La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha implementado un sistema de examen de control que está generando profunda frustración y desilusión entre sus aspirantes, obligándolos a tomar decisiones drásticas que ponen en pausa sus sueños académicos. Fernanda Ramírez, una joven de 22 años originaria del Estado de México, se ha visto forzada a renunciar a su lugar en la licenciatura de Psicología, obtenido con 93 aciertos en el examen en línea, debido a que la UNAM le asignó Oaxaca como sede para presentar la prueba presencial.
Este escenario, que parece sacado de una pesadilla burocrática, se complica aún más por las fechas establecidas. El examen de control se llevará a cabo los días 17, 18 y 19 de agosto. Para Fernanda, cuya residencia está considerablemente más cerca de la Ciudad de México —donde el examen se aplicará en el Palacio de los Deportes—, el traslado a Oaxaca representa un obstáculo insalvable. La joven trabaja y no cuenta con el permiso ni los recursos económicos para cubrir los gastos de un viaje de tal magnitud, solo para una prueba de unas pocas horas.
Un Viaje Imposible y Respuestas Nulas
Fernanda ha intentado infructuosamente cambiar su sede asignada. Sus correos dirigidos a la Dirección General de Administración Escolar de la UNAM han quedado sin respuesta, dejándola en un limbo de incertidumbre y desesperanza. La falta de comunicación por parte de la institución agrava su situación, evidenciando una aparente desconexión entre la administración universitaria y las necesidades reales de los estudiantes.
"No se me complicaría tanto si fuera, por ejemplo, en CU o algo así, pero pues me mandaron a Oaxaca y mandé correo a la Administración y pues ni siquiera me contestaron ni nada. Y pues sí se me complica ir hasta allá porque trabajo y principalmente porque creo que nadie tiene contemplado un viaje así de largo o nada más para tres horas", relató la joven a El Financiero.
Ante esta disyuntiva, Fernanda ha tomado la dolorosa decisión de no presentar el examen de control. Prefiere esperar a la siguiente convocatoria, que se espera para noviembre, y repetir el proceso de admisión para el Sistema Universidad Abierta y Educación a Distancia (SUAyED). "Decidí no presentar el examen de control y esperarme para la siguiente convocatoria que creo que sale este mes y hacer de nuevo el examen para SUAyED en noviembre, porque pues yo no tendría problema con repetirlo si fuera más cerca de mi domicilio", sostuvo.
Afectación Emocional y Sueños Postergados
La situación ha tenido un impacto emocional significativo en Fernanda. Tras años de postergar el inicio de sus estudios universitarios por motivos familiares y económicos, finalmente se había animado a buscar su ingreso a la UNAM. La alegría de haber sido seleccionada se vio empañada por la exigencia de un nuevo examen y, ahora, por la imposibilidad logística de presentarlo.
"Yo tengo 22 años y apenas me animé a estudiar una licenciatura, entonces pues sí, fue muy padre cuando vi el aspirante seleccionado, pero en el momento en el que vi que iban a volver a hacer el examen, pues yo dije: ‘bueno, no pasa nada. Pero ahora que mi examen está asignado para una sede muy lejos de mi casa, pues sí, sí me hace sentir la neta muy, frustrada, como si tuviera que perder más tiempo para poder hacer esto", confesó.
Mérida, Otra Sede Excluida y Quejas Crecientes
El problema no es exclusivo del caso de Fernanda. En Mérida, Yucatán, la exclusión de la ciudad como sede para la aplicación presencial del examen de admisión de la UNAM ha generado una ola de inconformidad entre los aspirantes a licenciaturas de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad Mérida. Estos estudiantes ahora se ven obligados a trasladarse fuera de su estado para realizar una prueba que, en principio, podría haberse llevado a cabo en su propia capital.
La problemática en Mérida subraya un patrón de asignación de sedes que parece ignorar las realidades geográficas y económicas de los aspirantes. La UNAM, como máxima casa de estudios del país, enfrenta el desafío de garantizar un proceso de admisión equitativo y accesible para todos, independientemente de su lugar de residencia.
Contexto y Análisis
Históricamente, la UNAM ha sido un referente de acceso a la educación superior en México. Sin embargo, la implementación de exámenes de control y la asignación de sedes a larga distancia plantean interrogantes sobre la accesibilidad y la equidad del proceso. En un país con marcadas brechas socioeconómicas y geográficas, estas decisiones administrativas pueden convertirse en barreras significativas para muchos jóvenes.
Analistas señalan que la UNAM, al ser una institución pública, tiene la responsabilidad de facilitar el acceso y no de crearlo. La logística de los exámenes de control, especialmente cuando implican traslados costosos y complejos, podría interpretarse como un desincentivo para aquellos aspirantes que ya enfrentan dificultades económicas. La falta de respuesta a las solicitudes de cambio de sede agrava la percepción de una institución distante de las necesidades de sus futuros alumnos.
Las autoridades universitarias argumentan que estos exámenes buscan asegurar la integridad académica y prevenir fraudes, especialmente tras las anomalías detectadas en pruebas en línea. No obstante, la forma en que se están implementando parece generar más problemas de los que resuelve, afectando a estudiantes que han demostrado mérito académico y que ahora se ven perjudicados por decisiones logísticas.
La situación de Fernanda y los aspirantes de Mérida pone de manifiesto la necesidad de una revisión profunda de los protocolos de asignación de sedes. Se espera que la UNAM reconsidere estas medidas y busque alternativas que permitan a los estudiantes presentar sus exámenes sin incurrir en gastos y complicaciones excesivas, garantizando así un proceso más justo y humano.
La próxima convocatoria para el SUAyED en noviembre se presenta como una nueva oportunidad para Fernanda, pero la experiencia vivida deja una cicatriz de frustración y la sensación de haber perdido un tiempo valioso. La UNAM, por su parte, debe reflexionar sobre el impacto de sus decisiones administrativas en la vida de los jóvenes que aspiran a formar parte de su comunidad académica.