La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha lanzado una dura andanada contra los expresidentes Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón Hinojosa, a quienes ha señalado directamente de haber orquestado o permitido el auge del crimen organizado en México, calificando sus administraciones como verdaderos "narcogobiernos". Las declaraciones, vertidas durante un evento conmemorativo por los dos años del triunfo electoral de su movimiento, resuenan con fuerza en el panorama político nacional, reavivando debates sobre la seguridad y la soberanía del país.

En un tono que no dejó lugar a dudas, Sheinbaum Pardo desestimó las críticas recientes que apuntan a supuestos vínculos de su partido, Morena, con el crimen organizado. En respuesta, dirigió la mirada al pasado, señalando que la "obra cumbre" del sexenio de Fox fue el "fraude electoral del 2006" que, según ella, catapultó a Felipe Calderón a la presidencia. "Ese fue el narcogobierno", sentenció, aludiendo a la "fallida guerra contra el narco" de Calderón, que, afirmó, estuvo marcada por una "alianza con un cártel de la droga".

El Legado de la "Guerra contra el Narco"

La crítica hacia Felipe Calderón se centró en su estrategia de seguridad, la cual, según la presidenta, no solo fue ineficaz sino que abrió las puertas a la violencia y la corrupción. La "guerra contra el narco", declarada a finales de 2006, es recordada por un incremento significativo en los índices de violencia en todo el país. Sheinbaum insinuó que esta política fue, en gran medida, orquestada desde el exterior, particularmente por agencias estadounidenses, citando el infame operativo "Rápido y Furioso" como un ejemplo de la injerencia y las consecuencias devastadoras de dicha colaboración.

Este operativo, que permitió la entrada de miles de armas de alto poder a México bajo el pretexto de rastrear a organizaciones criminales, terminó, según la mandataria, en "la pérdida de vidas de estadounidenses y de mexicanos". La presidenta enfatizó que durante el sexenio de Calderón, "tenían la puerta abierta, planeaban y operaban en el territorio" agencias extranjeras, lo que, en su opinión, demuestra la hipocresía de quienes hoy critican la seguridad en el país.

Zedillo y la "Entrega" de la Nación

La presidenta no eximió de responsabilidad a Ernesto Zedillo, a quien acusó de haber "pactado en Estados Unidos la salida del PRI y la llegada del PAN a la presidencia". Según Sheinbaum, este acuerdo se habría gestado a cambio de un préstamo de 40 mil millones de dólares para mitigar la crisis económica de finales de los 90, una crisis que, según su narrativa, fue provocada por los mismos gobiernos neoliberales.

Esta acusación apunta a una supuesta entrega de la soberanía nacional a cambio de beneficios económicos y políticos, un tema recurrente en el discurso de la Cuarta Transformación. La narrativa oficialista ha insistido en que los 36 años de gobiernos neoliberales, previos a 2018, fueron un periodo de "entrega" de la riqueza nacional a unos cuantos, mientras se descuidaban las necesidades del pueblo.

La "Hipocresía" de la Derecha Mexicana

Sheinbaum Pardo también dirigió sus críticas hacia la oposición mexicana, a la que calificó de "entreguista" y "lamentable". Denunció que "una parte de la derecha mexicana" se muestra dispuesta a "celebrar e incluso promover las expresiones de políticos extranjeros" que intervienen en los asuntos internos del país. Como ejemplo, mencionó la invitación a representantes de la "ultraderecha española" para rendir homenaje a figuras históricas controvertidas como Hernán Cortés.

La presidenta señaló que estos actores políticos y comentaristas viajan al extranjero para "hablar mal de México", buscando "recuperar los privilegios que perdieron cuando el pueblo decidió cambiar el rumbo de la nación". Según su análisis, esta actitud no es nueva, sino que ha sido "siempre, a lo largo de la historia, el papel de los conservadores mexicanos".

Contexto de las Acusaciones

Estas declaraciones surgen en un contexto de creciente presión sobre el gobierno en materia de seguridad. Apenas un mes antes, el Departamento de Justicia de Estados Unidos había presentado una acusación contra 10 políticos de Sinaloa por presuntos nexos con el narcotráfico. La oposición aprovechó esta coyuntura para insistir en la narrativa de que el gobierno actual protege a figuras de Morena vinculadas al crimen.

La respuesta de Sheinbaum, al desviar la atención hacia los expresidentes y sus administraciones, puede interpretarse como una estrategia para desviar el foco de las críticas actuales y fortalecer su propia narrativa histórica. Al recordar los "narcogobiernos" del pasado, busca legitimar su propia gestión y desacreditar a quienes hoy la cuestionan, presentándolos como herederos de prácticas corruptas y de entrega nacional.

Implicaciones y Reacciones Esperables

Las palabras de la presidenta sin duda generarán una fuerte reacción de los expresidentes aludidos y de los partidos políticos que representan. Se espera que Fox, Calderón y Zedillo, o sus voceros, respondan a las acusaciones, defendiendo sus legados y posiblemente contraatacando con señalamientos sobre la situación actual de seguridad y gobernabilidad.

Analistas políticos señalan que este tipo de confrontaciones históricas son comunes en la política mexicana, especialmente cuando el gobierno en turno enfrenta presiones. La estrategia de Sheinbaum busca consolidar el apoyo de su base electoral, apelando a la memoria histórica de los "abusos" del pasado y presentándose como la continuadora de un proyecto de transformación que rompió con esas "prácticas corruptas".

La Soberanía Nacional en Debate

El tema de la intervención de Estados Unidos en los asuntos mexicanos es sensible y recurrente. La mención de Zedillo y la "salida del PRI" pactada en EE.UU., así como la "guerra contra el narco" planeada desde el exterior durante el sexenio de Calderón, ponen de relieve la preocupación por la soberanía nacional. La presidenta utiliza estos argumentos para reforzar la idea de que su gobierno defiende los intereses de México frente a injerencias externas.

La narrativa de "nosotros defendemos la soberanía, ellos la entregaron" es una herramienta política poderosa. Al vincular a los expresidentes con la "entrega" del país y la "alianza con cárteles", Sheinbaum busca pintar un cuadro claro: su administración es la guardiana de la nación, mientras que sus críticos representan un pasado de corrupción y sumisión.

El Futuro de la Narrativa Política

La estrategia de Sheinbaum de evocar el pasado para defender su presente y atacar a la oposición parece ser una táctica consolidada. Al recordar los "narcogobiernos" y la "hipocresía" de la derecha, busca movilizar a su electorado y desviar la atención de los problemas actuales, como la persistente inseguridad. La efectividad de esta estrategia dependerá de la capacidad de la oposición para rebatir los señalamientos históricos y de la percepción pública sobre la gestión actual del gobierno.

En última instancia, estas declaraciones no solo reavivan viejas heridas políticas, sino que también plantean interrogantes sobre la dirección futura de la política mexicana y la forma en que se abordarán los desafíos de seguridad y soberanía en los próximos años. La presidenta ha puesto el balón en la cancha de sus adversarios históricos, invitándolos a un debate que, sin duda, polarizará aún más el ya tenso ambiente político del país.