La decisión de cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, tomada en 2018 por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, continúa pasando factura financiera al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). A pesar de que la monumental obra nunca llegó a recibir un solo pasajero, el Fideicomiso del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (MEXCAT) ha realizado un nuevo pago de 565.9 millones de dólares para saldar una parte de los bonos emitidos para financiar el proyecto. Sin embargo, la deuda pendiente aún se mantiene en una cifra considerable: 3,152 millones de dólares.
El Pago y la Deuda Pendiente
El reciente desembolso, efectuado el 2 de noviembre, se destinó a cubrir parte de las Notas Preferentes Garantizadas con una tasa de interés del 4.250% y con vencimiento programado para 2026, conocidas popularmente como el Bono 2026. Tras esta amortización, el saldo de la deuda se ha reducido, pero aún quedan en circulación tres notas preferentes garantizadas que siguen representando un compromiso financiero significativo para el AICM.
Financiando la Cancelación con la TUA
El origen de este compromiso financiero se remonta a la abrupta cancelación del NAIM, una decisión que optó por mantener en operación el AICM. Para cumplir con los compromisos adquiridos con los inversionistas que aportaron capital para el proyecto inconcluso, se estableció el Fideicomiso MEXCAT. Este fideicomiso tiene la responsabilidad de administrar los recursos y asegurar el servicio de la deuda contraída a través de bonos internacionales.
Según un comunicado emitido por la Secretaría de Marina, entidad que actualmente supervisa las operaciones del AICM, el pago del Bono 2026 fue posible gracias a una combinación de factores. Entre ellos, destaca el fortalecimiento de los flujos de la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA) y la mejora en el patrimonio del fideicomiso. La recuperación del tráfico de pasajeros tras la pandemia de COVID-19 ha sido un motor clave, con una tasa de crecimiento anual promedio del 4% entre 2021 y 2025, lo que ha impulsado la generación de ingresos por concepto de la tarifa aeroportuaria.
Factores que Ayudan a Mitigar la Deuda
Adicionalmente, las autorizaciones otorgadas en 2025 y el presente año para incrementar la capacidad operativa del aeropuerto, elevando las operaciones por hora de 43 a 46, han contribuido positivamente. La apreciación del tipo de cambio frente al dólar también ha jugado un papel favorable, generando flujos excedentes de la TUA que se destinan a complementar el pago del Bono 2026, ayudando así a mitigar los riesgos asociados a la volatilidad cambiaria.
La gestión de los flujos de la TUA ha sido optimizada para asegurar su máximo aprovechamiento y su aplicación al cumplimiento de los compromisos financieros. La Secretaría de Marina ha resaltado la importancia del acompañamiento, la coordinación y el monitoreo constante por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, cuya intervención ha sido crucial para el cumplimiento oportuno de las obligaciones derivadas de la cancelación del NAIM.
Sin Afectar Operaciones ni Finanzas
Un punto destacado por la dependencia es que el cumplimiento de los compromisos asociados al Bono 2026 se ha realizado sin impactar negativamente las finanzas ni el desempeño operativo del AICM. Paralelamente, la gestión de los flujos de la TUA ha permitido no solo cumplir con la deuda, sino también contribuir al financiamiento de las obras de remodelación del aeropuerto, que se encuentran en sus primeras y segundas etapas.
Mirando Hacia el Futuro
De cara al futuro, el Fideicomiso MEXCAT ha asegurado que continuará trabajando diligentemente para garantizar el cumplimiento de todas las obligaciones financieras establecidas tras la cancelación del NAIM. Esto incluye las notas que aún permanecen en circulación, manteniendo la estructura de garantía correspondiente para salvaguardar los intereses de los tenedores de bonos.
La situación subraya la compleja herencia financiera que dejó la decisión de cancelar un proyecto aeroportuario de gran envergadura. Aunque el NAIM nunca se materializó, su sombra financiera se proyecta sobre el AICM, obligando a los viajeros a seguir contribuyendo a través de la TUA para saldar compromisos que, en teoría, deberían haber desaparecido con la obra inconclusa. La administración actual enfrenta el desafío de gestionar esta deuda mientras busca modernizar la infraestructura existente, un equilibrio delicado entre las decisiones pasadas y las necesidades presentes.
En el contexto político mexicano, la cancelación del NAIM fue una de las decisiones emblemáticas del inicio del sexenio de López Obrador, presentada como un acto de austeridad y de escucha a las demandas ciudadanas. Sin embargo, los costos financieros asociados a esta decisión, como la deuda pendiente del AICM, han sido objeto de análisis y crítica por parte de diversos sectores, quienes cuestionan la eficiencia y el costo real de tales determinaciones.
La dependencia de la TUA para cubrir estas obligaciones también genera debate sobre la carga que recae sobre los usuarios del transporte aéreo. Si bien es una fuente de ingresos para el aeropuerto, su destino para saldar deudas de proyectos cancelados puede ser visto como un uso no óptimo de los recursos, especialmente si se considera la necesidad de inversión en otras áreas de la infraestructura aeroportuaria o en servicios públicos.
La Secretaría de Marina, al frente de la administración del AICM, ha mostrado una gestión enfocada en la eficiencia operativa y financiera. Su rol en la supervisión y el cumplimiento de los compromisos de deuda es fundamental para mantener la estabilidad del aeropuerto y la confianza de los inversionistas. La coordinación con Hacienda y Crédito Público es, sin duda, un pilar para navegar estas complejas finanzas.
En retrospectiva, la historia del NAIM y su secuela financiera es un recordatorio de las profundas implicaciones económicas y administrativas que conllevan las decisiones de alto nivel en proyectos de infraestructura. La deuda que aún persiste es un testimonio tangible de los costos ocultos de la cancelación, un legado que seguirá resonando en las finanzas del AICM y en el bolsillo de los viajeros por un tiempo considerable.