Un Tesla Model S 2021 se embarcará en una audaz travesía de más de 4,000 kilómetros, participando en la legendaria Carrera Panamericana. Este hito no busca la gloria deportiva, sino servir como un riguroso examen de la infraestructura eléctrica mexicana, identificando puntos débiles y oportunidades para la expansión de la red de carga.
La iniciativa, liderada por Eugenio Grandio, presidente de la Electromobility Association (EMA), responde directamente a la persistente duda sobre la capacidad de los vehículos eléctricos para realizar viajes de larga distancia en México. "En México todavía se sigue diciendo que no se puede viajar en un coche eléctrico. Entonces pensé, ¿cómo podemos demostrar en la prueba máxima que se puede viajar en México? Y dije, pues con la Carrera Panamericana", declaró Grandio en una entrevista exclusiva con Expansión.
El recorrido trazado abarca un desafío geográfico considerable, iniciando en Tuxtla Gutiérrez y culminando en Zacatecas, con paradas intermedias en Veracruz, Ciudad de México, Puebla, Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí. La heterogeneidad en la disponibilidad de cargadores representa el principal obstáculo, siendo el sureste del país el tramo más crítico y exigente para la estrategia de abastecimiento energético del equipo.
Una Estrategia de Carga Multifacética
El plan de recarga del equipo es tan innovador como la propia carrera. No se limita a un solo método, sino que integra una combinación inteligente de carga lenta nocturna en hoteles, el uso de estaciones de carga rápida estratégicamente ubicadas y una unidad móvil de asistencia especialmente diseñada para acompañar al vehículo durante toda la competencia.
Grupo Posadas, un aliado clave en esta aventura, facilitará el acceso a los cargadores instalados en sus establecimientos. La logística consiste en que el Tesla recupere energía durante la noche, maximizando el tiempo de inactividad del equipo para asegurar la autonomía necesaria para el siguiente tramo.
Para los desplazamientos intermedios, la colaboración con Fast, otro patrocinador, proporcionará acceso a su infraestructura de carga rápida. Como respaldo crucial, una van adaptada por una empresa oaxaqueña, equipada con baterías y capaz de suministrar hasta 30 kW, actuará como un servicio de asistencia móvil, garantizando energía en puntos donde la infraestructura fija sea inexistente o insuficiente.
La filosofía de carga se centra en la eficiencia: no se busca llenar la batería al 100% en cada parada, sino recuperar la energía estrictamente necesaria para alcanzar el siguiente punto de recarga. "Entonces el reto está en ir viendo cuál es la solución de carga ideal para cada momento", explicó Grandio, subrayando la adaptabilidad como clave del éxito.
Un Laboratorio sobre Ruedas para la Infraestructura
El equipo ha desarrollado un mapa detallado de las rutas, puntos de carga y ha establecido contacto con operadores para anticipar cualquier necesidad logística. El objetivo trasciende la simple finalización del recorrido; se trata de transformar los más de 4,000 kilómetros en un laboratorio a cielo abierto para la infraestructura eléctrica.
"Queremos generar data y compartirla con los operadores de carga. Decirles, 'mira, aquí son los huecos en donde todavía falta infraestructura, este cargador no jaló, este sí, aquí tuvimos estas dificultades'", detalló Grandio. Al concluir la carrera, se elaborará un informe exhaustivo que documentará los tiempos y la energía consumida a través de cada método de carga, además de identificar las áreas prioritarias para el desarrollo de nueva infraestructura.
El Desafío del Sureste y el Auge Emprendedor
Las cifras actuales indican que México cuenta con más de 3,600 cargadores y alrededor de 60,000 puntos de carga. Sin embargo, Grandio enfatiza que el problema no radica únicamente en la cantidad, sino en su distribución geográfica y, de manera crucial, en la disponibilidad de carga rápida para rutas de larga distancia.
Mientras que el centro del país exhibe una red de carga relativamente avanzada, con corredores como los que unen la Ciudad de México con Querétaro y Guanajuato, el sureste presenta un panorama distinto, con "retos" aún por superar. En Chiapas, por ejemplo, se identificó una electrolinera privada en Tuxtla Gutiérrez con seis estaciones de carga rápida, así como iniciativas independientes de emprendedores que han instalado cargadores en sus negocios.
Grandio vislumbra un futuro donde la expansión de la infraestructura de movilidad eléctrica no dependa exclusivamente de grandes redes nacionales, sino que también abra espacio para pequeñas empresas y emprendedores que ven en la electromovilidad una prometedora oportunidad de negocio.
El Tesla que competirá no será un vehículo de serie. Ha sido preparado con especificaciones de seguridad de alto rendimiento, incluyendo una jaula de seguridad, sistemas de extinción de incendios, frenos reforzados, rines de aluminio forjado y una suspensión a medida para vehículos eléctricos. Montará neumáticos Pirelli diseñados específicamente para este tipo de automóviles.
Con aproximadamente 650 caballos de fuerza, una aceleración de 0 a 100 km/h en cerca de tres segundos, tracción en las cuatro ruedas y un peso de alrededor de 2,100 kilogramos, este Model S está listo para enfrentar el desafío de la Panamericana, sirviendo como un embajador de la tecnología eléctrica y un catalizador para el futuro de la movilidad sostenible en México.