El mandatario estadounidense Donald Trump ha intervenido en la crisis que sacude a la FIFA, emitiendo un contundente respaldo a su presidente, Gianni Infantino. En un mensaje difundido a través de su red social Truth Social, Trump calificó a Infantino como un dirigente "formidable" y advirtió que el organismo rector del fútbol mundial cometería un "terrible error" si considerara reemplazarlo antes de las elecciones previstas para marzo de 2027.
Trump no escatimó en elogios hacia la gestión de Infantino, atribuyéndole el éxito de la reciente Copa del Mundo. Según el presidente estadounidense, la competición difícilmente alcanzaría niveles similares de éxito y rentabilidad si Infantino dejara la presidencia. "Acaba de presidir la Copa del Mundo más exitosa", afirmó Trump, sugiriendo que la marcha del actual líder significaría un retroceso para el torneo.
Presión y Rebelión en la FIFA
El respaldo de Trump llega en un momento crítico para Gianni Infantino, quien enfrenta una creciente presión interna dentro de la FIFA. Diversas confederaciones han mostrado su descontento, principalmente a raíz de un proyecto que buscaba abrir el organismo a inversores privados y que, aunque finalmente fue abandonado, generó profundas divisiones.
Infantino, quien hasta ahora es el único candidato declarado para las elecciones de marzo de 2027, aspira a extender su mandato por otros cuatro años. Sin embargo, la crisis ha exacerbado las diferencias entre las distintas organizaciones que componen la FIFA. Las confederaciones de Europa (UEFA), Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (Concacaf), y Asia (AFC) han sido las voces más críticas, buscando activamente que Infantino abandone la presidencia.
Estas tres organizaciones intentaron consolidar su posición mediante una carta abierta, buscando sumar a la "familia del fútbol" a su causa. En el documento, cuestionaron la aparente concentración de poder y la pérdida de confianza en el liderazgo actual de la FIFA. "El liderazgo en el fútbol no es una posesión. No se trata de conservar —o exigir— el poder para uno mismo", señalaron UEFA, Concacaf y AFC, añadiendo que cuando la confianza se rompe y una persona se antepone al colectivo que le otorgó autoridad, "ese deber ha sido abandonado".
Una Relación Cercana y un Premio Polémico
La defensa pública de Trump hacia Infantino no surge de la nada, sino que se enmarca en un contexto de una relación pública y políticamente activa entre ambos. Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, se ha observado una cercanía notable entre el presidente estadounidense y el dirigente de la FIFA.
Esta relación ha tenido también gestos institucionales significativos. En diciembre de 2025, Gianni Infantino entregó a Donald Trump el Premio de la Paz de la FIFA, un reconocimiento creado específicamente por el organismo para esa ocasión. Este acto, en su momento, fue interpretado como un acercamiento entre ambos líderes en el ámbito deportivo y político.
Ahora, mientras Infantino navega por las aguas turbulentas de las críticas internas y las demandas de dimisión por parte de confederaciones influyentes, el apoyo explícito de Trump se suma a la compleja disputa por el futuro de la presidencia de la FIFA. Las elecciones, programadas para marzo de 2027, se perfilan como un punto de inflexión, con Infantino como único aspirante declarado hasta la fecha, pero con una oposición interna que parece ganar fuerza.
El escenario actual dentro de la FIFA, con divisiones internas y cuestionamientos a la autoridad de su presidente, contrasta con la imagen de unidad y éxito que Trump intenta proyectar. La intervención del presidente estadounidense añade una capa de complejidad política a lo que, en principio, podría considerarse una disputa interna de un organismo deportivo internacional.
La FIFA, como entidad global, se encuentra en una encrucijada. Las decisiones que se tomen en los próximos meses no solo definirán el liderazgo del fútbol mundial, sino que también podrían tener repercusiones en la percepción pública del deporte y su gobernanza. La postura de confederaciones como la UEFA, Concacaf y AFC, que representan a una gran parte del fútbol mundial, no puede ser ignorada, y la presión ejercida sugiere un descontento generalizado con la dirección actual.
El papel de Donald Trump en esta disputa, aunque sea a través de declaraciones públicas, subraya la creciente politización de las organizaciones deportivas internacionales. La FIFA, históricamente un ente autónomo, se ve ahora envuelta en un debate donde las alianzas políticas y los intereses personales parecen jugar un papel cada vez más relevante, tal como lo evidencia la intervención del líder de una de las potencias mundiales.
La Copa del Mundo, el evento cumbre del fútbol, es un negocio multimillonario y un escaparate global. La gestión de su éxito y rentabilidad es, sin duda, un factor clave en la evaluación de cualquier presidente de la FIFA. Las afirmaciones de Trump sobre el éxito sin precedentes bajo el mandato de Infantino buscan reforzar la idea de que un cambio en este momento sería perjudicial para los intereses económicos y deportivos del fútbol a nivel mundial.
Sin embargo, las confederaciones críticas argumentan que la búsqueda de poder y la concentración de autoridad pueden ir en detrimento de los principios fundamentales del deporte. La "familia del fútbol", como la denominan, parece estar dividida entre quienes priorizan la continuidad y la estabilidad económica, y quienes abogan por una mayor transparencia, rendición de cuentas y una distribución más equitativa del poder dentro del organismo.
El futuro de Gianni Infantino al frente de la FIFA pende de un hilo, y la intervención de Donald Trump, si bien puede ser vista como un apoyo crucial, también podría ser interpretada por algunos como una injerencia externa en los asuntos internos de una organización deportiva. La resolución de esta crisis definirá no solo el liderazgo del fútbol, sino también el equilibrio de poder dentro de una de las instituciones deportivas más influyentes del planeta.