TELNOR APRIETA LA TUERCA

En un movimiento que ha encendido las alarmas en el sector laboral, Telnor, una subsidiaria clave de Telmex y parte del conglomerado América Móvil, ha procedido al despido de 200 trabajadores en Baja California y Sonora. La empresa, que opera como una filial regional de Telmex en el noroeste de México, argumenta enfrentar serias presiones financieras y una deuda que oscilaría entre los 5,000 y 7,000 millones de pesos. Esta situación, según voceros de la compañía, haría insostenible el mantenimiento de los contratos laborales actuales en varios de sus centros de operación.

La oferta de Telnor a los empleados afectados, quienes en su mayoría contaban con una antigüedad de alrededor de ocho años y contratos que incluían beneficios como jubilación y primas por antigüedad, ha sido la de ofrecer una liquidación completa a cambio de la firma de su renuncia. Esta propuesta, expuesta en un video al que tuvo acceso Expansión, fue presentada al Sindicato de Telefonistas, aunque, según trascendió, no hubo una respuesta favorable por parte de la organización gremial. Uno de los apoderados de la empresa intentó persuadir a los trabajadores, señalando que la liquidación al 100% representaba el “mejor escenario” y sugiriendo la posibilidad de futuras oportunidades laborales si aceptaban el acuerdo.

RESISTENCIA SINDICAL Y ACUSACIONES DE INJUSTICIA

Sin embargo, los trabajadores despedidos se han negado a firmar la renuncia, rechazando así la propuesta de la empresa. A pesar de su negativa, se les ha solicitado la entrega de sus herramientas de trabajo, bajo el argumento de que, formalmente, ya no existe una relación laboral vigente con Telnor. Esta situación ha provocado la intervención del Sindicato de Telefonistas, que ha solicitado formalmente la intervención de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, así como de autoridades laborales federales y estatales, y de las instancias de conciliación y justicia laboral. El sindicato considera que se trata de despidos injustificados y ha emitido un comunicado enérgico.

“Los trabajadores no pueden convertirse en la variable de ajuste frente a decisiones empresariales, controversias regulatorias o problemas financieros ajenos a su responsabilidad”, sentenció el comunicado sindical. La organización gremial enfatizó que el respeto al empleo, la libertad sindical, la contratación colectiva y el debido proceso laboral son principios fundamentales que deben ser garantizados en todo momento. La postura del sindicato subraya la tensión existente entre las necesidades financieras de las empresas y los derechos laborales de los trabajadores, especialmente en un contexto de reestructuración y ajustes.

UN PASADO RECIENTE DE MULTAS Y AJUSTES FINANCIEROS

Estos despidos no ocurren en un vacío, sino que se enmarcan en un periodo de dificultades financieras y regulatorias para la compañía. Recientemente, Telnor tuvo que saldar una multa considerable que ascendía a 1,311 millones de pesos. Esta sanción se derivó de una presunta violación a la regulación de preponderancia de Telmex. En su momento, la empresa señaló que dicha multa representaba aproximadamente el 6% de los ingresos obtenidos en 2016 por esa subsidiaria. Con la actualización financiera, el monto de la multa se elevó a 1,791 millones de pesos. Este cargo extraordinario tuvo un impacto directo en los resultados financieros de Telmex, afectando su EBITDA (beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones), que disminuyó un 7.2% en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Daniel Hajj, director general de América Móvil, calificó la sanción como “desproporcionada” durante una conferencia con analistas. La magnitud de la multa y su impacto financiero evidencian las complejidades regulatorias y económicas que enfrenta el sector de las telecomunicaciones, especialmente para empresas con posiciones dominantes en el mercado.

EL PESO DE LAS PENSIONES SOBRE TELMEX Y SUS FILIALES

Más allá de las multas y las deudas operativas, uno de los lastres financieros más significativos para Telmex y, por extensión, para sus filiales como Telnor, son las obligaciones relacionadas con las pensiones y jubilaciones de sus empleados. El esquema de jubilaciones se ha convertido en un frente financiero y laboral crítico para la compañía. Carlos Slim, presidente honorario de América Móvil y Grupo Carso, ha reconocido públicamente que la situación de las jubilaciones de Telmex representa un “problema delicado”, comparable a los desafíos que enfrenta Petróleos Mexicanos (Pemex) en este rubro.

Los números reflejan la magnitud del reto. La Obligación por Beneficios Definidos (OBD) de Telmex, que representa el compromiso financiero futuro de la empresa con sus trabajadores jubilados, experimentó un incremento del 21% entre 2016 y 2024, alcanzando la cifra de 294,892 millones de pesos. Paralelamente, los activos destinados a financiar estas obligaciones disminuyeron un 12% en el mismo periodo, quedando en 156,368 millones de pesos. Esta disparidad entre el crecimiento de las obligaciones y la reducción de los activos ha provocado que el déficit del plan de pensiones se disparara un 111%, pasando de 65,364 millones a 138,525 millones de pesos.

