Padres de familia y estudiantes que lograron un lugar en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) alzaron la voz este martes para defender la integridad del proceso de selección, luego de que se suspendieran las inscripciones ante las crecientes sospechas de que algunos aspirantes habrían utilizado herramientas de inteligencia artificial para obtener ventajas indebidas.

En una declaración conjunta, los familiares y los admitidos solicitaron a las autoridades universitarias que se respete el proceso y los tiempos establecidos en la convocatoria, argumentando que ellos cumplieron con el examen de manera honesta y que no se les debe privar de su derecho a estudiar.

“No nos priven del derecho de estudiar, respetamos el proceso de selección que cumplimos en forma honesta”, manifestó César Ruiz, padre de una estudiante que fue aceptada tras superar la prueba de acceso. Ruiz, quien fungió como portavoz del grupo, añadió que los aspirantes seleccionados han presentado un pliego petitorio al rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, en el que reclaman la continuidad del proceso de inscripción conforme a la normativa vigente.

El pliego petitorio, según explicó Ruiz, también solicita atención a las particularidades de los aspirantes seleccionados en cuanto a cambios de plantel, modalidad o carrera, así como para aquellos que buscan un segundo título. Se busca evitar que la inscripción se vea limitada o alterada por el cronograma estipulado por la propia universidad, en medio de la controversia.

Ruiz, al igual que otros padres presentes, se mostró confiado en que su hija no recurrió a ninguna herramienta tramposa para aprobar el examen. Esta postura contrasta con las denuncias de otros aspirantes que han señalado la existencia de irregularidades y han exigido una revisión exhaustiva del proceso.

La UNAM, por su parte, ha reconocido la existencia de irregularidades y ha anunciado la conformación de una Comisión Técnica integrada por 16 especialistas. El objetivo de esta comisión es revisar a fondo el proceso de admisión y proponer una solución a la controversia desatada. Entre las opciones que se barajan se encuentran mantener los resultados, revisar únicamente los casos sospechosos o, en última instancia, repetir el examen para todos los aspirantes.

La institución académica aún no ha confirmado que el uso de inteligencia artificial haya sido generalizado. Sin embargo, la investigación se centra en determinar si algunos aspirantes recurrieron a estas herramientas, a la suplantación de identidad u otros mecanismos para obtener ventajas competitivas de manera ilícita.

El rector Lomelí ha sido enfático al señalar que no se puede permitir que el acceso a la Universidad se vea afectado por aquellos aspirantes que pudieron haber recibido algún tipo de ayuda, en detrimento de quienes estudiaron y se prepararon para la prueba. La declaración busca salvaguardar la equidad y el mérito académico.

En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum fue consultada sobre el caso. Sheinbaum afirmó que la resolución de la validez del examen corresponde exclusivamente a la UNAM, dada su autonomía como institución educativa. La mandataria subrayó que la universidad tiene las facultades y la responsabilidad de gestionar sus propios procesos de admisión.

La controversia en torno al examen de admisión de la UNAM pone de manifiesto los desafíos que enfrentan las instituciones educativas ante el avance tecnológico y la necesidad de garantizar procesos de selección justos y transparentes. La inteligencia artificial, si bien ofrece herramientas para el aprendizaje, también abre la puerta a nuevas formas de fraude que requieren de mecanismos de detección y prevención cada vez más sofisticados.

Históricamente, la UNAM ha sido un referente de excelencia académica en México y Latinoamérica. Sus procesos de admisión, aunque rigurosos, han sido objeto de debate en diversas ocasiones. La actual situación, marcada por la sospecha de uso de IA, representa un nuevo capítulo en la evolución de los métodos de evaluación y la lucha contra la trampa en el ámbito educativo.

El desenlace de esta situación será crucial para la credibilidad del proceso de admisión de la UNAM y para sentar un precedente sobre cómo abordar el uso de tecnologías emergentes en los exámenes de ingreso a las instituciones de educación superior.

La comunidad universitaria y la sociedad en general estarán atentas a las decisiones que tome la Comisión Técnica y el rectorado de la UNAM en los próximos días, en busca de una solución que garantice la justicia para todos los aspirantes y preserve la integridad de la máxima casa de estudios del país.