El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, buscó en dos ocasiones la intervención militar directa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para lanzar un ataque contra los rebeldes hutíes en Yemen. Sin embargo, Trump declinó la solicitud, argumentando que no tenía planes de involucrarse directamente en el conflicto en ese momento, según reportes de Axios citando a funcionarios estadounidenses.
La petición saudí se produce en un contexto de creciente tensión en la región, particularmente en el Mar Rojo. Los hutíes, respaldados por Irán, han estado avanzando hacia puntos estratégicos, incluyendo la isla de Mayun (Perim), cercana al vital estrecho de Bab al Mandeb. Este estrecho es una ruta marítima crucial para el comercio mundial, especialmente ahora que el Estrecho de Ormuz, controlado por Irán, enfrenta interrupciones.
Avance Hutí y Amenaza Estratégica
Fuentes militares yemeníes confirmaron que las fuerzas hutíes avanzan por el distrito de Dhubab, en la costa suroccidental de Yemen, con el objetivo de tomar la isla de Mayun. El control de esta isla otorgaría a los hutíes una posición dominante sobre uno de los puntos de estrangulamiento marítimo más importantes del mundo. La toma de Mayun les permitiría ejercer una influencia significativa sobre el tráfico marítimo que se dirige al Mar Rojo, el Golfo de Adén y el Océano Índico.
Este avance hutí se produce tras la reciente captura de toda la provincia de Al Hudeida por parte del grupo rebelde. La zona de Dhubab, donde se ubica una base militar de las fuerzas de la Resistencia Nacional leales al gobierno reconocido internacionalmente, se encuentra a solo 50 kilómetros de Bab al Mandeb, lo que subraya la inminente amenaza.
Cooperación y Apoyo de Inteligencia
Aunque Donald Trump rechazó la petición de un ataque directo, la administración estadounidense sí se comprometió a proporcionar a Arabia Saudí información de inteligencia sobre los hutíes y sus objetivos. Un funcionario estadounidense confirmó que unos 200 militares de EE. UU. ya se encuentran en Arabia Saudí, brindando "apoyo no bélico".
Esta dinámica contrasta con solicitudes anteriores. En julio, Arabia Saudí había pedido a Estados Unidos respaldo político para atacar el aeropuerto de Saná, tras un incidente relacionado con un avión hutí. En aquella ocasión, Riad afirmó no necesitar asistencia militar directa, lo que sugiere un cambio en su estrategia al solicitar ahora ayuda militar explícita.
El Contexto Geopolítico
La negativa de Trump a intervenir directamente se enmarca en su estrategia de mantener el enfoque de las fuerzas estadounidenses en Irán y en el Estrecho de Ormuz. La apertura de un nuevo frente en Yemen podría desviar recursos y atención, algo que el mandatario parece querer evitar. La relación entre Estados Unidos y Arabia Saudí, aunque tensa por esta decisión, sigue siendo un pilar en la política exterior estadounidense en la región.
El comandante del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), Brad Cooper, viajó a Arabia Saudí para sostener "reuniones urgentes de coordinación", según informó Axios. La embajada saudí en Washington y la Casa Blanca optaron por no comentar sobre estas reuniones, manteniendo un velo de discreción sobre las negociaciones.
Implicaciones para el Comercio Global
La situación en el Mar Rojo y el avance hutí tienen profundas implicaciones para el comercio internacional. El estrecho de Bab al Mandeb es una arteria vital, y cualquier interrupción en su tráfico podría tener consecuencias económicas significativas a nivel global, sumándose a las ya existentes por la situación en Ormuz.
Analistas señalan que la negativa de Trump podría interpretarse como una estrategia para evitar una escalada mayor, pero también podría ser vista como una falta de apoyo a un aliado clave en un momento crítico. La decisión saudí de buscar ayuda directa y la respuesta estadounidense plantean interrogantes sobre la futura estabilidad de la región y la efectividad de las alianzas en la lucha contra el terrorismo y la influencia iraní.
La diplomacia en Oriente Medio se encuentra en un punto delicado, donde las decisiones de un líder pueden tener repercusiones a miles de kilómetros y afectar la seguridad y la economía global. La postura de Trump, enfocada en prioridades específicas, deja a aliados como Arabia Saudí en una posición de mayor autonomía, pero también de mayor riesgo.
El futuro inmediato dependerá de la capacidad de Arabia Saudí para contener el avance hutí por sí sola, y de la evolución de las tensiones con Irán en el Estrecho de Ormuz. La región se mantiene en vilo, observando los próximos movimientos de los actores clave en este complejo tablero geopolítico.