El sector turístico de México enfrenta un panorama complejo ante la propuesta de incrementar en un 35% el Derecho de No Residente (DNR), una medida que, de concretarse, elevaría el costo para cada turista internacional a casi 79 dólares. Esta situación ha encendido las alarmas entre empresarios y organismos internacionales, quienes advierten que el aumento de tasas e impuestos a los viajeros, sin una reinversión directa en la promoción y mejora del sector, genera barreras de entrada que merman la competitividad del país y desalientan la llegada de nuevas inversiones.

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), que agrupa a los líderes del sector a nivel global, ha sido enfático al señalar que los gravámenes aplicados a los turistas deben ser canalizados de vuelta a la actividad turística para fortalecer su atractivo. De lo contrario, se corre el riesgo de encarecer la experiencia del visitante y, en consecuencia, hacer menos atractivo al destino.

“Nosotros estamos conscientes de que hay impuestos y entendemos, pero también queremos que los países que menos impuestos tengan, o que ofrecen más incentivos o los reinviertan, son los que compitan más”, declaró Gloria Guevara, presidenta del WTTC, subrayando la importancia de la reinversión para mantener la competitividad en un mercado globalizado.

La propuesta gubernamental de aumentar el DNR, un cobro destinado a compensar los costos de servicios migratorios, se presenta en un contexto de desaceleración del turismo internacional hacia México. Si se aprueba el incremento propuesto, sumado a alzas previas, el aumento acumulado en este cobro en los últimos dos años alcanzaría el 55 por ciento.

El WTTC ha observado a nivel mundial que los incrementos impositivos suelen tener un impacto negativo en el flujo turístico. El problema, según Guevara, surge cuando los recursos recaudados a través de impuestos turísticos no se destinan al propio sector. Puso como ejemplo el caso del Reino Unido, donde un impuesto a pasajeros de clase ejecutiva no se reinvierte en turismo.

Esta perspectiva global resuena con las demandas de los hoteleros mexicanos, quienes solicitan que, en caso de aprobarse el aumento del DNR, una porción significativa de los fondos se destine a la promoción de México como destino turístico. La Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras también ha propuesto un análisis detallado del impacto de este aumento, considerando la actual demanda turística y la conectividad aérea.

Además, los hoteleros buscan establecer un mecanismo de gobernanza transparente para los programas de promoción turística, que asegure una colaboración efectiva entre el gobierno y el sector privado, garantizando así un uso eficiente y claro de los recursos.

Históricamente, antes de 2018, el DNR funcionaba como fuente de financiamiento para el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), organismo encargado de la promoción y fortalecimiento de la marca país. Sin embargo, desde 2019, los recursos recaudados de turistas extranjeros dejaron de destinarse a esta labor y fueron canalizados hacia la financiación de grandes proyectos de infraestructura, como el Tren Maya y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).

La industria turística mexicana atraviesa un momento delicado, con una notable disminución en la llegada de viajeros internacionales. Los destinos más importantes del país, como Cancún-Riviera Maya, enfrentan desafíos para mantener su atractivo y competitividad frente a otros mercados.

En este escenario, la decisión sobre el aumento del DNR y la forma en que se utilicen los recursos recaudados se vuelven cruciales. La falta de reinversión en promoción y desarrollo del sector podría agravar la desaceleración y afectar la capacidad de México para competir a nivel internacional.

El sector empresarial y los organismos internacionales coinciden en la necesidad de una estrategia que priorice la competitividad del destino, fomentando un entorno favorable para la inversión y la llegada de turistas. Esto implica no solo revisar las políticas fiscales, sino también asegurar que los recursos generados por el turismo se reinviertan de manera efectiva en su fortalecimiento.

La visión de que las tarifas a los viajeros deben ser un motor para el propio sector turístico es fundamental. Si México aspira a mantener y potenciar su posición como potencia turística mundial, es imperativo que las políticas fiscales estén alineadas con los objetivos de crecimiento y competitividad del sector, garantizando que cada peso recaudado contribuya a una mejor experiencia y a una mayor promoción del país.

La industria turística es un pilar fundamental de la economía mexicana, generando empleo y divisas. Por ello, las decisiones que afectan su desarrollo deben ser tomadas con una visión a largo plazo, priorizando la sostenibilidad y la competitividad del destino ante los retos globales.

En este sentido, la propuesta de aumentar el DNR sin un plan claro de reinversión en promoción turística podría ser contraproducente, erosionando la imagen de México como un destino accesible y competitivo, y afectando negativamente la recuperación y el crecimiento del sector en los próximos años.