La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) ha anunciado que su equipo negociador viajará a la Ciudad de México esta semana para sostener la tercera ronda de negociaciones bilaterales en el marco de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La reunión, programada del 21 al 23 de julio, tiene como objetivo principal avanzar en temas cruciales para la relación comercial entre ambas naciones.

Los puntos centrales de la agenda incluyen discusiones sobre el comercio de acero y aluminio, la industria automotriz, la seguridad económica, aspectos laborales, el sector agrícola y los servicios de pagos electrónicos. La USTR ha reconocido la colaboración del gobierno mexicano, destacando los esfuerzos realizados para fortalecer la relación comercial y económica bilateral.

Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, expresó su agradecimiento al secretario Ebrard y a su equipo en la Secretaría de Economía por su cooperación. Greer señaló que este trabajo conjunto ha generado éxitos notables, incluyendo avances significativos en asuntos previamente identificados en el Informe Nacional de Estimación sobre Barreras al Comercio Exterior de 2026. La expectativa es continuar construyendo sobre estos progresos para asegurar que el tratado beneficie a todos los actores económicos y evite que terceros países obtengan ventajas indebidas.

Entre los avances específicos que Washington ha reconocido se encuentra la actualización por parte de México en julio de los controles para la exportación de bienes de uso dual, con el fin de alinearlos más estrechamente con las regulaciones estadounidenses en materia de seguridad económica. Asimismo, se han destacado acciones en materia de propiedad intelectual, con cambios importantes para atender preocupaciones sobre la protección de patentes farmacéuticas, el combate a la piratería en línea y el fortalecimiento de la aplicación administrativa, penal y en frontera.

En el ámbito de la facilitación comercial, el gobierno estadounidense resaltó la modernización de la Ventanilla Única de Comercio Exterior y la implementación de un nuevo marco para agilizar operaciones transfronterizas. La puesta en marcha del programa de agencias aduanales en todos los puertos del país también fue mencionada como un avance positivo.

Adicionalmente, se reconocieron medidas ambientales adoptadas por México, como las destinadas a combatir la exportación de aguacates provenientes de zonas de deforestación ilegal y acciones para un control más eficaz de las descargas de aguas residuales industriales hacia el suroeste de Estados Unidos.

El Reto de la Confianza Inversionista

A pesar de los avances y la continuación de las negociaciones, especialistas en comercio internacional advierten que el principal desafío para la revisión del T-MEC será mantener y fortalecer la confianza de los inversionistas. Arturo Espinosa Velasco, experto en la materia, subraya que el legado más importante del TLCAN y del T-MEC no ha sido la eliminación de aranceles, sino la estabilidad institucional que fomentó inversiones de largo plazo.

Espinosa Velasco argumenta que la verdadera fortaleza del tratado residió en la certidumbre que ofreció a las empresas, permitiéndoles comprometer miles de millones de dólares en México bajo la premisa de reglas de acceso al mercado estadounidense estables. La pérdida de esta certidumbre podría tener repercusiones significativas en la atracción de capital extranjero.

Por su parte, Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del IMCO, señala que el déficit comercial de Estados Unidos con México presenta características distintas a las de otras economías asiáticas. Ocampo explica que este déficit se debe en gran medida a un sistema de coproducción, donde una parte considerable del contenido de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos proviene de la propia industria estadounidense.

Esta interconexión productiva, según Ocampo, hace que la dinámica del déficit sea cualitativamente diferente y más compleja de modificar a corto plazo mediante medidas arancelarias o de otro tipo. La naturaleza integrada de las cadenas de valor entre ambos países es un factor determinante en esta relación comercial.

Jorge Molina, consultor en comercio exterior y políticas públicas, coincide en que Estados Unidos a menudo justifica la imposición de aranceles como un mecanismo para reducir su déficit comercial. Sin embargo, Molina señala que la estructura productiva conjunta de ambos países dificulta una alteración sustancial de este saldo en el corto plazo. Se estima que alrededor del 70 por ciento del contenido de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos es de origen estadounidense, lo que evidencia la profunda integración de sus economías.

La revisión del T-MEC, por lo tanto, no solo se enfoca en la actualización de normativas y la resolución de disputas comerciales, sino también en la preservación de un entorno de certidumbre que garantice la continuidad de las inversiones y la estabilidad de las cadenas de suministro. La capacidad de México y Estados Unidos para abordar estos desafíos de manera efectiva será crucial para el futuro de su relación económica.

En este contexto, la visita del equipo negociador estadounidense a la Ciudad de México representa una oportunidad clave para reafirmar el compromiso con el tratado y sentar las bases para una cooperación económica continua y mutuamente beneficiosa, abordando las preocupaciones de ambos lados y fortaleciendo la competitividad regional frente a otros bloques económicos globales.