La administración de Claudia Sheinbaum ha puesto en marcha un plan de contingencia ante la creciente preocupación por el brote de Ébola que azota a África, una situación que se agrava con la proximidad de la Copa Mundial 2026, evento que atraerá a miles de aficionados de todo el mundo a territorio mexicano.
En un esfuerzo por fortalecer la estrategia de prevención y control, la Subsecretaría de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, Eduardo Clark García, ha sido comisionado para viajar a Washington D.C. El objetivo de esta misión es entablar coordinación con autoridades sanitarias estadounidenses y abordar los pormenores de la alerta sanitaria global.
La propia mandataria, Claudia Sheinbaum, confirmó el desplazamiento del funcionario durante su conferencia matutina del 2 de junio. Según sus declaraciones, el viaje de Clark García se realizó por instrucción directa de David Kershenobich, el Secretario de Salud, quien busca una respuesta coordinada y robusta ante la amenaza del virus.
"Eduardo Clark (García) no está ahora porque está viendo el tema del ébola en un viaje a Washington, el doctor (David) Kershenobich lo envió", señaló Sheinbaum, aunque evitó ofrecer detalles específicos sobre las reuniones o los temas a tratar en la capital estadounidense. Esta discreción subraya la sensibilidad y la naturaleza crítica de la situación.
Las medidas preventivas no son nuevas. La semana pasada, el Secretario de Salud, David Kershenobich, ya había emitido una solicitud a aquellos viajeros que hubieran estado en la República Democrática del Congo, Uganda o Sudán del Sur en los últimos 21 días. Se les instó a reprogramar sus viajes o, en su defecto, a cumplir con un estricto periodo de aislamiento antes de ingresar a México.
Esta directriz ha sido acatada por las principales aerolíneas del país. Volaris y Aeroméxico, en línea con la restricción gubernamental, han anunciado que se reservan el derecho de transportar pasajeros provenientes de las regiones afectadas por el brote de Ébola, sumándose así al esfuerzo colectivo para mitigar riesgos.
Para blindar los puntos de entrada al país, el Gobierno Federal implementará filtros sanitarios en todos los aeropuertos internacionales. Estos filtros realizarán revisiones exhaustivas de los itinerarios de vuelo, con el fin de rastrear con precisión los lugares que los turistas han visitado en las últimas tres semanas.
Aunque México no contempla una prohibición total de ingreso para connacionales o viajeros bajo alerta, las autoridades sanitarias pondrán en marcha un programa de vigilancia epidemiológica activa. En aquellos casos que presenten alguna sospecha, el personal de salud llevará un registro detallado y mantendrá un contacto periódico, cada 24 horas, para descartar la aparición de síntomas compatibles con el virus.
En un escenario hipotético de contagio, la Secretaría de Salud ha designado al Centro Nacional de Investigación y Atención de Quemados, adscrito al Instituto Nacional de Rehabilitación, como el centro de aislamiento para pacientes sospechosos. Este centro, ubicado al sur de la Ciudad de México, cuenta con la infraestructura y el personal especializado para manejar este tipo de emergencias.
En estas instalaciones, el personal médico llevará a cabo la evaluación clínica y la toma de muestras PCR necesarias para confirmar o descartar la infección. Además, se dispondrá de equipos de alta protección para el personal, minimizando así el riesgo de contacto directo con fluidos corporales, que es la principal vía de transmisión del Ébola.
Las autoridades sanitarias han sido enfáticas al asegurar que el riesgo de propagación del virus en México se considera "muy bajo". Hasta el momento, no se han reportado casos sospechosos en el país, lo que brinda un respiro temporal mientras se fortalecen las medidas de contención.
La decisión de enviar a Eduardo Clark a Washington subraya la importancia que el gobierno de Sheinbaum otorga a la cooperación internacional en materia de salud pública. La colaboración con Estados Unidos, un país con una robusta infraestructura sanitaria y experiencia en el manejo de epidemias, es crucial para una respuesta efectiva.
Este despliegue de recursos y la coordinación internacional reflejan una estrategia proactiva por parte del gobierno mexicano, buscando anticiparse a posibles escenarios y proteger la salud de sus ciudadanos y la de los visitantes que llegarán para el evento deportivo más importante del año. La vigilancia y la preparación son clave en la lucha contra enfermedades infecciosas emergentes como el Ébola.