La administración de Claudia Sheinbaum enfrenta un panorama complejo, donde la aprobación general se mantiene en un saludable 69% para el mes de mayo, según revela la más reciente encuesta de El Financiero. Sin embargo, un análisis detallado de los rubros revela una preocupante tendencia a la baja en la percepción ciudadana sobre uno de los temas más sensibles: la seguridad pública.
Las cifras son contundentes: la percepción negativa sobre el desempeño del gobierno en materia de seguridad pública se disparó, pasando de un 56% en abril a un alarmante 66% en mayo. Paralelamente, las evaluaciones positivas sobre este mismo rubro cayeron de un 32% a un escaso 25%. Este último dato representa el punto más bajo de opiniones favorables en lo que va de la gestión de Sheinbaum, una señal inequívoca de la creciente insatisfacción ciudadana ante la inseguridad que azota al país.
Este deterioro en la percepción de la seguridad contrasta marcadamente con la estabilidad general de la aprobación presidencial. Mientras la mandataria mantiene un respaldo mayoritario, la realidad cotidiana de muchos mexicanos parece pintar un cuadro muy distinto, uno donde la violencia y la criminalidad siguen siendo una preocupación primordial y, al parecer, mal atendida por las autoridades.
La encuesta de El Financiero también arroja luz sobre otros aspectos del desempeño gubernamental. En el ámbito económico, la opinión favorable se mantuvo estable en un 48%, aunque la desaprobación aumentó ligeramente de 39% a 42%. En cuanto a la corrupción, las cifras son igualmente sombrías: las opiniones favorables apenas alcanzaron el 30%, mientras que las desfavorables se situaron en un contundente 61%, reflejando una profunda desconfianza en las acciones del gobierno para erradicar este flagelo.
El crimen organizado, una de las aristas más complejas de la inseguridad, tampoco muestra signos de mejora en la percepción pública. Las opiniones positivas sobre el manejo de este tema descendieron de 27% a 24%, mientras que las negativas escalaron de 62% a 66%. Estos números sugieren que la estrategia actual para combatir al crimen organizado no está generando la confianza necesaria entre la ciudadanía.
En contraste, el rubro de apoyos sociales mostró una ligera mejoría, con un aumento en las opiniones favorables de 67% a 71%. Sin embargo, incluso en este ámbito, las opiniones desfavorables también experimentaron un leve repunte, pasando de 24% a 28%, lo que podría indicar una creciente preocupación por la sostenibilidad o la efectividad de estos programas.
Un aspecto que ha mostrado una evolución positiva es la percepción sobre la relación entre la presidenta Sheinbaum y su homólogo estadounidense, Donald Trump. Tras un inicio de año con opiniones divididas, la percepción positiva sobre esta relación ha ido en aumento gradual, alcanzando un 40% en mayo. Este dato, aunque positivo, no debe opacar las preocupaciones más apremiantes.
La relación bilateral entre México y Estados Unidos, en general, también fue evaluada de manera más favorable. Un 45% de los entrevistados calificó esta relación como buena o muy buena, un par de puntos porcentuales por encima del mes anterior. De igual forma, las negociaciones sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) mostraron una leve mejora en la percepción pública, con un 57% de opiniones positivas.
En cuanto a temas energéticos, la encuesta abordó la posibilidad del fracking para la extracción de gas natural. Las opiniones se mostraron divididas, con un 47% a favor y un 49% en contra. Este resultado subraya la polarización existente en torno a políticas energéticas que podrían tener un impacto significativo en el futuro del país.
La metodología de la encuesta, realizada por El Financiero, incluyó entrevistas telefónicas a 800 adultos mexicanos entre el 8 y el 25 de mayo de 2026, con un margen de error de +/-3.5% y un nivel de confianza del 95%. Los datos, aunque reflejan una aprobación general sólida, encienden focos rojos sobre la gestión de la seguridad, un tema que exige atención prioritaria y resultados tangibles para recuperar la confianza ciudadana.
La discrepancia entre la aprobación general y la percepción sobre seguridad es un llamado de atención para la administración. Si bien mantener un alto nivel de aprobación es un logro, ignorar o minimizar la creciente inquietud ciudadana en materia de seguridad podría erosionar el capital político a mediano y largo plazo. La seguridad pública no es solo un rubro más; es la base sobre la cual se construye la tranquilidad y el desarrollo de cualquier nación.
El desafío para Sheinbaum radica ahora en traducir la confianza general en resultados concretos en las calles. La percepción de inseguridad no se combate solo con discursos o estadísticas generales, sino con acciones contundentes que demuestren un control efectivo del territorio y una justicia que funcione. La ciudadanía espera ver no solo cifras de aprobación, sino sobre todo, un entorno más seguro para vivir.
La caída en la percepción de seguridad es un espejo de las realidades que enfrentan miles de mexicanos. Es imperativo que el gobierno no solo reconozca esta tendencia, sino que implemente estrategias efectivas y transparentes para revertirla. La confianza se gana con hechos, no solo con encuestas favorables en otros rubros. El tiempo apremia y la paciencia de la ciudadanía tiene un límite.
En definitiva, mientras la aprobación general de Claudia Sheinbaum se mantiene robusta, la creciente desaprobación en materia de seguridad pública es una sombra que no puede ser ignorada. El reto es mayúsculo: recuperar la confianza en la capacidad del gobierno para garantizar la paz y la seguridad, un pilar fundamental para el bienestar de todos los mexicanos.