La industria del autotransporte en México se encuentra en un punto de inflexión, donde la simple renovación de la flota vehicular ya no es suficiente para asegurar su modernización. Según expertos y representantes del sector, el verdadero motor del cambio reside en la actualización del marco regulatorio, un paso indispensable para integrar nuevas tecnologías, reforzar la seguridad vial y transitar hacia vehículos con menores emisiones contaminantes.

Este consenso emergió durante el 26 Foro Nacional del Transporte de Mercancías, organizado por la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP). En el panel titulado “Marco regulatorio y tecnología para el transporte del futuro”, se subrayó la necesidad de que la regulación evolucione al mismo ritmo que la innovación tecnológica.

Alex Theissen Long, presidente de la ANTP, destacó la oportunidad histórica que enfrenta el transporte mexicano, impulsada por avances como la inteligencia artificial, la digitalización, la electromovilidad y el fenómeno del nearshoring. Sin embargo, advirtió que la competitividad del país está intrínsecamente ligada a la celeridad con la que se adopten estas tecnologías y se fortalezca la infraestructura. Theissen Long enfatizó la importancia de una colaboración estrecha entre el gobierno y la iniciativa privada para diseñar normativas ágiles y adaptables.

Por su parte, Rogelio Arzate, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), señaló que la regulación debe abordar de manera simultánea tanto los vehículos de combustión interna como la emergente generación de unidades eléctricas. Arzate explicó que existen diversos proyectos normativos en curso, enfocados en emisiones, biocombustibles, ruido y lubricantes, muchos de los cuales requieren una actualización para reflejar la realidad tecnológica actual del mercado.

En el ámbito de los vehículos eléctricos, Arzate identificó nuevos desafíos regulatorios relacionados con la Ley de Economía Circular, la infraestructura de carga, las especificaciones técnicas, la seguridad de las baterías y la eficiencia energética. También se refirió a la necesidad de regular vehículos eléctricos de baja y media velocidad, así como la revisión de normas clave como la NOM-167-SEMARNAT-2017 (emisiones), la NOM-016-CRE-2016 (biocombustibles) y otras relativas a ruido, aceites y lubricantes.

Desde la perspectiva de la industria fabricante, Arzate reiteró que el objetivo no es solo la incorporación de tecnología, sino la creación de un "piso parejo" para todos los actores del mercado. Esto incluye evitar la importación de unidades que no cumplan con los estándares nacionales de seguridad y desempeño, especialmente aquellas provenientes de países sin tratados comerciales con México.

Seguridad Vehicular: Un Pendiente Crítico

Más allá de la transición energética, la seguridad vehicular se consolidó como un eje central de la discusión. Los participantes coincidieron en que las normas de seguridad son instrumentos fundamentales para reducir los accidentes en carretera.

Salvador Saavedra, presidente del Sector de la Industria Automotriz de la CANACINTRA, advirtió que la revisión de las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) debe incorporar tecnologías que ya son estándar internacional y que pueden prevenir accidentes graves. Mencionó, por ejemplo, la NOM-035-SCT-2-2022 sobre remolques y semirremolques, sugiriendo la inclusión de sistemas que prevengan el vuelco del segundo remolque, especialmente en unidades con alto centro de gravedad o que transportan materiales peligrosos.

Saavedra también señaló la necesidad de armonizar la NOM-068-SCT-2-2014 (condiciones físico-mecánicas) para corregir incompatibilidades entre sistemas electrónicos de frenado en semirremolques. Otro pendiente importante, según Saavedra, es la actualización de la NOM-012-SCT-2-2017 (pesos y dimensiones), que desde 2017 exige lineamientos específicos para el sistema GPS, los cuales debieron publicarse en marzo de 2018 y aún no existen. La ausencia de estas normativas, apuntó, limita el aprovechamiento de tecnologías de supervisión en tiempo real y el fortalecimiento de la seguridad vial.

La Tecnología como Aliada Regulatoria

Luis Ruiz, director general de Autotransporte Federal de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), afirmó que la regulación deberá apoyarse cada vez más en herramientas tecnológicas para la supervisión del transporte, con un énfasis particular en el de materiales peligrosos. Un ejemplo citado fue el uso obligatorio de sistemas de telemetría para monitorear continuamente las unidades que transportan hidrocarburos, medida implementada tras accidentes recientes que evidenciaron la necesidad de un seguimiento operativo más riguroso.

Ruiz destacó que la velocidad ha trascendido de ser un problema de tránsito a convertirse en un tema de seguridad industrial, especialmente en el transporte de materiales peligrosos. Por ello, su supervisión debe involucrar a múltiples autoridades, además de la Guardia Nacional. El funcionario también señaló que cada accidente relevante debe ser una oportunidad para fortalecer la regulación, citando casos en otros sectores del transporte donde incidentes graves llevaron a la incorporación de nuevas tecnologías de prevención y automatización.

Como parte de la modernización regulatoria, Ruiz mencionó la digitalización de trámites y el desarrollo de infraestructura especializada. Compartió que existen actualmente 15 proyectos privados para el desarrollo de paradores integrales, diseñados para ofrecer descanso digno a los operadores, lo que también contribuye a la seguridad y eficiencia del sector.

En resumen, el futuro del autotransporte mexicano se vislumbra como una simbiosis entre la innovación tecnológica y un marco regulatorio robusto y adaptable. La clave estará en la capacidad de la industria y el gobierno para colaborar en la creación de reglas claras que impulsen la competitividad, garanticen la seguridad y faciliten la transición hacia un transporte más sostenible y eficiente.