Donald Trump ha aterrizado en Francia para la cumbre del G7 con una carta bajo el brazo que promete cambiar el panorama geopolítico: un acuerdo de paz con Irán. Este logro, que pone fin a meses de tensión en Oriente Medio, tiene como principal consecuencia la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz, un corredor marítimo fundamental para el suministro mundial de hidrocarburos. La noticia ya ha sido recibida con optimismo en los mercados, que anticipan una estabilización en los precios del petróleo.

El mandatario estadounidense no ha perdido tiempo en presumir de su éxito. A través de su red social Truth Social, Trump anunció que los buques petroleros ya están transitando libremente por el Estrecho de Ormuz, un paso que había estado bloqueado o bajo amenaza constante. "Los barcos empiezan a salir, muchos cargados con petróleo, del estrecho de Ormuz", escribió, destacando la labor secreta del ejército estadounidense para facilitar el tránsito de más de 200 embarcaciones y 100 millones de barriles de crudo desde mayo.

La cumbre del G7, que se celebra en Evian a orillas del lago Lemán, tendrá en la agenda principal la reapertura de Ormuz. Los líderes de las economías industrializadas esperan que Trump ofrezca detalles sobre el acuerdo, especialmente en lo referente a la posible imposición de peajes por parte de Irán. Sin embargo, el presidente estadounidense ha sido enfático al afirmar que el estrecho estará "completamente abierto" y que no se requerirán peajes.

Durante una reunión bilateral con el anfitrión de la cumbre, el presidente francés Emmanuel Macron, Trump aseguró que no necesitan "mucha ayuda" para garantizar la seguridad en Ormuz. Macron, si bien reiteró la "oferta" de Francia y el Reino Unido de liderar una misión naval internacional, reconoció la postura de Trump, sugiriendo que la iniciativa podría no ser necesaria pero sí un reflejo de la voluntad de cooperación.

El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, ha sido claro al expresar la expectativa de Washington: el Estrecho de Ormuz debe reabrirse al tráfico marítimo "sin peajes" por parte de Irán. Vance detalló que este punto será abordado en las negociaciones técnicas que iniciarán a partir del viernes, con la firma del pacto prevista para ese mismo día en Ginebra.

Este acuerdo con Irán, que pone fin a la guerra iniciada el 28 de febrero, no es el único tema que Trump busca impulsar en la cumbre. El magnate norteamericano también aspira a relanzar su mediación en el conflicto de Ucrania. Según sus propias declaraciones, ha mantenido conversaciones productivas con los presidentes Volodimir Zelenski y Vladimir Putin, y se muestra optimista sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz.

Sin embargo, la perspectiva de una paz en Ucrania parece lejana. Zelenski, quien asistirá a la cumbre, ha indicado que Moscú "no está preparado" para negociar el fin de la guerra. La situación en Ucrania se agrava con ataques rusos constantes, como el reciente bombardeo masivo que dejó al menos 11 muertos y afectó la emblemática catedral ortodoxa de la Dormición.

La cumbre del G7 también abordará otros temas cruciales, como los desequilibrios económicos mundiales y la regulación digital. Líderes de países como Egipto, Brasil, India, Kenia y Corea del Sur participarán en algunas sesiones, buscando soluciones comunes a desafíos globales.

Un punto de especial interés será el dominio de China en el mercado de las tierras raras, minerales esenciales para la transición energética y digital. El presidente Macron ha expresado su preocupación por la dependencia actual de Occidente respecto a Beijing en este sector, y se espera que la cumbre busque estrategias para diversificar las fuentes de suministro y reducir la vulnerabilidad.

La presencia de líderes de la industria de la inteligencia artificial, como Sam Altman de OpenAI, Dario Amodei de Anthropic y Arthur Mensch de Mistral AI, subraya la importancia de la regulación digital y la protección de menores en línea, temas que también serán discutidos durante el encuentro.

En resumen, la cumbre del G7 se perfila como un escenario clave para abordar crisis globales, desde conflictos bélicos hasta la seguridad energética y la revolución tecnológica. El protagonismo de Donald Trump, con su reciente acuerdo con Irán, marca un tono de posible distensión y cooperación, aunque los desafíos persisten y las negociaciones prometen ser intensas.