La FIFA, bajo el mandato de Gianni Infantino, ha puesto sobre la mesa una propuesta que podría cambiar radicalmente el panorama financiero del fútbol mundial, y los tentáculos de la familia Trump parecen estar cerca de alcanzarlo. Según reportes del diario The Guardian, Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner y cuñado del expresidente estadounidense Donald Trump, estaría en la mira para adquirir una participación sustancial en FIFA Forward Enterprise, una nueva entidad creada para gestionar los activos comerciales del organismo rector del fútbol.
La propuesta, detallada en un dosier preparado por el banco estadounidense JPMorgan, contempla la venta del 20 por ciento de las acciones de FIFA Forward Enterprise a Thrive Eternal, la firma de inversiones de Joshua Kushner. Esta maniobra se da en un contexto donde la FIFA busca desesperadamente maximizar sus ingresos, especialmente en los años en que no se celebra la Copa del Mundo, un evento que genera miles de millones de dólares cada cuatro años pero deja un vacío financiero en el intermedio.
Un Negocio Redondo para los Kushner
Fuentes cercanas a las negociaciones, que prefieren mantenerse en el anonimato, señalan que las conversaciones entre Kushner y Infantino se han centrado en encontrar sinergias para potenciar los ingresos comerciales de la FIFA. La organización, que obtiene alrededor de 15 mil millones de dólares en cada edición del Mundial, busca diversificar sus fuentes de financiamiento y capitalizar sus derechos de medios de manera más efectiva. Para ello, a principios de 2026, la FIFA contrató a JPMorgan para analizar la agrupación de estos derechos y la identificación de potenciales inversores.
Thrive Eternal, la firma de Joshua Kushner, se perfila como un actor clave en este ambicioso plan. La empresa, conocida por sus inversiones en gigantes tecnológicos como OpenAI, Stripe y SpaceX, estaría explorando activamente oportunidades en el sector deportivo. La incursión de Kushner en el mundo del fútbol no es nueva; ya en 2018 se convirtió en copropietario de los Memphis Grizzlies de la NBA, y junto a su esposa, la modelo Karlie Kloss, ha mostrado un interés particular por el Inter Miami, equipo con el que mantienen una relación cercana gracias a su amistad con David Beckham.
Críticas y Controversias en el Horizonte
Sin embargo, esta jugada de la FIFA no está exenta de polémica. El plan de recaudar hasta 4.2 mil millones de dólares a través de una nueva sociedad holding, con Thrive y otros inversores externos, ya ha generado una fuerte reacción negativa. La UEFA, máximo organismo del fútbol europeo, ha amenazado con boicotear todos los torneos de la FIFA si esta propuesta de inversión sigue adelante. Los críticos argumentan que esta iniciativa prioriza los intereses económicos sobre la integridad del deporte, y señalan con preocupación la cercanía de Infantino con figuras como Donald Trump y la presunta influencia de exfuncionarios condenados por corrupción.
La expansión del número de torneos y equipos, como el reciente Mundial de Clubes ampliado a 32 equipos y la propuesta de llevar el Mundial de 2030 a 64 selecciones, ha sido otro punto de fricción. Los llamados 'puristas' del fútbol denuncian una creciente 'banalización' del deporte, donde el dinero, la fama y el poder parecen eclipsar la esencia competitiva y la pasión de los aficionados.
El Legado de JPMorgan en el Fútbol
Es importante recordar que JPMorgan no es ajeno a las grandes operaciones financieras en el mundo del fútbol. En 2021, el banco respaldó el controvertido proyecto de la Superliga Europea con un financiamiento de 4 mil millones de euros. Aquella iniciativa, que buscaba crear una liga cerrada para los clubes más ricos, colapsó rápidamente ante la masiva oposición de aficionados, jugadores, entrenadores y dirigentes políticos, evidenciando la complejidad y la sensibilidad de las decisiones que afectan al deporte más popular del planeta.
La FIFA Forward Enterprise, según se desprende del plan, buscaría agrupar y monetizar derechos de medios y otros activos comerciales, generando ingresos constantes incluso en los años sin Mundial. La idea es crear un vehículo de inversión que atraiga capital externo y, a cambio, ofrezca rendimientos significativos. La participación de Thrive Eternal, y por extensión de la familia Kushner, en este esquema, subraya la creciente interconexión entre el mundo de las finanzas, la política y el deporte de élite.
El Mundial 2026 y sus Implicaciones
El Mundial de 2026, celebrado en México, Estados Unidos y Canadá, marcó un hito al expandirse a 48 selecciones. Este formato ampliado, si bien busca dar cabida a más naciones y aumentar la audiencia global, también ha sido objeto de debate sobre la calidad del espectáculo y la saturación del calendario deportivo. La propuesta de vender acciones de la entidad que gestionará los activos comerciales del Mundial parece ser una consecuencia directa de esta expansión y de la necesidad de financiar operaciones cada vez más costosas y ambiciosas.
La FIFA, bajo la presidencia de Infantino, ha adoptado una estrategia agresiva para aumentar sus ingresos y consolidar su poder. La creación de nuevas competiciones, la expansión de las existentes y la búsqueda de alianzas estratégicas con grandes firmas financieras son parte de un plan a largo plazo para asegurar la sostenibilidad económica del organismo. Sin embargo, estas decisiones a menudo generan tensiones con otras confederaciones y con la comunidad futbolística en general, que teme que los intereses comerciales terminen por desvirtuar la esencia del juego.
El Futuro del Fútbol en Juego
La posible entrada de la familia Kushner en la gestión de los activos comerciales del Mundial plantea interrogantes sobre la gobernanza y la transparencia en la FIFA. Si bien la inversión privada puede aportar capital y experiencia, también abre la puerta a posibles conflictos de interés y a una mayor influencia de actores externos en las decisiones deportivas. La UEFA y otros organismos ya han manifestado su preocupación, y la postura de la FIFA ante estas críticas será crucial para determinar el futuro de este plan.
En este escenario, el Mundial 2026, que ya de por sí representa un desafío logístico y organizativo sin precedentes, se ve ahora envuelto en una disputa financiera que podría tener repercusiones a largo plazo. La FIFA se encuentra en una encrucijada: mantener el control y la integridad del deporte, o ceder ante las presiones del mercado y los intereses de grandes capitales. La respuesta a esta pregunta definirá el rumbo del fútbol en las próximas décadas.
La historia de las inversiones de JPMorgan en proyectos deportivos ambiciosos, como la fallida Superliga Europea, sirve como advertencia sobre los riesgos inherentes a estas operaciones. La FIFA deberá sopesar cuidadosamente los beneficios potenciales de la propuesta de Thrive Eternal frente a las críticas y las posibles consecuencias negativas para la reputación y la unidad del fútbol mundial. La decisión final, que se espera sea tomada en breve, marcará un antes y un después en la forma en que se gestionan los activos del deporte más popular del planeta.