UN GASTO ANUAL QUE AHOGA LAS FINANZAS

Adicionalmente, Telmex debe destinar anualmente una suma considerable para cubrir las obligaciones corrientes con sus jubilados. En 2025, los pagos por concepto de pensiones y primas de antigüedad sumaron 37,176 millones de pesos, lo que representó un aumento del 4.1% respecto al año anterior. Este monto anual es tan elevado que equivale aproximadamente a cinco veces el EBITDA de Telmex registrado en el cuarto trimestre de 2025, que fue de 7,408 millones de pesos. Este dato pone de manifiesto el peso insostenible que el esquema de pensiones ejerce sobre la viabilidad financiera del negocio, obligando a la empresa a buscar constantemente medidas de ajuste, como los recientes despidos en Telnor, para intentar mitigar estas presiones.

La situación de Telnor es un reflejo de los complejos desafíos que enfrentan las empresas de telecomunicaciones en México, donde las deudas históricas, las presiones regulatorias y los compromisos laborales a largo plazo se entrelazan, generando un panorama de incertidumbre para sus trabajadores y para el sector en general. La postura de América Móvil, que hasta el cierre de esta edición no había emitido comentarios, deja en el aire las verdaderas intenciones y la estrategia a seguir ante esta crisis laboral y financiera.

EL SECTOR EMPRESARIAL Y LA NECESIDAD DE ESTABILIDAD

Desde la perspectiva del sector empresarial y productivo, la situación de Telnor es un recordatorio de la fragilidad financiera que pueden enfrentar incluso grandes corporaciones. La necesidad de mantener la competitividad y la rentabilidad a menudo choca con las obligaciones laborales y los compromisos adquiridos en el pasado. En este contexto, la oferta de liquidación al 100% por renuncia, aunque presentada como una solución, genera preocupación entre los trabajadores y el sindicato, quienes la interpretan como un intento de evadir responsabilidades y desmantelar derechos laborales.

Los empresarios y el sector productivo, si bien comprenden la necesidad de eficiencia y reestructuración para la supervivencia de las empresas, también reconocen la importancia de un marco laboral estable y justo. Los despidos masivos, incluso cuando se ofrecen liquidaciones completas, pueden generar un clima de incertidumbre y desconfianza, afectando la productividad y el clima laboral a largo plazo. La búsqueda de un equilibrio entre la salud financiera de las empresas y la protección de los derechos de los trabajadores es un desafío constante para la economía mexicana.

IMPLICACIONES A LARGO PLAZO Y EL ROL DEL ESTADO

Las implicaciones de estos despidos van más allá de los 200 trabajadores afectados. Sentar un precedente de despidos bajo estas circunstancias podría debilitar la posición negociadora de los sindicatos y sentar un precedente preocupante para otros sectores. La intervención de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social es crucial para garantizar que se respeten los derechos laborales y que se busque una solución justa y equitativa para todas las partes involucradas. El Estado tiene la responsabilidad de mediar en estos conflictos y asegurar que las decisiones empresariales no se tomen a costa del bienestar de los trabajadores.

La situación financiera de Telmex y sus filiales, marcada por deudas millonarias y el peso de las obligaciones pensionales, exige una revisión profunda de sus modelos de negocio y estrategias financieras. Si bien la empresa busca asegurar su viabilidad a largo plazo, es fundamental que estos ajustes se realicen dentro del marco legal y con pleno respeto a los derechos laborales. La transparencia en la comunicación y la voluntad de diálogo con los representantes de los trabajadores serán claves para superar esta crisis y restaurar la confianza en el sector de las telecomunicaciones.

UN LLAMADO A LA RESPONSABILIDAD CORPORATIVA

En última instancia, el caso de Telnor pone de relieve la necesidad de una mayor responsabilidad corporativa en México. Las empresas, especialmente aquellas con posiciones dominantes en el mercado, deben operar con un sentido de compromiso social y ético. Esto implica no solo buscar la rentabilidad, sino también contribuir al desarrollo económico y social del país, garantizando condiciones laborales dignas y respetando los derechos de sus empleados. El sector empresarial, en su conjunto, debe reflexionar sobre cómo equilibrar la búsqueda de la eficiencia con la protección del capital humano, un pilar fundamental para el crecimiento sostenible.

La presión financiera que enfrenta Telnor es un síntoma de problemas más profundos en la estructura de costos y pasivos de Telmex. La gestión de las pensiones, en particular, representa un desafío mayúsculo que requiere soluciones innovadoras y sostenibles. La oferta de liquidación al 100% por renuncia, aunque pueda parecer una salida financiera a corto plazo, podría tener repercusiones negativas a largo plazo en la reputación de la empresa y en la moral de sus empleados. La búsqueda de un acuerdo que beneficie a ambas partes, respetando los derechos laborales y asegurando la viabilidad de la empresa, es el camino más deseable.