En un pronunciamiento contundente que resuena desde Chilpancingo, Guerrero, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha lanzado una severa advertencia a la clase política y a la sociedad en general: aquel que aplauda, justifique o permanezca en silencio ante la represión que sufre el magisterio, debe ser "desconocido como compañero de izquierda". La declaración, cargada de indignación y firmeza, establece un criterio innegociable para definir la lealtad a las causas progresistas y populares.

La exigencia de la CNTE no es un llamado menor. Proviene de un sector históricamente combativo, cuya lucha por los derechos laborales y educativos ha sido pilar de movimientos sociales en México. Al vincular la defensa de sus agremiados con la propia definición de la "izquierda", el sindicato magisterial busca cerrar filas y señalar a quienes, desde su perspectiva, han traicionado los principios fundamentales de solidaridad y justicia social.

LA LÍNEA ROJA DE LA IZQUIERDA

El mensaje es claro y directo: "quien se pone del lado del tolete, se pone del lado del patrón". Esta frase, cargada de simbolismo y arraigo popular, subraya la percepción de la CNTE de que la represión contra los maestros no es un acto aislado, sino una manifestación de un poder autoritario que busca someter a quienes defienden los intereses de los trabajadores. Por lo tanto, cualquier justificación o silencio ante dicha represión se interpreta como una complicidad con ese poder.

La CNTE evoca la memoria de figuras históricas como Othón Salazar Ramírez, un referente del Partido Comunista Mexicano (PCM) en la región de La Montaña de Guerrero. Al mencionar su liderazgo en el PCM desde 1979 hasta la disolución del partido en los años 80, la organización magisterial busca anclar su postura en una tradición de lucha y principios ideológicos sólidos. Se presentan no solo como un sindicato, sino como herederos de una corriente de pensamiento y acción comprometida con las causas populares.

En el contexto actual, donde las protestas sociales a menudo enfrentan respuestas contundentes por parte de las autoridades, la postura de la CNTE adquiere una relevancia particular. La organización parece anticipar o responder a posibles escenarios donde la disidencia magisterial sea objeto de medidas coercitivas, y busca establecer un marco ético y político para evaluar las reacciones de otros actores, especialmente aquellos que se autodenominan "de izquierda".

ANTECEDENTES DE LUCHA Y REPRESIÓN

Históricamente, la CNTE ha sido protagonista de numerosas movilizaciones y paros nacionales, a menudo en confrontación con las políticas educativas y laborales implementadas por diversos gobiernos. Sus demandas han abarcado desde la derogación de reformas educativas hasta la exigencia de mejores condiciones salariales y laborales, pasando por la defensa de la educación pública y gratuita.

Estas luchas no han estado exentas de momentos de tensión y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Las imágenes de policías o elementos de seguridad pública interviniendo en protestas magisteriales son un recurrente en la historia reciente de México. La CNTE ha denunciado en múltiples ocasiones el uso excesivo de la fuerza, la criminalización de la protesta y la violación de derechos humanos durante sus manifestaciones.

La referencia a Othón Salazar Ramírez y su legado en el PCM no es casual. Busca conectar la lucha actual de la CNTE con las raíces históricas del comunismo y el socialismo en México, movimientos que, en teoría, se caracterizan por su defensa de los trabajadores y su oposición a las estructuras de poder opresivas. Al invocar esta herencia, la CNTE pretende legitimar su postura y exigir coherencia ideológica a quienes comparten ese espectro político.

IMPLICACIONES POLÍTICAS Y SOCIALES

La declaración de la CNTE tiene profundas implicaciones políticas. Divide el terreno de juego ideológico, obligando a otros grupos y figuras que se identifican con la izquierda a posicionarse públicamente respecto a la represión del magisterio. El silencio o la justificación de la violencia contra los maestros podría significar, según la CNTE, una expulsión tácita de ese círculo ideológico.

Esto podría generar tensiones internas dentro de los propios partidos y movimientos de izquierda, así como en organizaciones sociales afines. Aquellos que han mantenido una postura ambigua o que han priorizado la "estabilidad" o el "orden" sobre la defensa de los derechos de los manifestantes, se verán en la mira de la CNTE.

Además, la postura de la CNTE refuerza su imagen como un actor político intransigente y defensor de los principios, lo que podría fortalecer su base de apoyo entre los trabajadores de la educación y otros sectores sociales que se identifican con su causa. Les permite marcar una diferencia clara con aquellos que consideran meros oportunistas o reformistas.

La estrategia de la CNTE también puede ser vista como un intento de presionar al gobierno en turno, independientemente de su filiación política. Al definir quién es y quién no es "de izquierda" en función de su actitud ante la represión, la CNTE busca influir en el debate público y en la agenda política, colocando la defensa de los derechos de los trabajadores como un criterio fundamental de la verdadera izquierda.

EL CONTEXTO DE LA REPRESIÓN

Es crucial entender el contexto en el que surge esta declaración. Las protestas magisteriales, a menudo vinculadas a demandas laborales y salariales, así como a la oposición a ciertas políticas educativas, han sido históricamente reprimidas en México. La CNTE ha sido una de las organizaciones más visibles y persistentes en esta lucha, enfrentándose a gobiernos de distintos partidos.

La "represión" a la que alude la CNTE puede manifestarse de diversas formas: desde la disolución violenta de marchas y plantones, hasta el uso de la fuerza para desalojar instalaciones, pasando por la criminalización de líderes y la imposición de sanciones administrativas o laborales.

La exigencia de la CNTE de "desconocer como compañero de izquierda" a quien no condene esta represión, busca crear un estándar de comportamiento y solidaridad. Implica que la defensa de los derechos humanos y laborales de los trabajadores no es negociable, y que cualquier desviación de este principio constituye una traición a la causa de la izquierda.

MIRANDO HACIA EL FUTURO

La postura de la CNTE pone sobre la mesa un debate fundamental sobre la identidad y los principios de la izquierda en México. ¿Qué significa ser de izquierda en el siglo XXI? ¿Cuáles son los límites de la tolerancia ante la violencia estatal contra los movimientos sociales? La CNTE ha ofrecido su respuesta, y ahora espera la reacción de otros actores.

El pronunciamiento de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación no es solo una advertencia a sus adversarios, sino también una llamada a la reflexión y a la acción para aquellos que comparten su ideología. La definición de "compañero de izquierda" queda ahora sujeta a un escrutinio más riguroso, basado en la solidaridad activa y la condena inequívoca de la represión.

La organización magisterial, fiel a su historia de lucha, se posiciona una vez más como un referente moral y político, exigiendo coherencia y principios a quienes pretenden representar o defender las causas populares. La pelota está ahora en la cancha de aquellos que se autodenominan "de izquierda", quienes deberán decidir si cumplen con el estándar establecido por la CNTE o corren el riesgo de ser señalados como cómplices de la opresión.