Las ventas de las tiendas asociadas a la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) experimentaron un crecimiento nominal de apenas 1 por ciento durante julio de 2026, alcanzando los 140 mil millones de pesos. Sin embargo, esta cifra se ve drásticamente mermada al considerar la inflación, resultando en una contracción real del 2.1 por ciento en los ingresos.

Este panorama refleja una desaceleración preocupante en el sector minorista, donde la capacidad de compra de los consumidores se ve erosionada por el aumento generalizado de precios. A pesar de que el dato nominal pueda parecer positivo a primera vista, la realidad económica subraya una disminución en el volumen de ventas y, por ende, en la rentabilidad de los establecimientos.

Impulso de Tiendas Especializadas

El sector de tiendas especializadas, que incluye farmacias, boutiques de ropa y moda, tiendas de electrónica, ferreterías, vinaterías y tiendas de conveniencia, se erigió como el principal motor del comercio minorista en el mes de referencia. Estos negocios lograron un alza significativa del 5.4 por ciento en sus ventas, demostrando una mayor resiliencia ante el entorno económico adverso.

La diversidad de productos y servicios ofrecidos por estas tiendas, así como su capacidad para adaptarse a las demandas específicas de los consumidores, parecen haberles permitido sortear mejor las presiones inflacionarias. La demanda de artículos de primera necesidad, salud y cuidado personal, así como de moda y ocio, ha mantenido un dinamismo que contrasta con otros segmentos del mercado.

Debilidad en Autoservicios y Departamentales

En contraparte, las tiendas departamentales, que engloban a gigantes como Liverpool, Palacio de Hierro, Sanborns, Sears, Suburbia y Woolworth, no registraron crecimiento alguno durante julio. Este estancamiento sugiere una contracción en el gasto de los consumidores en categorías de mayor valor o discrecionales, afectadas por la pérdida de poder adquisitivo.

De manera similar, las cadenas de autoservicio experimentaron un retroceso del 0.9 por ciento en sus ventas a Tiendas Iguales (TI). Establecimientos como Chedraui, Soriana, La Comer, Waldo’s y Tiendas Ley se vieron particularmente afectados, reflejando una menor afluencia de compradores o una reducción en el monto promedio de las transacciones.

La caída en los autoservicios es un indicador sensible del estado de ánimo del consumidor, ya que estos establecimientos suelen ser los primeros en resentir los ajustes en el gasto familiar. La disminución en las ventas de productos básicos y de consumo recurrente apunta a una estrategia de ahorro por parte de los hogares.

Acumulado Anual y Perspectivas

En lo que respecta al acumulado del año, de enero a julio de 2026, las ventas a Tiendas Iguales de la ANTAD sumaron 954.2 mil millones de pesos, lo que representa un crecimiento del 1.5 por ciento. Si bien este dato es positivo, se mantiene por debajo de las expectativas y es vulnerable a las tendencias observadas en los últimos meses.

El contexto económico actual, marcado por presiones inflacionarias persistentes y una recuperación del poder adquisitivo aún incipiente, plantea desafíos significativos para el sector minorista. La capacidad de las empresas para mantener márgenes de ganancia y estimular la demanda dependerá de su habilidad para adaptarse a las cambiantes condiciones del mercado y a las prioridades de gasto de los consumidores.

Analistas del sector señalan que la tendencia observada en julio podría mantenerse en los próximos meses si no se presentan cambios sustanciales en la política económica o en los indicadores de inflación. La fortaleza del consumo interno es un pilar fundamental para el crecimiento económico del país, y cualquier debilidad en este frente tiene repercusiones generalizadas.

La ANTAD, como representante de un amplio espectro del comercio minorista, continuará monitoreando de cerca estas tendencias. La diversificación de sus miembros, desde grandes cadenas de autoservicio hasta pequeñas tiendas especializadas, ofrece una visión panorámica del comportamiento del consumidor mexicano, pero también expone las disparidades existentes dentro del propio sector.

En retrospectiva, el desempeño de julio subraya la importancia de considerar las cifras reales al evaluar la salud del comercio. El crecimiento nominal, sin el ajuste por inflación, puede ofrecer una imagen distorsionada de la actividad económica, ocultando las verdaderas dificultades que enfrentan las empresas y los consumidores por igual.

La coyuntura económica global y las políticas internas seguirán siendo factores determinantes. La capacidad de la economía mexicana para generar empleos bien remunerados y controlar la inflación será crucial para revertir la tendencia de contracción real en las ventas minoristas y apuntalar un crecimiento más robusto y sostenible en el mediano y largo plazo.