por la asombrosa suma de 70 millones de dólares.
La génesis de esta aventura se remonta a 2003, cuando Antonio Cué, un empresario del sector inmobiliario, se acercó a Vergara, quien ya había adquirido las Chivas de Guadalajara en noviembre de 2002. La propuesta era simple: asociarse en un nuevo proyecto. La idea de expandir la marca Chivas a Estados Unidos, capitalizando la vasta comunidad mexicana y la arraigada pasión por el futbol, capturó la imaginación de Vergara. La oportunidad de llevar la identidad de un club histórico a un mercado tan dinámico como Los Ángeles representaba un desafío considerable, pero para un empresario de la talla de Vergara, era una invitación a demostrar que el éxito podía trascender fronteras.
La incursión en la MLS no fue barata. En 2004, se desembolsaron 5 millones de dólares para obtener los derechos de operación de la franquicia. La elección de Los Ángeles no fue casual; su considerable población de origen mexicano la convertía en el epicentro ideal para este proyecto. El 2 de agosto de ese mismo año, la instalación de Chivas USA en la ciudad angelina se hizo oficial, con Antonio Cué asumiendo la presidencia a la joven edad de 34 años. La intención era clara: replicar la icónica indumentaria rojiblanca, el escudo y, sobre todo, la conexión emocional con el Rebaño Sagrado de Guadalajara.
Vergara no se conformó con solo poner un equipo en la cancha. Su ambición era crear un ecosistema completo alrededor de Chivas USA. Declaró con convicción: “Chivas USA será un equipo de excelencia para los hispanoparlantes. Vamos a fomentar el deporte entre los niños y adolescentes y, por supuesto, vamos a tener el mejor equipo de Estados Unidos”. Esta visión se tradujo en la creación de academias de futbol para nutrir talento joven, la Fundación Chivas de Corazón USA para impulsar programas sociales, la zona de entretenimiento ChivaTown y hasta un grupo de animación, todo diseñado para forjar una comunidad propia y leal.
Sin embargo, el camino en la cancha no fue tan sencillo como se anticipaba. El debut en 2005, con una plantilla que combinaba canteranos rojiblancos y jugadores como Brad Guzan y Armando Begines, terminó en el último lugar de la Conferencia Oeste. Ni siquiera la incorporación de figuras como Juan Francisco Palencia en agosto pudo revertir el resultado inicial, evidenciando los desafíos de establecer un nuevo equipo en una liga competitiva.
La necesidad de ajustar la estrategia llevó a la incorporación de futbolistas experimentados para la temporada 2006, como los legendarios Ramón Ramírez y Claudio Suárez. Este movimiento precedió a la mejor etapa deportiva de la franquicia: en 2007, Chivas USA se coronó campeón de la Conferencia Oeste durante la temporada regular, aunque la gloria esquiva en las semifinales de los playoffs. La competitividad se mantuvo durante un par de años más, con clasificaciones consecutivas a la fase decisiva en 2008 y 2009, pero nuevamente, las semifinales de conferencia marcaron el límite.
A partir de 2010, los problemas se agudizaron y trascendieron lo deportivo. La salida de figuras clave y, crucialmente, el abandono de la política de contratar futbolistas mexicanos, representó un alejamiento de la estrategia original de conexión con la comunidad hispana. Este cambio provocó que parte de la afición migrara hacia el LA Galaxy, el rival de ciudad. La situación deteriorada impulsó a Vergara a tomar un control más directo.
En 2012, junto a Angélica Fuentes, Vergara adquirió el 100% de las acciones del equipo, comprando la participación de los hermanos Cué. El control absoluto, sin embargo, no logró enderezar el rumbo deportivo. Los años 2012 y 2013 vieron a Chivas USA terminar en el último lugar general, con una asistencia promedio que descendió a 7,000 aficionados por partido, la más baja de la liga. La crisis se extendió fuera del campo, cuando en mayo de 2013, exentrenadores demandaron al club alegando despidos discriminatorios por no ser latinos, exacerbando un panorama ya complicado por los malos resultados y la baja afluencia de público.
La situación de Chivas USA se convirtió en un foco de preocupación dentro de la propia MLS. Propietarios de otros equipos y el comisionado Don Garber sintieron la presión de encontrar una solución, pues las dificultades de la franquicia se percibían como un freno para el desarrollo comercial e institucional de la liga. El desenlace se precipitó el 20 de febrero de 2014, cuando la MLS anunció la compra de la franquicia a Jorge Vergara.
La operación, según reportes de Los Angeles Times, se cerró por 70 millones de dólares, una cifra que dejaba en claro el valor que, a pesar de los altibajos, había logrado acumular la franquicia. Esta cantidad representaba catorce veces los 5 millones de dólares invertidos una década atrás. Vergara, al explicar su decisión, señaló que mantener el proyecto estadounidense competía con sus otros negocios y que “solo hay un Chivas de Guadalajara”. Reconoció que la aventura requería “más tiempo, recursos y un nivel de compromiso mayor” que desviarían atención de otros intereses.
La venta a la MLS, en lugar de a otros grupos interesados, se consideró la vía más rápida para resolver la situación y asegurar la continuidad del futbol profesional en Los Ángeles bajo una nueva administración. Así concluyó una de las etapas más singulares y financieramente exitosas en la historia de las franquicias deportivas de Jorge Vergara, un testimonio de su capacidad para identificar oportunidades, asumir riesgos calculados y generar valor extraordinario en el mundo empresarial y deportivo.
El legado de Vergara en este proyecto, más allá de las cifras, reside en la demostración de que una visión clara, combinada con una inversión estratégica y una gestión audaz, puede transformar una promesa en una realidad de éxito rotundo. Chivas USA, aunque efímero en su concepción original, se convirtió en un capítulo dorado en la historia de los negocios del empresario mexicano, consolidando su reputación como un innovador y un maestro en la multiplicación de valor.