Antes de la era digital y los exámenes en línea, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) recurría a un escenario monumental para albergar a miles de aspirantes: el Estadio Azteca. Durante décadas, el Coloso de Santa Úrsula se transformó en un aula gigante, donde la logística y la vigilancia eran clave para mantener la integridad del proceso de admisión.
Un Aula Monumental
Yolanda Sánchez, quien aspiró a ingresar a una preparatoria de la UNAM en 1978, compartió su experiencia en entrevista con El Financiero. Al llegar al Estadio Azteca, los aspirantes recibían un comprobante con detalles sobre su ubicación: la entrada, la sección y el número de asiento asignado. "Te daban una tabla, el examen y la hoja de respuestas", relató Sánchez, describiendo el material básico que se les proporcionaba para enfrentar la prueba.
La organización implicaba dividir a los estudiantes por secciones, y la supervisión corría a cargo de personal de la UNAM que patrullaba constantemente las gradas. "Por secciones nos dividían cada día para hacer el examen. Nos vigilaban trabajadores de la UNAM y pasaban por cada fila", añadió.
Los padres de familia, en su mayoría, esperaban afuera del estadio mientras sus hijos se concentraban en responder las preguntas. La jornada de examen solía durar hasta cuatro horas, un tiempo considerable para completar la evaluación en un entorno tan vasto.
Vigilancia y Prevención de Trampas
La principal preocupación en aquellos tiempos, al igual que ahora, era evitar las copias y asegurar un proceso justo. Una de las estrategias implementadas en el Estadio Azteca era la separación física de los aspirantes. "Una de las técnicas para evitar ‘trampas’ en el examen de la UNAM que se aplicaba en el Estadio Azteca era sentar a cada uno de los estudiantes en gradas separadas para que no se copiaran", explicó la fuente.
Además de la dispersión, el personal de vigilancia jugaba un rol crucial. "Había personal entre los pasillos que vigilaban el posible ‘copiadero’ así como que los aspirantes sacaran algún acordeón", detalló Sánchez, evidenciando las medidas de control implementadas.
El Legado del Estadio Azteca como Sede
El Estadio Azteca fue utilizado como sede para los exámenes de la UNAM desde 1969 hasta 1987, un periodo significativo que abarca varias generaciones de estudiantes. Tras dejar de usar el emblemático estadio, la universidad optó por aplicar los exámenes en escuelas y otras sedes distribuidas en la Ciudad de México.
La memoria de los exámenes en estadios no se limita al Azteca. Durante la pandemia de COVID-19, en 2020, el Estadio Olímpico Universitario también se adaptó para aplicar las evaluaciones, con aspirantes portando cubrebocas y caretas para cumplir con las medidas sanitarias.
La UNAM Ante la Polémica Actual
La UNAM se encuentra actualmente inmersa en una polémica relacionada con presuntas trampas y fallas de seguridad durante su examen de ingreso en línea para el ciclo 2026. La universidad decidió migrar a un formato digital con la intención de ser más inclusiva, pero este cambio ha abierto la puerta a prácticas indebidas.
Se sospecha el uso de Inteligencia Artificial (IA), así como la utilización de pausas estratégicas para ir al baño con el fin de obtener las respuestas correctas. La investigación también abarca la posible compra de exámenes y la participación de la empresa Territorium Life, encargada de la plataforma tecnológica.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha manifestado su postura ante la situación, sugiriendo que la Fiscalía General de la República (FGR) intervenga para investigar el presunto fraude. La UNAM, por su parte, ha defendido la modalidad en línea, pero se ha comprometido a tomar las medidas necesarias para esclarecer los hechos y garantizar la equidad en el proceso de admisión.
Contexto Histórico y Tecnológico
Históricamente, la UNAM ha buscado adaptarse a las necesidades y tecnologías de cada época para sus procesos de admisión. Desde los masivos exámenes en el Estadio Azteca hasta las plataformas en línea actuales, el objetivo ha sido siempre equilibrar la accesibilidad con la seguridad y la justicia.
La transición a los exámenes en línea representa un avance tecnológico significativo, pero también plantea nuevos desafíos en términos de ciberseguridad y supervisión. La experiencia del Estadio Azteca, con sus métodos de vigilancia física, contrasta marcadamente con los retos de monitoreo en el ciberespacio.
Implicaciones y Futuro
La actual controversia pone de relieve la complejidad de los procesos de admisión a gran escala y la constante lucha contra las prácticas fraudulentas. Las autoridades universitarias y los expertos en tecnología enfrentan la tarea de desarrollar sistemas que sean a la vez accesibles, seguros y resistentes a las nuevas formas de engaño.
Las lecciones aprendidas de métodos pasados, como los implementados en el Estadio Azteca, podrían ofrecer perspectivas sobre la importancia de la supervisión y la estructura, aunque adaptadas al entorno digital. La UNAM deberá demostrar su capacidad para innovar y, al mismo tiempo, salvaguardar la integridad de uno de los procesos educativos más importantes del país.
La resolución de esta polémica no solo afectará a los aspirantes de este año, sino que también sentará un precedente para futuros procesos de admisión, marcando el camino hacia sistemas más robustos y confiables en la educación superior mexicana.