La reciente decisión de Estados Unidos de no extender el periodo de vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), optando en cambio por revisiones anuales, ha puesto a México en una encrucijada económica. Si bien el acceso preferencial de las exportaciones mexicanas al mercado estadounidense se mantiene intacto, este nuevo esquema de escrutinio constante obliga al país a tomar medidas urgentes para evitar que la incertidumbre comercial se traduzca en una parálisis prolongada de la inversión.
Incertidumbre y el Riesgo para la Inversión
Analistas de diversas instituciones financieras y centros de estudio coinciden en que el principal riesgo para la economía mexicana no reside en la posible pérdida del acceso preferencial, sino en la persistencia de un ambiente de incertidumbre regulatoria y comercial. Este escenario, que se proyecta a lo largo de la próxima década con revisiones anuales, podría llevar a las empresas a continuar posponiendo proyectos de inversión de largo plazo.
BBVA Research, en un análisis reciente, subrayó que el costo para empresas e inversionistas podría ser significativo si la incertidumbre se prolonga. La dinámica de "negociación permanente" inherente a las revisiones anuales genera un clima de inestabilidad que desalienta la toma de decisiones de inversión a futuro.
Estrategias para Mitigar la "Certeza Negativa"
Ante este panorama, economistas consultados por Expansión proponen una serie de medidas para amortiguar los efectos de esta "certeza negativa". La primera y más crucial recomendación es evitar que las revisiones anuales se conviertan en un foco de confrontación política. El nuevo esquema debe ser interpretado como un mecanismo de negociación continua y no como el preludio del desmantelamiento del acuerdo comercial.
Alejandro Saldaña, economista en jefe de Ve por Más, destacó la importancia de mantener canales de comunicación abiertos y fluidos con Washington. Según Saldaña, la negociación del T-MEC ha trascendido lo puramente comercial para incorporar temas de seguridad nacional, lo que hace indispensable un diálogo constante para contrarrestar propuestas proteccionistas.
Iván Arias, director de estudios económicos de Banamex, reconoció que existe el riesgo de que algunos empresarios, a la espera de una extensión del tratado, disminuyan sus planes de inversión ante la ausencia de esta. Sin embargo, enfatizó que la estrategia debe enfocarse en reducir los factores de incertidumbre que sí están bajo el control de México.
Fortaleciendo el Entorno Interno
Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del IMCO, señaló que la incertidumbre derivada de las revisiones anuales del T-MEC es una realidad que difícilmente desaparecerá en el corto plazo. Por ello, la estrategia nacional debe centrarse en mitigar los factores de incertidumbre internos que sí pueden ser controlados por el gobierno mexicano.
Las exportaciones y la inversión son los indicadores clave a vigilar. México debe mantener su ventaja competitiva frente a otros mercados emergentes. Para lograrlo, Saldaña identifica tres prioridades políticas: el fortalecimiento del Estado de derecho, la mejora de la certidumbre regulatoria y la aceleración de proyectos de infraestructura, especialmente en los sectores energético y logístico.
La debilidad de la inversión en México no es un fenómeno exclusivo del T-MEC; también se atribuye al deterioro de la percepción institucional y a la existencia de cuellos de botella que limitan la capacidad productiva del país. Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, coincide con este diagnóstico.
Ventajas Competitivas y el Camino a Seguir
Ugarte recordó que México aún conserva ventajas relevantes frente a otros mercados emergentes, como una estabilidad macroeconómica envidiable, una política monetaria creíble, tasas de interés reales atractivas y una profunda integración manufacturera con Estados Unidos. No obstante, advirtió que estas fortalezas deben ser complementadas con un entorno de mayor certidumbre para la inversión.
Para que estas fortalezas se traduzcan en un crecimiento estructural más robusto, será fundamental reducir la incertidumbre asociada al T-MEC y crear un ecosistema que incentive mayores niveles de inversión privada. BBVA Research también destaca que México mantiene uno de los menores niveles de protección comercial entre los principales socios de Estados Unidos, lo que representa una ventaja relativa para sus exportaciones.
Perspectivas y Riesgos Sectoriales
Oxford Economics considera poco probable una ruptura total del T-MEC, dado los altos costos que implicaría para la industria automotriz estadounidense y los estados clave como Texas y Michigan, además de los obstáculos legales y políticos. La amenaza de salida, según este análisis, funcionaría más como una herramienta de presión negociadora.
El mayor impacto para México, según el instituto, no provendría de las exportaciones, que se mantienen resilientes gracias a las exenciones del tratado, la integración productiva y el dinamismo de bienes ligados a la inteligencia artificial. El golpe más sensible se sentiría en la inversión, con proyecciones de contracción y un recorte al PIB.
Los temas a vigilar de cerca en las próximas revisiones incluyen las reglas de origen, el contenido estadounidense, el acero, el aluminio, la competencia con China, la electrónica, los productos farmacéuticos y la energía. Se anticipan posibles acuerdos sectoriales y la revisión anual programada para julio de 2027.