La Unión de Federaciones de Fútbol Europeas (UEFA) ha lanzado una seria advertencia a la FIFA, amenazando con emprender acciones legales por el controvertido plan de Gianni Infantino para vender una participación en las futuras ganancias del Mundial a inversores privados. El organismo rector del fútbol europeo exige además que no se destruya ninguna prueba relacionada con esta polémica iniciativa, que ha desatado una crisis interna en la FIFA y puesto en duda la continuidad de su presidente.

El proyecto, que se mantuvo en secreto hasta su reciente revelación en informes de prensa, buscaba recaudar 4 mil 200 millones de dólares de inversores, incluyendo la firma de inversión neoyorquina de Joshua Kushner, hermano del yerno del expresidente estadounidense Donald Trump. La propuesta fue finalmente abandonada el pasado sábado, días después de que la noticia causara una conmoción a nivel mundial.

La UEFA, liderando la reacción, convocó a sus 55 federaciones miembro el jueves pasado. En dicha reunión, acordaron boicotear todos los eventos y competiciones de la FIFA mientras la propuesta de venta de ganancias estuviera vigente. Esta medida de presión buscaba forzar la retirada del plan y enviar un mensaje contundente a la dirigencia del máximo organismo del fútbol.

Amenaza Legal y Preservación de Pruebas

Ahora, los abogados de la UEFA han notificado formalmente a la FIFA, a través de una carta enviada por el bufete Dechert en Nueva York, que el organismo europeo está "considerando activamente acciones legales, arbitraje y/o quejas regulatorias... derivadas de y en relación con el plan FFE (FIFA Forward Enterprise) propuesto por la FIFA y todos los asuntos relacionados". La misiva, fechada el viernes y vista por The Associated Press, detalla la gravedad de la situación.

La carta identifica a 18 ejecutivos de la FIFA que, según la UEFA, deben conservar datos, documentos y mensajes electrónicos como posibles pruebas. Entre los mencionados se encuentran el propio Gianni Infantino, el director financiero Thomas Peyer, y Arsène Wenger, jefe de desarrollo global del fútbol en la FIFA. La UEFA advierte explícitamente que "cualquier destrucción, eliminación, alteración, ocultamiento o pérdida de materiales relevantes tras la recepción de esta notificación... puede constituir destrucción de pruebas".

Búsqueda de un Candidato Rival

En paralelo a las amenazas legales, la UEFA está explorando activamente la posibilidad de presentar un candidato alternativo para la presidencia de la FIFA. La federación sueca de fútbol confirmó el lunes que este esfuerzo está en marcha, con la próxima elección presidencial programada para marzo. La UEFA ha expresado su deseo de poner fin a la presidencia de Infantino, que ya suma una década, argumentando que ha perdido la confianza del fútbol mundial y que "ninguna opción debería descartarse".

Horas antes de estas revelaciones, Infantino había retirado formalmente la controversial propuesta. El plan original ofrecía a las 211 federaciones miembro de la FIFA pagos únicos de 20 millones de dólares cada una, con un plazo hasta mediados de septiembre para aceptarlos. La escisión FFE, valorada por la FIFA en 20,000 millones de dólares, habría otorgado a inversores el control de las operaciones comerciales y de torneos del organismo hasta al menos 2038, prometiendo duplicar los fondos de desarrollo para las federaciones.

El Proyecto de un Solo Hombre

El director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, emitió un duro comunicado el viernes, calificando el proyecto como "el proyecto de un solo hombre" y señalando que el personal se sintió "engañado por su jefe, Infantino". Esta declaración subraya la percepción de que la iniciativa no contó con un respaldo amplio dentro de la propia organización, a pesar de la estructura de propiedad de las federaciones miembro.

Los procedimientos legales, según el abogado de la UEFA Andrew J. Levander, son "razonablemente previsibles", citando la convicción de actores del fútbol de que el plan era "fundamentalmente incompatible con la gobernanza adecuada del fútbol". La UEFA considera que la propuesta de Infantino representaba una desviación significativa de los principios de buena gobernanza que deben regir al organismo rector del fútbol mundial.

Ola de Oposición y Apoyos Divididos

La UEFA ha sido la voz más crítica contra Infantino, pero no está sola. La Confederación Asiática de Fútbol y la CONCACAF (Norteamérica, Centroamérica y el Caribe) también han emitido declaraciones firmes oponiéndose al plan. Sin embargo, el apoyo a Infantino se mantiene en su base tradicional en África. La CONMEBOL de Sudamérica, por su parte, parece confiar en él para la expansión del Mundial de 2030 a 64 equipos, una medida que beneficiaría a países anfitriones como Argentina, Uruguay y Paraguay, hogar del presidente de la CONMEBOL, Alejandro Domínguez.

El camino de Infantino para consolidar su presidencia de diez años y medio se presenta incierto. Informes recientes sugirieron que buscaba apoyo de la administración del presidente estadounidense Donald Trump, aunque un portavoz del Departamento de Estado negó planes de una llamada con Infantino. La situación pone de manifiesto las profundas divisiones y la creciente presión sobre la FIFA bajo el liderazgo de Gianni Infantino, con el futuro de su mandato en juego ante la amenaza de acciones legales y la pérdida de confianza de importantes confederaciones.

El contexto de este conflicto se enmarca en la historia de la FIFA, un organismo que ha enfrentado escándalos de corrupción en el pasado, lo que hace que cualquier propuesta que implique grandes sumas de dinero y opacidad sea recibida con particular escepticismo y preocupación por parte de sus miembros y observadores. La gestión de Infantino ha estado marcada por intentos de modernización y expansión de torneos, pero también por controversias que erosionan la confianza en la institución.

Las implicaciones de una posible acción legal por parte de la UEFA podrían ser significativas, abriendo la puerta a investigaciones más profundas sobre la gobernanza y las prácticas financieras de la FIFA. La preservación de pruebas se convierte así en un elemento crucial para determinar la veracidad de las acusaciones y la posible responsabilidad de los directivos involucrados en la propuesta FFE. El mundo del fútbol observa atentamente cómo se desarrollará esta crisis, que podría redefinir el liderazgo y la dirección del deporte rey a nivel global.