El panorama interno de Morena se sacude ante las fuertes declaraciones de Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional del partido y gobernador de Sonora. En una sesión del Consejo Nacional, Durazo lanzó una advertencia contundente: ganar una encuesta no garantiza que un aspirante realmente sirva a la causa de la "transformación" que pregona el partido. La crítica apunta directamente a aquellos que, según el mandatario, recurren a prácticas cuestionables para inflar su popularidad y asegurar posiciones, en lugar de construir un respaldo genuino desde las bases.
"No todos los que aspiran ganan, pero no todos los que ganan sirven a la causa fundamental de la transformación", sentenció Durazo, evidenciando una profunda grieta en la estrategia de selección de candidatos. La acusación se dirige a quienes, en su afán por incrementar ficticiamente su potencial electoral, pagan a medios de comunicación para obtener resultados favorables en las encuestas. Estas prácticas, calificadas por Durazo como "perversas", desvirtúan el espíritu original del movimiento y priorizan la ambición personal sobre el servicio público.
En un llamado a la reflexión, Durazo instó a los militantes de Morena a mirar más allá de la coyuntura política inmediata y a reafirmar los principios fundacionales del partido. Recordó que Morena no nació para la administración de cuotas de poder, sino como la expresión de una energía social acumulada a lo largo de generaciones, con el objetivo de construir un país más justo, democrático, igualitario y soberano. La declaración subraya la preocupación de que el partido se esté desviando de su misión original, seducido por las mieles del poder y las estrategias electorales cortoplacistas.
La Evaluación Más Allá de las Encuestas
Durazo enfatizó la necesidad de fortalecer la valoración política de quienes aspiran a encabezar las coordinaciones estatales de Morena, de cara a las elecciones de 2027. Propuso que la evaluación de los perfiles debe ir más allá de los resultados de las encuestas, que pueden ser manipulados. Se debe considerar la lealtad al movimiento, la coherencia ideológica y la capacidad de servicio real a la ciudadanía. La crítica implícita es que el partido se ha vuelto vulnerable a la influencia de intereses particulares que buscan capitalizar el nombre de Morena sin compartir sus ideales.
El gobernador de Sonora, con su discurso, parece querer reinstaurar un debate interno sobre la pureza ideológica y la vocación de servicio que deben caracterizar a los cuadros morenistas. La advertencia es clara: la victoria electoral a cualquier costo puede ser una derrota para los principios que dieron origen a la "Cuarta Transformación". La estrategia de Durazo busca, en apariencia, depurar el partido de oportunistas y asegurar que quienes ocupen posiciones de liderazgo sean verdaderos promotores de la agenda social y política de Morena.
Fortaleciendo Alianzas Estratégicas
Paralelamente a la crítica interna, Durazo aprovechó el Consejo Nacional para hacer un llamado a la unidad y al fortalecimiento de las alianzas de Morena con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT). Reconoció la importancia de estos pactos electorales, pero advirtió contra la complacencia. Subrayó que no se debe dar por sentado el éxito de estas coaliciones ni asumir que la eventual salida de un aliado representaría una derrota automática.
"Tenemos que partir de lo que juntos podemos ganar", afirmó Durazo, instando a privilegiar el diálogo y a evitar acciones o palabras que puedan debilitar los vínculos entre los partidos coaligados. Su mensaje es un claro intento por contrarrestar cualquier señal de división interna o externa que pudiera ser capitalizada por la oposición. La referencia a "quienes llevan años frotándose las manos y redactando el acta de defunción de nuestra alianza" sugiere una percepción de que existen fuerzas interesadas en desestabilizar el bloque oficialista.
Durazo hizo hincapié en que, mientras los adversarios esperan una fractura, Morena y sus aliados deben redoblar esfuerzos para consolidar sus relaciones internas y externas. La frase "Hablando se entiende la gente" encapsula su estrategia: fomentar la comunicación y la cooperación para sortear las diferencias y presentar un frente unido ante el electorado. Este llamado a la cohesión se da en un contexto de creciente competencia electoral y de la necesidad de mantener la hegemonía política del oficialismo.
La postura de Durazo refleja una tensión palpable dentro de Morena entre la pragmática electoral y la pureza ideológica. Por un lado, la necesidad de ganar elecciones impulsa alianzas y la selección de perfiles competitivos, incluso si su trayectoria no es impecable. Por otro, la retórica fundacional del movimiento exige lealtad a los principios y un compromiso inquebrantable con la "transformación". La crítica del gobernador sonorense pone de manifiesto el desafío constante de equilibrar estas dos fuerzas, un dilema que definirá el futuro del partido y de la agenda política del país.
El discurso de Durazo, aunque crítico, puede interpretarse como un intento de reencauzar al partido hacia sus orígenes, buscando purificar su base y asegurar que el poder ganado se traduzca en un servicio genuino a la ciudadanía. La efectividad de estas declaraciones y la respuesta que generen en las bases y en la dirigencia de Morena serán cruciales para entender la dirección que tomará el partido en los próximos procesos electorales y en la consolidación de su proyecto político a largo plazo. La autocrítica, si bien necesaria, siempre genera incomodidad y puede ser vista como una señal de debilidad o, por el contrario, como un acto de fortaleza y honestidad política.