La trayectoria de Sergio “Checo” Pérez en el automovilismo mundial no solo se forjó en la pista, sino también en los despachos y con el respaldo incondicional de figuras clave. Entre ellas, Carlos Slim Domit, hijo del magnate Carlos Slim Helú, se erige como un pilar fundamental, al punto de ser considerado por el propio piloto como su “segundo padre”. Este vínculo, que comenzó cuando Pérez apenas tenía siete años y hoy suma casi tres décadas, ha sido crucial para superar obstáculos económicos y abrirle las puertas a las más altas esferas del automovilismo, incluida la Fórmula 1.

El Nacimiento de una Alianza Estratégica

El primer encuentro entre Checo Pérez y Carlos Slim Domit data de 1997. El joven piloto, con apenas siete años, ya mostraba un talento innato al volante en el autódromo de Toluquilla, Jalisco. Fue en ese escenario donde sus habilidades captaron la atención de la familia Slim, sentando las bases para una relación que se consolidaría años después.

La formalización de este apoyo llegó en 2002 con la fundación de Escudería Telmex. Este proyecto, impulsado por Slim Domit y Jimmy Morales, nació con la ambiciosa meta de catapultar a jóvenes talentos mexicanos y latinoamericanos hacia competencias internacionales. Gracias al respaldo de gigantes empresariales como Telmex, Telcel, Claro Sports e Infinitum, Escudería Telmex se convirtió en la plataforma ideal para el desarrollo de Pérez, proporcionándole la estructura y los recursos necesarios para avanzar en su carrera.

Superando Barreras Económicas hacia Europa

A los 14 años, el sueño de Checo Pérez de competir en la Fórmula 1 lo orilló a buscar oportunidades en Europa. Sin embargo, los elevados costos de las competencias europeas representaban un desafío insuperable para su familia. Ante esta disyuntiva, el piloto mexicano demostró una tenacidad admirable, contactando directamente a escuderías europeas en horarios intempestivos y con un inglés limitado, pero con la firmeza de contar con el respaldo de Telmex.

Su insistencia y la búsqueda de alternativas económicas lo llevaron a encontrar una opción en Alemania para competir en la Fórmula BMW. A pesar de que la estructura ofrecida no era la más robusta, representaba la puerta de entrada a Europa. Pérez presentó esta propuesta a Carlos Slim Domit, quien, sorprendido por la audacia y la negociación del joven, accedió a financiar su participación a través de Escudería Telmex. Este compromiso marcó un punto de no retorno para Pérez, quien sintió la responsabilidad de no defraudar la confianza depositada en él.

El Acompañamiento Constante en la Cima del Deporte Motor

La distancia y los costos de comunicación representaron otro obstáculo. Las llamadas internacionales generaban facturas exorbitantes, llegando a sumar hasta 100,000 pesos. Para mitigar estos gastos y mantener la comunicación fluida con su familia, Carlos Slim Domit le proporcionó un teléfono celular local, facilitando el contacto sin incurrir en los altos costos del roaming.

El apoyo de Slim Domit no se limitó a lo económico; fue un sostén emocional en los momentos más críticos. Pérez confesó haber considerado abandonar su carrera en varias ocasiones, especialmente tras la compleja temporada de 2013 cuando McLaren no renovó su contrato. Sin embargo, el recuerdo de la confianza que Slim Domit había depositado en él lo impulsó a seguir adelante.

El grupo empresarial de Carlos Slim Domit continuó siendo un aliado estratégico. Su intervención fue clave para que Pérez consiguiera un asiento en Force India, escudería con la que compitió durante siete años. Durante ese periodo, América Móvil destinó cerca de 100 millones de dólares, y posteriormente, con su llegada a Red Bull, las empresas del conglomerado continuaron cubriendo una parte significativa de su salario, manteniendo su presencia en el monoplaza.

Más Allá del Patrocinio: Una Relación Familiar

La relación entre Checo Pérez y Carlos Slim Domit ha trascendido la esfera del patrocinio deportivo para convertirse en un lazo casi paternal. En diversas ocasiones, el piloto ha expresado su profundo agradecimiento y afecto hacia el empresario, calificándolo como un “segundo padre”. Esta conexión se nutre de años de acompañamiento, consejos y un apoyo constante que ha sido fundamental no solo para su éxito profesional, sino también para su desarrollo personal.

El caso de Checo Pérez es un testimonio del poder del impulso empresarial y la visión a largo plazo. La inversión y la fe depositada por Carlos Slim Domit y su grupo empresarial no solo han permitido a un talento mexicano brillar en la Fórmula 1, sino que también han sentado un precedente sobre cómo el sector privado puede ser un motor de desarrollo para el deporte y para el país, fomentando el crecimiento de figuras que inspiran a nuevas generaciones. La historia de Pérez y Slim Domit es un claro ejemplo de cómo la confianza mutua y el compromiso sostenido pueden allanar el camino hacia la gloria, demostrando que el éxito deportivo a menudo va de la mano de un sólido respaldo empresarial y humano.